Entre los campos de cereal y el murmullo del río Arba se levanta una tierra marcada por la historia. Aquí han quedado las huellas de los romanos, las oraciones silenciosas de las monjas cistercienses y la sombra de los caballeros medievales que defendieron una fortaleza muy distinta a cualquier otra de Aragón y que está situada en las Cinco Villas.
Ese lugar es Sádaba, un pueblo que guarda uno de los castillos más impresionantes de Aragón. Construido en el siglo XIII, sorprende por su planta rectangular perfectamente trazada y por su robustez, sin torre del homenaje ni foso, pero con muros tan sólidos que resistieron durante siglos.
Más allá de la fortaleza, Sádaba ofrece un viaje completo por la historia aragonesa: desde el Mausoleo romano de los Atilios, popularmente conocido como Altar de los Moros, hasta la iglesia gótica de Santa María y los evocadores restos del monasterio de Cambrón. Un destino ideal para quienes buscan turismo cultural en Aragón.
CASTILLO DE SÁDABA
El castillo de Sádaba es una de las grandes joyas de la comarca zaragozana de las Cinco Villas y uno de los castillos mejor conservados de Aragón. Se alza imponente en un alto rocoso a orillas del río Arba, dominando el paisaje y atrayendo a quienes se acercan a descubrirlo. Su silueta sorprende por lo bien que ha resistido el paso de los siglos y por la singularidad de su diseño.
Esta fortaleza fue erigida en la segunda mitad del siglo XIII, y destaca de entre las de su época por su planta geométrica rectangular, algo poco habitual en los castillos medievales de la zona. Aunque no cuenta con torre del homenaje ni foso, su defensa se apoyaba en los gruesos muros, las almenas y un acceso en recodo inspirado en las construcciones árabes. Este diseño lo convierte en un ejemplo muy especial dentro de la arquitectura militar aragonesa.
Llegar hasta el castillo de Sádaba es muy sencillo, ya que se encuentra a escasos metros del casco urbano y se puede acceder prácticamente hasta la puerta en coche. Una vez dentro, recorrer sus estancias con la guía local es un auténtico lujo, porque permite entender mejor la historia y los secretos de este enclave fronterizo, también conocido como Castillo de Los Bañales por su cercanía al yacimiento romano.
El monumento abrió sus puertas al público en 2003, tras un largo proceso de restauración que todavía continúa. El Ayuntamiento de Sádaba es muy consciente de la necesidad de conservar y mejorar esta fortaleza, considerada una de las joyas patrimoniales de Aragón. Además, el castillo forma parte del Festival de los Castillos, un ciclo cultural que cada verano llena de música y vida algunos de los principales monumentos del territorio.
El recinto amurallado del castillo de Sádaba es rectangular, con una extensión de 38 por 30 metros. Sus muros de sillería, salpicados de saeteras y ventanas de arco semicircular, muestran también decoraciones del siglo XII vinculadas a la Orden Cisterciense.
La entrada se realiza por un estrecho camino en recodo que atraviesa el adarve y conduce al patio de armas. Allí se levantan siete torres bien diferenciadas, además de un gran aljibe que sorprendía por su capacidad. Todavía pueden observarse los tres arcos que en su día sostuvieron una bóveda ya desaparecida. En este mismo espacio se encuentra una pequeña capilla, cuya puerta luce dos semicolumnas y arcos apuntados de gran valor estético.
De las siete torres, destacan la Torre del Rey y la Torre de la Reina. La primera, situada al suroeste, es de mayor tamaño y cuenta con una puerta de acceso directo al recinto. La segunda se ubica justo a la derecha de esa entrada, formando un conjunto que impresiona a quienes lo contemplan.
El Castillo de Sádaba abre de miércoles a domingo, en horario de 11.00 a 13.30 horas y de 16.30 a 19.30 horas. Los lunes y martes permanece cerrado. La entrada cuesta 2 euros para adultos y 1,50 euros para jubilados y jóvenes de 12 a 18 años. Los menores de esa edad acceden gratis.
QUÉ VER Y QUÉ HACER EN SÁDABA
Además de recorrer el Castillo de Sádaba, aquellos que visiten este pueblo de Huesca no pueden irse sin entrar y disfrutar del resto de preciosos rincones y monumentos que tiene este municipio.
