La Semana Santa en Aragón está llena de tradiciones únicas, pero pocas tan impactantes como la que tiene lugar en Ateca, un municipio de la comarca de Calatayud. En su procesión del Santo Entierro, que se celebra cada Viernes Santo, desfila una imagen muy singular: un esqueleto humano real, documentado desde el siglo XVII, que representa a la Muerte.
Este paso, que no tiene equivalente en ninguna otra localidad española, es uno de los elementos más llamativos de esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón.
EL ESQUELETO DE ATECA: UNA TRADICIÓN DE MÁS DE 350 AÑOS
El paso de La Muerte es una de las imágenes más sorprendentes de la Semana Santa en España. Se trata de un esqueleto humano real, con más de 350 años de antigüedad, cuyos huesos están engarzados con alambres. Según los estudios realizados por médicos y antropólogos, se trata de una mujer que padecía artrosis y que probablemente realizaba un trabajo físico exigente.
Este esqueleto procesionó por primera vez en 1661 de la mano de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, la encargada de mantener viva la tradición hasta hoy. La imagen de la Muerte aparece en la procesión del Santo Entierro, justo después de las banderas que representan a las doce Tribus de Israel. Su mensaje es claro: todos los seres humanos somos iguales ante la muerte.
UNA PROCESIÓN ÚNICA EN ESPAÑA
El desfile procesional de Ateca es una de las representaciones más teatrales de la Semana Santa en Aragón. Más de 300 vecinos participan en la escenificación de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, representando personajes bíblicos con túnicas y vestimentas de la época.
Entre los momentos más destacados de la jornada, además del paso de La Muerte, está la escenificación del entierro de Cristo, que tiene lugar en la plaza del pueblo. En esta representación, los vecinos interpretan el momento en el que José de Arimatea y Nicodemo amortajan el cuerpo de Jesús y lo colocan en el sepulcro.
UN LEGADO HISTÓRICO QUE SIGUE VIVO
A lo largo de los siglos, la Hermandad de la Soledad ha mantenido viva esta tradición, que se ha convertido en una de las más singulares de la Semana Santa aragonesa. Actualmente, el paso de La Muerte se conserva en el Centro de Interpretación de la Semana Santa de Ateca, donde se expone el resto del año.
Con más de 350 años de historia, este esqueleto sigue recorriendo las calles de Ateca cada Viernes Santo, recordando a los asistentes que la muerte es parte del ciclo de la vida y de la tradición religiosa. Una imagen impactante que convierte la Semana Santa de este pueblo en un evento único en España.


