La pequeña iglesia de un pueblo de Zaragoza que custodia el cráneo momificado de un papa
Cuando uno se lanza a visitar el patrimonio eclesiástico que tenemos en Aragón, siempre nos paramos a pensar en los planteles artísticos que las catedrales e iglesias, sobre todo, esconden en su interior, ya sea a través de sus capiteles, sus retablos o sus cúpulas, por nombrar algunos elementos.
Sin embargo, enclavada en el corazón de Sabiñán, en la provincia de Zaragoza, existe una iglesia, conocida como la Iglesia de San Pedro Apóstol, que no solo se consagra como un destacado ejemplo del patrimonio aragonés, sino que también alberga una de las reliquias más curiosas en la historia de nuestra comunidad autónoma.
Nos referimos, por supuesto, al cráneo del Papa Luna, también conocido como Benedicto XIII, que no solo supone la consagración y orgullo del que fue el único papa aragonés hasta la fecha, sino que también fue objeto de algunos eventos curiosos que hicieron conmocionar al mundo entero.
- LA IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE SABIÑÁN
- EL ÚNICO PAPA ARAGONÉS
- EL ANTIPAPA
- EL CRÁNEO DE UN PAPA ERRANTE
- QUÉ VER EN SABIÑÁN
- CÓMO LLEGAR A SABIÑÁN
Por ello, en este artículo venimos a contarte todo sobre la Iglesia de San Pedro Apóstol, el gran tesoro que supone para Sabiñán el cráneo del Papa Luna y, por supuesto, una de las historias más emblemáticas de este “bien fúnebre”.
LA IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE SABIÑÁN
La Iglesia de San Pedro Apóstol de Sabiñán es un destacado templo católico situado en la calle Mayor de esta localidad zaragozana. La iglesia parroquial esta dedicada a San Pedro y muestra una fachada embutida en medio de las casas de la calle Mayor. El templo primitivo sería de estilo mudéjar, pero en el siglo XVII se reformó completamente al estilo barroco. Actualmente, de su estilo original, solo se conserva la torre del campanario.
En el interior, la mayoría de los retablos son del siglo XVII. El de la Virgen del Pilar pertenecía al Capítulo, que muestra su escudo, que fue adoptado como escudo municipal. Y, aunque este edificio supone un conglomerado artístico que merece la pena visitar, muchas de las visitas acuden a ver el gran tesoro eclesiástico que se custodia en su capilla de Santa Ana: el cráneo del Papa Luna.
EL ÚNICO PAPA ARAGONÉS
Antes de entrar en detalles sobre la reliquia, es necesario brindar contexto sobre la historia del que es, hasta la fecha, el único papa aragonés. El Papa Luna nació el 25 de noviembre de 1328 en el castillo-palacio de Illueca, bajo el nombre de Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, y perteneció a uno de los linajes nobles más importantes en la historia de Aragón. De niño recibió preparación militar, pero finalmente sus pasos fueron dirigidos hacia el campo eclesiástico.
Tras desempeñar diferentes cargos clericales, como canónigo o arcediano, y viajar por distintas ciudades como Tarragona, Mallorca o Zaragoza, el papa Gregorio XI lo nombró cardenal-diácono en 1375. Durante los años venideros, el cardenal Pedro Martínez de Luna realizaría varias misiones diplomáticas y se llegaría a convertir en uno de los hombres de confianza de Gregorio XI, así como de Clemente VII, el papa alternativo a la elección de Urbano VI. Que, aunque sucedió técnicamente a Gregorio XI, su elección fue revocada y concedida oficialmente a Clemente VII.
Tras la muerte del pontífice Clemente, el cardenal Luna contaba con tanto prestigio que fue elegido nuevo papa casi por unanimidad en el año 1394, recibiendo el nombre de Benedicto XIII y convirtiéndose en el único papa aragonés de la historia hasta la actualidad. Benedicto XIII fue un distinguido humanista y benefactor, mecenas de artistas como el arquitecto Mahoma Rami, propulsor de encuentros entre judíos y cristianos y propietario de una de las mayores bibliotecas en el siglo XV. Sin embargo, los problemas no tardarían en llegar para el Sumo Pontífice.
Por aquel entonces, aunque la residencia papal estaba en Roma, desde 1309 hasta 1377 un total de siete pontífices habían residido en una segunda residencia ubicada en Aviñón (Francia). Esto les concedía a los monarcas franceses una mayor facilidad para poder persuadir a los papas para que apoyaran a la monarquía del país. Y, aunque el Papa Luna podría ya podría haber residido en Roma cuando fue elegido, prefirió quedarse en Aviñón igual que su predecesor Clemente VII.
EL ANTIPAPA
Sin embargo, Benedicto XIII no se dejaba manejar por el rey de Francia en aquel momento, Carlos VI, y sumado a que el pontífice mostraba cierta “debilidad” por la Corona de Aragón, en 1398, Francia retiraría su apoyo político y financiero al Papa Luna, al no poder obligarle a mantener lealtad a la corona francesa.
Asimismo, intentaron forzar su renuncia al título, pero el Papa Luna consiguió resistir, teniendo que huir de Aviñón en el año 1403 y buscando refugio junto a Luis II de Nápoles. Francia consiguió que Portugal, Navarra y 17 de los cardenales del aragonés dejaran de reconocerlo como papa.
