Son muchos los niños -hoy ya adultos- que recuerdan haber saltado en las míticas camas elásticas de un reconocido parque de Zaragoza. No era lo habitual, pues no era una zona de atracciones al uso, pero su zona de juegos infantiles y su espacio para saltar libremente han marcado la memoria colectiva de toda una generación. Una generación que ahora dice adiós a este espacio para una completa renovación.
Y es que, situado en el extremo más próximo al paseo Sagasta, el Parque Pignatelli ha dicho esta semana adiós a algunos de sus espacios más míticos para seguir dando forma a la completa renovación a la que se está sometiendo esta zona verde de la capital aragonesa. El objetivo es claro: que el quiosco-bar vuelva a abrir sus puertas consiguiendo que este establecimiento vuelva a funcionar.
Fue precisamente hace unos meses cuando el Ayuntamiento de Zaragoza concedió la licencia urbanística y ambiental necesaria para que este establecimiento pudiese volver a entrar en funcionamiento tras someterse a una completa reforma.
En concreto, la explotación del quiosco fue adjudicada a Martipan, la empresa de Juan Forcén, y su puesta en marcha traerá consigo mejoras adicionales en la zona. Entre ellas, destaca la renovación del área de juegos infantiles ubicada en la entrada del parque cuyo derribo ha dado comienzo esta misma semana.
