La localidad zaragozana de Aguilón vuelve a mirar al pasado más remoto con el inicio de una nueva campaña de excavaciones en la cueva AGP5, un lugar clave para entender cómo vivían los neandertales en Aragón hace más de 40.000 años. La campaña, que ya suma 15 ediciones desde que comenzó en 2010, se prolongará hasta el 31 de julio y está dirigida por los arqueólogos Carlos Mazo y Marta Alcolea, de la Universidad de Zaragoza.
Este verano, el equipo se centrará en estudiar el nivel más interesante de la cueva, donde se han encontrado señales de una ocupación humana muy intensa: miles de restos de animales y herramientas de piedra utilizadas por estos antiguos habitantes. Entre los objetos descubiertos destacan puntas y raederas fabricadas con sílex, que forman parte de la llamada industria musteriense, típica de los neandertales europeos.
Los restos óseos hallados en la cueva muestran que los neandertales de la zona cazaban sobre todo cabras, pero también conejos, ciervos y caballos. Algunos dientes de crías recién nacidas indican que estas cacerías se realizaban en primavera. Además, han aparecido muchas hogueras en las que se quemaba madera de pino, lo que sugiere que el clima era mucho más frío que el actual en ese periodo.
Gracias a estas pistas, los investigadores pueden reconstruir cómo era el día a día de aquellos grupos humanos: qué comían, cómo cocinaban o qué técnicas utilizaban para fabricar sus herramientas. Todos los restos se están analizando minuciosamente para conocer mejor esta etapa de transición entre los neandertales y los humanos modernos.
UN PROYECTO CIENTÍFICO CON SELLO ARAGONÉS
En las excavaciones participan estudiantes de historia de la Universidad de Zaragoza, que trabajan junto al equipo de investigadores gracias a un convenio de prácticas. También colaboran expertos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) para analizar muestras del suelo y fechar los distintos niveles de la cueva.
El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, el Ayuntamiento de Aguilón y la Fundación Palarq, y cuenta con la autorización del Gobierno de Aragón. La cueva AGP5 se ha convertido en un punto de referencia dentro de la arqueología aragonesa, ya que podría aportar información muy valiosa sobre los últimos neandertales que habitaron nuestro territorio antes de desaparecer. Una ventana al pasado que nos ayuda a entender mejor nuestros orígenes.