De esta forma, su mandato solo acabaría reconocido por los reinos de Castilla, Aragón, Sicilia, Escocia y sus cinco cardenales restantes. Benedicto XIII pasaría a ser considerado Antipapa de la Iglesia Católica, así como un hereje, hasta día de hoy. El aragonés se trasladaría a vivir al Castillo de Peñíscola y aunque intentó solventar sus problemas con la Iglesia, no hubo solución, llegando incluso a desencadenarse intentos de asesinato hacia su persona. Finalmente, el Papa Luna falleció en Peñíscola el 23 de mayo de 1423, a los 94 años y, posteriormente, su cuerpo sería trasladado de vuelta a Illueca.
EL CRÁNEO DE UN PAPA ERRANTE
Los investigadores creen que fueron los soldados franceses, durante la Guerra de Sucesión Española, quienes acabaron trasladando el cráneo del aragonés hasta el palacio de los Condes de Argillo de Sabiñán, después de haber asaltado el castillo de Illueca y haber profanado la momia de Benedicto XIII.
El cráneo ya figuraba en los inventarios del palacio durante el año 1810, y con el paso de los siglos se convirtió en una pieza muy mediática a través de artículos en publicaciones como “El Diario de Avisos de Zaragoza” o “Alrededor del Mundo”. No hay duda de que se trataba de un objeto muy codiciado por algunos, y tal fue esa repercusión que la reliquia fue robada en abril del año 2000.
El suceso se enmarcó cuando dos hermanos sustrajeron la pieza y una urna, que escondieron en una caseta que tenían en Morés (Zaragoza). Al poco tiempo, enviaron una carta anónima al alcalde de Illueca, al ser la localidad natal del papa, con un manuscrito y cuatro fotos donde se mostraba el cráneo y la urna, reclamando un millón de pesetas a cambio de devolver el cráneo.
Los cuerpos de seguridad acabaron recuperando el cráneo en septiembre de ese mismo año. Los dos hermanos fueron condenados a penas mínimas de seis meses de prisión, que se acabaron sustituyendo por una multa de 2.190 euros y, paralelamente, se realizó una investigación forense para corroborar, de forma definitiva, la autenticidad del cráneo del papa. Tras confirmarse su veracidad, el cráneo se trasladó al Museo de Zaragoza en el año 2006, fue declarado Bien de Interés Cultural en el 2007, pasó a pertenecer al Ayuntamiento de Sabiñán en el 2019 y fue expuesto en la capilla de Santa Ana a partir del 2021.
QUÉ VER EN SABIÑÁN
Como ya hemos mencionado anteriormente, la Iglesia de San Pedro Apóstol y el cráneo del Papa Luna suponen una de las principales atracciones turísticas de la localidad zaragozana. Sin embargo, esta no es la única propuesta que Sabiñán ofrece a sus visitantes. Entre sus rincones, también destacan la Iglesia de San Miguel, conocida también como "La Señoría" y considerada el otro gran símbolo del patrimonio mudéjar del pueblo; así como el propio Palacio de los Condes de Argillo.
Además, otra atracción que no puedes dejar pasar es el Torreón de las Encantadas, ubicado a tres kilómetros del pueblo. Según cuenta la leyenda, tres doncellas moras fueron encarceladas en esta torre por enamorarse de tres cristianos y, según la leyenda, en cada noche de San Juan tres palomas blancas salen del interior de la torre para desplegar sus alas y perderse por el cielo estrellado.
CÓMO LLEGAR A SABIÑÁN
Si la historia del Papa Luna y el pasado mudéjar de Sabiñán te han cautivado, y deseas acudir hasta esta localidad, te mostramos las distintas rutas que puedes seguir desde las tres principales ciudades aragonesas:
Desde Zaragoza
En el caso de la capital aragonesa, puedes emplear el coche y viajar por la A-2 para llegar hasta el municipio en unos 50 minutos aproximados, adquirir un billete de bus y viajar desde la Estación Central de Autobuses para desembarcar en el pueblo en una hora aproximadamente; o viajar en tren desde la estación de Zaragoza-Goya para trasladarte a Sabiñán en una hora y cuarto aproximada.
Desde Huesca
En el caso de la capital oscense, recomendamos utilizar el coche para tomar la A-23 hasta Zaragoza y, posteriormente, la A-2 para llegar hasta el pueblo en un recorrido de una hora y veinte minutos aproximados.
Desde Teruel
Finalmente, desde Teruel, también recomendamos el coche como la opción más accesible. Con este, puedes seguir la N-211 hasta Caminreal, tomar seguidamente la A-23 hasta Cariñena y, finalmente, desviarte por la A-220 hasta La Almunia y la A-2 hasta Sabiñán.
Sabiñán es un rincón de Aragón donde la historia y la leyenda se entrelazan, custodiando el legado del único papa aragonés. Sus iglesias, sus monumentos y el cráneo del Papa Luna nos recuerdan que el pasado sigue vivo en cada piedra y en cada historia susurrada por el viento, y nos hacen ver la importancia del legado y el orgullo aragonés a la hora de influenciar el mundo. Aragón ha sido una parte importante de este planeta. Solo hace falta mostrar ese mensaje cada vez con más orgullo y exposición.