Tarazona pierde a dos de sus míticos hosteleros: el Bar Casino busca relevo tras 40 años en la barra
De las cumbres montañosas del Moncayo, pasando por una profunda historia cinematográfica o la mítica fiesta del Cipotegato. Tarazona es ciudad de tradiciones, pero también de mucha cultura de bares y ahora la localidad se despide de uno de sus míticos establecimientos ubicado en la plaza de la Seo. No es un adiós definitivo, sino ante el Café Bar Casino de Tarazona se abre ante el capítulo de buscar un nuevo dueño.
- ASÍ ES EL CAFÉ BAR CASINO DE TARAZONA
- EL MATRIMONIO QUE LLEVA TODA UNA VIDA DETRÁS DE LA BARRA
- DESDE BRAVAS HASTA LOS BOCADILLOS MÁS DELICIOSOS
La Asociación Cafés y Bares ha anunciado el traspaso de este establecimiento histórico, que desde hace casi 40 años ha sido punto de encuentro para vecinos, turistas, cuadrillas y familias enteras. Con sus más de 200 metros cuadrados, terraza soleada, cocina equipada y una ubicación privilegiada frente a la imponente catedral, el local representa una de las grandes oportunidades actuales para invertir en hostelería en Aragón.
ASÍ ES EL CAFÉ BAR CASINO DE TARAZONA
A orillas del río Queiles y con la Catedral de Santa María como vecina, el Café Bar Casino está en una de las zonas con más encanto de Tarazona. Su gran terraza, muy demandada en cuanto asoma el buen tiempo, ofrece una de las panorámicas más privilegiadas del casco histórico. En su interior, una decoración moderna y cálida, fruto de una cuidada reforma realizada en 2013, invita tanto al café tranquilo como al tapeo animado.
Con 200 metros cuadrados y una distribución pensada para la comodidad de los clientes, este bar-cafetería cuenta con todo lo necesario para continuar su actividad de manera inmediata. Cocina completamente equipada, permisos al día, una clientela habitual y un nombre que ya forma parte del mapa afectivo de la ciudad. Su localización estratégica también lo convierte en parada habitual para visitantes y turistas.
El Bar Casino ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. En los últimos años, además de su carta habitual, ha incorporado una propuesta de gin tonics y cócteles que ha revitalizado su ambiente en las noches de fin de semana. También ha sido sede de pequeños eventos, reuniones sociales y propuestas culturales, manteniendo su papel como epicentro de la vida social turiasonense.
El traspaso, gestionado a través de la Asociación Cafés y Bares, incluye el fondo de comercio, el mobiliario y todos los elementos necesarios para continuar con la explotación. Los interesados pueden contactar en el teléfono 620 584 327.
EL MATRIMONIO QUE LLEVA TODA UNA VIDA DETRÁS DE LA BARRA
La historia del Café Bar Casino es también la historia de Juan Manuel Espino Coscolín y María Gil, el matrimonio que ha regentado este establecimiento durante casi cuatro décadas. Juan Manuel tomó las riendas del local en mayo de 1987, con solo 20 años, continuando así una tradición familiar ligada a la hostelería en Tarazona desde generaciones anteriores.
En 1995 afrontó una gran remodelación que transformó el espacio en una de las cafeterías más modernas de la ciudad. Dos años más tarde, su esposa María se sumó al proyecto, consolidando un tándem profesional y personal que ha sostenido el día a día del bar con dedicación, cercanía y mucho oficio. Juntos han atendido a miles de clientes con una hospitalidad que ha sido una de las señas de identidad del Casino.
La suya no ha sido solo una labor de gestión, sino de cuidado constante: desde elegir el mejor producto para sus tapas hasta preocuparse por los detalles que hacen que los clientes vuelvan. Bajo su dirección, el bar ha sido testigo de la transformación de Tarazona, manteniéndose siempre como un espacio abierto y acogedor.
Con la decisión de traspasar el negocio, Juan Manuel y María abren la puerta a una nueva etapa. Su objetivo es que alguien con pasión por la hostelería recoja el testigo y mantenga viva la esencia de este local tan especial.
DESDE BRAVAS HASTA LOS BOCADILLOS MÁS DELICIOSOS
Si algo ha caracterizado siempre al Café Bar Casino es su cocina casera, sencilla pero sabrosa, pensada para todos los públicos. Las raciones, siempre generosas, han sido una de sus señas de identidad: desde unas bravas con alioli suave y picante en su punto, hasta los calamares a la romana, las croquetas caseras o una ensalada de tomate y pimientos del cristal que es puro sabor de la tierra.
También es famoso por su surtido de bocadillos, perfectos tanto para una comida rápida como para una cena informal. El de calamares, el de pechuga empanada con vinagreta, o el de lomo con queso y pimientos han hecho historia entre los clientes habituales. No falta tampoco una selección de hamburguesas, entre las que destaca la "Casino", con cebolla caramelizada y mayonesa casera.
A lo largo de los años, la carta ha ido evolucionando sin perder sus raíces. Se han sumado pinzas, pizzas rústicas y platos combinados, pero siempre con el mismo criterio: ofrecer comida de calidad, a buen precio y con un servicio cercano. El equipo de cocina ha sabido mantener una línea coherente que combina lo tradicional con toques actuales.
Este equilibrio entre lo de siempre y lo nuevo es uno de los motivos por los que el Bar Casino sigue siendo un local lleno de vida. Y ahora, con su traspaso, se abre la posibilidad de que esta historia continúe de la mano de alguien dispuesto a escribir el siguiente capítulo.