El pueblo de Zaragoza con el mejor río de España para hacer rafting

Este lugar es un paraíso para los amantes del deporte. Fotos: Turismo de Aragón
Entre el Ebro y los Pirineos, un río perfecto para remar te espera: rápidos intensos, pueblos con historia y vistas que quitan el hipo

Desde lo alto, parece un rincón escondido entre montañas y formaciones imposibles. Pero al llegar, Murillo de Gállego se revela como un pequeño gran paraíso para los amantes del deporte, la historia y la naturaleza en estado puro. Aquí, en este pueblo entre la Hoya de Huesca y el Reino de los Mallos, el agua manda y los paisajes se graban en la memoria.

Bajo la atenta mirada de los gigantes de piedra —los Mallos—, el río Gállego traza su camino con fuerza, tradición y aventura. Su caudal, controlado y salvaje a la vez, ha convertido este tramo fluvial en uno de los destinos más espectaculares para practicar rafting en toda España.

Bajo la atenta mirada de los gigantes de piedra, el río Gállego traza su camino con fuerza

Pero Murillo no es solo adrenalina: es un lugar donde cada calle conserva huellas medievales, donde las iglesias parecen fortalezas y los miradores cuentan historias. Un destino que sorprende a cada paso, desde la barca hasta las alturas.

  1. MURILLO DE GÁLLEGO, EL PUEBLO CON EL MEJOR RÍO PARA HACER RAFTING
  2. QUÉ VER EN MURILLO DE GÁLLEGO
  3. CÓMO LLEGAR A MURILLO DE GÁLLEGO

MURILLO DE GÁLLEGO, EL PUEBLO CON EL MEJOR RÍO PARA HACER RAFTING

Dicen que si el río suena… es porque lleva aventura. Y el Gállego no para de rugir. Nacido en los Pirineos, este afluente del Ebro ha sido durante siglos una arteria viva del Prepirineo aragonés. Primero con las míticas "navatas" —embarcaciones de troncos para el transporte fluvial— y hoy, con barcas de rafting desafiando sus rápidos.

El tramo que pasa por Murillo de Gállego ofrece una mezcla casi perfecta: rápidos de grado III y IV para quienes buscan emoción, y otros más suaves, ideales para disfrutar en familia. Todo, enmarcado por un entorno natural que parece salido de una postal: el Reino de los Mallos.

Los Mallos de Riglos, Agüero y Peña Rueba vigilan desde las alturas como centinelas del paisaje. Estas moles de roca rojiza, que alcanzan los 275 metros de altura, no solo atraen a escaladores, también elevan la experiencia de cualquier descenso. Remar a sus pies, entre águilas, garzas y coronas de rey, es adentrarse en un mundo donde la naturaleza aún tiene la última palabra.

Gracias a la regulación del caudal por el pantano de La Peña, el río se adapta a cada época del año y a cada tipo de visitante. ¿No tienes experiencia? No importa. Aquí, el rafting está pensado para todos: principiantes, grupos de amigos, parejas o familias.

QUÉ VER EN MURILLO DE GÁLLEGO

Más allá del río, Murillo guarda en sus calles el pulso de la historia. El nombre del pueblo —que viene de “muro” o “muralla”— ya anticipa su pasado defensivo. De hecho, fue una fortificación clave en la Edad Media, y aún pueden verse vestigios en lo alto del pueblo, donde hoy se alza la Ermita de la Virgen de la Liena.

La Iglesia de San Salvador, mandada construir por la Reina Berta en el siglo XI, parece más un castillo que un templo. Su impecable cantería y su Cripta del Santo Cristo —una de las ocho catalogadas en toda la península— la convierten en una joya del románico aragonés.

En lo más alto del casco urbano, la Iglesia de la Virgen de la Liena conserva restos de una necrópolis medieval, con tumbas antropomorfas excavadas en roca que sorprenden por su conservación. Un lugar perfecto para detenerse y conectar con el pasado del pueblo.

Y si hablamos de gigantes, no podemos dejar de lado a los Mallos de Riglos. Estas formaciones geológicas, únicas en Europa, son un imán para escaladores y senderistas. Cada mallo tiene su nombre propio, su historia y su leyenda. También se practican vías ferratas, salto base y rutas panorámicas.

A pocos kilómetros se encuentra el Castillo de Loarre, una maravilla arquitectónica del siglo XI que domina toda la comarca. Esta fortaleza románica, la más importante de España, transporta al visitante a otra época con sus torres, su capilla real y sus impresionantes vistas sobre la Hoya de Huesca.

CÓMO LLEGAR A MURILLO DE GÁLLEGO

Murillo de Gállego se encuentra en la comarca de la Hoya de Huesca, a medio camino entre Zaragoza y Jaca, en pleno Prepirineo Aragonés. Desde Zaragoza, se llega en coche en aproximadamente una hora y cuarto por la A-23 y la A-132.

También hay rutas que lo conectan con Huesca, y su cercanía con enclaves como Riglos o el Castillo de Loarre lo convierte en el punto de partida ideal para explorar toda la zona. Aunque el transporte público es limitado, numerosas empresas de turismo activo organizan desplazamientos desde grandes ciudades, especialmente en temporada alta.

Una vez allí, lo difícil no es llegar... sino marcharse. Porque entre rápidos, iglesias milenarias y paredes verticales que cortan el cielo, Murillo de Gállego se queda grabado en el recuerdo. Como ese lugar al que siempre quieres volver, aunque sea solo para escuchar cómo suena el río.


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