Los vecinos de La Puebla de Alfindén denuncian 20 años de ruido de la A-2 sin soluciones

Casi  800 personas están expuestas a niveles de ruido perjudiciales con consecuencias directas sobre el descanso, el bienestar y la calidad de vida
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photo_camera Los vecinos denuncian más de dos décadas de inacción Foto | Google Maps

La contaminación acústica generada por el tráfico de la autovía A-2 a su paso por La Puebla de Alfindén ha desatado el malestar de sus vecinos, que denuncian más de dos décadas de inacción por parte de las administraciones pese a los efectos sobre la salud de la población.

Según datos oficiales del Ministerio, unas 800 personas aproximadamente, están expuestas a niveles de ruido perjudiciales que cuentan con consecuencias directas sobre el descanso, el bienestar y la calidad de vida. Esta situación, lejos de ser desconocida, figura en los mapas estratégicos de ruido elaborados por el propio Ministerio, donde se reconoce la necesidad de aplicar medidas correctoras como la instalación de pantallas acústicas.

Sin embargo, los vecinos denuncian que, pese a este diagnóstico, no se ha ejecutado ninguna solución efectiva. En 2013 se aprobó un proyecto para instalar estas barreras en el tramo afectado. Sin embargo, más de diez años después sigue sin materializarse. La situación resulta aún más llamativa si se compara con otros municipios del entorno que sí cuentan con sistemas de protección acústica, señalando la desigualdad respecto a localidades cercanas.

SIN AVANCES CONCRETOS NI PLAZOS

Durante este tiempo, las personas afectadas han recurrido a distintas instituciones sin éxito. Han presentado escritos ante la Demarcación de Carreteras del Estado en Aragón sin obtener respuesta, y también, al Defensor del Pueblo, que mantiene el expediente abierto pero sin avances concretos ni plazos definidos. En el ámbito local, apuntan a un interés por parte del Ayuntamiento, aunque todavía sin resultados tangibles. Ante el bloqueo institucional, los afectados han impulsado la plataforma vecinal “AfectA2”, con el objetivo de visibilizar el problema y exigir una solución.

Los vecinos subrayan que se trata de un asunto de interés público por el elevado número de personas afectadas, el impacto en la salud, el incumplimiento prolongado de una actuación ya prevista y la desigualdad respecto a otros municipios. Mientras tanto, advierten, el ruido continúa siendo parte del día a día de cientos de residentes.