Iglesia de Santa María
La Iglesia de Santa María de Sádaba está considerada uno de los mejores ejemplos de la arquitectura gótica en Aragón y fue un modelo para otros templos de la comarca de las Cinco Villas. Construida en 1531, presenta una imponente nave cubierta con bóveda de crucería estrellada, ábside poligonal y capillas situadas entre los contrafuertes.
La luz penetra a través de sus vidrieras y un rosetón que realzan la solemnidad del interior. En el exterior sobresale la torre gótica de sección poligonal, decorada con pináculos, arbotantes y crestería. Sus dos portadas de acceso son un atractivo añadido, especialmente la de estilo gótico flamígero con seis arquivoltas y un tímpano de gran belleza.
El interior de la iglesia sorprende con un retablo mayor de madera tallada y policromada de estilo clasicista, un órgano de estilo rococó y la sillería del coro. Todo ello le ha valido la declaración de Bien de Interés Cultural, reforzando su valor patrimonial. Ya en el siglo XVIII se levantó el actual templo neoclásico, con una nave central cubierta por bóveda de arista, dos capillas laterales y dos pórticos muy característicos en la zona.
La torre, de base cuadrada, se une a la entrada por tres arcos de medio punto, conformando un conjunto monumental que convierte a la iglesia de Sádaba en una visita imprescindible para quienes buscan descubrir el arte y la historia de Aragón.
Mausoleo de los Atilios o Altar de los Moros
Si quieres viajar aún más atrás en el tiempo, a las afueras de Sádaba encontrarás dos joyas arqueológicas que te recordarán la huella de los romanos en esta tierra. El primero es el Mausoleo de los Atilios, conocido popularmente como Altar de los Moros. Se levantó entre los siglos II y III d.C. y todavía conserva su imponente fachada de piedra arenisca, declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931. Este mausoleo fue erigido por Atilia Festa en memoria de su padre, su abuelo y de ella misma, lo que lo convierte en un testimonio excepcional de la importancia de las familias locales durante el Bajo Imperio romano.
Muy próximo se encuentran las ruinas del llamado Mausoleo de la “Sinagoga”, una denominación popular que nada tiene que ver con la cultura hebrea pero que ha perdurado con el tiempo. Construido en el siglo IV d.C., sorprende por su planta cruciforme, con brazos desiguales y espacios semicirculares que revelan la monumentalidad de la villa romana a la que pertenecía. Este conjunto funerario ofrece una valiosa muestra del esplendor de la época romana en Sádaba, donde las élites locales dejaron huella a través de construcciones que aún hoy marcan el paisaje histórico de la comarca.
Monasterio cisterciense de Cambrón
Muy cerca de Sádaba, a apenas unos 3–4 kilómetros al suroeste, se encuentran los evocadores restos del Monasterio de la Concepción de la Virgen de Cambrón, un cenobio femenino de la orden cisterciense que funcionó entre 1208 y 1588. Fundado por orden de Pedro II de Aragón, fue inicialmente poblado por monjas provenientes del monasterio de Santa María de Iguácel, atraídas a esta zona por un clima más benigno y acceso más cómodo.
Aunque hoy yace en ruinas y en manos particulares —convertido en caserío y utilizado para labores agrícolas— conserva trazas arquitectónicas muy significativas. La iglesia, de nave única con ábside semicircular, presenta un falso crucero formado por dos capillas laterales que evocan la organización monacal primigenia.
En su interior se conservan fragmentos notables: pinturas murales al fresco, como retratos de los abades del monasterio de Veruela, y los escudos del arzobispo don Hernando de Aragón, impulsor de una reforma renacentista decisiva y desde 2004, se encuentra catalogado como Bien del Patrimonio Cultural Aragonés.
CÓMO LLEGAR A SÁDABA
Desde Zaragoza
De Zaragoza a Sádaba hay una 1 hora y 10 minutos de trayecto aproximadamente por la A-1102.
Desde Huesca
Para llegar a Sádaba desde Huesca, la opción más rápida es en coche, con un trayecto de aproximadamente 1 hora y 28 minutos.
Desde Teruel
Para llegar de Teruel a Sádaba hay un trayecto de 3 horas y 34 minutos por la A-23.

