Hay un lugar en Teruel donde el agua surge del suelo por sí sola, sin necesidad de bombas ni intervención humana. No es una leyenda ni un truco de ingeniería moderna, sino un fenómeno natural real y documentado desde hace siglos. Solo al acercarse se descubre su nombre: la Fuente de Cella, el mayor pozo artesiano de Europa y uno de los más impresionantes del mundo.
Este manantial natural, situado en la localidad turolense de Cella, está conectado con un acuífero subterráneo a más de 100 metros de profundidad. Aunque fue conocido desde la Edad Media, no fue hasta 1729 cuando adquirió su forma actual gracias a la intervención del ingeniero italiano Domingo Ferrari, quien diseñó el gran pretil de piedra sillería que lo rodea. Su perímetro alcanza los 130 metros, con forma elíptica y más de 11 metros de profundidad en el centro.
- UN CAUDAL INAGOTABLE QUE RIEGA SIETE PUEBLOS
- UNA LEYENDA DE AMOR, VENGANZA Y AGUA MILAGROSA
- CÓMO LLEGAR A LA FUENTE DE CELLA
UN CAUDAL INAGOTABLE QUE RIEGA SIETE PUEBLOS
La Fuente de Cella no solo impresiona por su tamaño, sino también por su fuerza. De su interior emanan de forma continua unos 3.500 litros por segundo, un caudal que alimenta tres grandes acequias: la del Caudo, la de la Granja y la acequia Madre. Gracias a ellas, el agua llega hasta siete pueblos de la comarca, que siguen organizando sus turnos de riego conforme a unas Reales Ordenanzas de 1742.
Declarada Monumento Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, la Fuente de Cella es también un lugar de paseo y descanso. Junto al manantial se levanta una ermita neoclásica dedicada a San Clemente, patrón del pueblo, y a su alrededor se ha acondicionado una zona ajardinada ideal para una visita tranquila. En 2024, además, se ha mejorado el entorno con un paseo accesible y nuevos espacios para el ocio.
UNA LEYENDA DE AMOR, VENGANZA Y AGUA MILAGROSA
La Fuente de Cella no solo es un prodigio natural, también está envuelta en una de las leyendas más antiguas y oscuras de la zona. Según la tradición oral, en tiempos del rey Alfonso un joven partió a la guerra, dejando atrás a su esposa. Un viejo acaudalado, enamorado de la joven, intentó conquistarla en su ausencia. Al ser rechazado, la arrojó contra las rocas, tiñendo de sangre el lugar donde hoy brota el manantial.
Al regresar y conocer la tragedia, el joven hizo justicia con su espada. Los vecinos, horrorizados, intentaron levantar un templo para purificar el terreno, pero cada noche las piedras eran derribadas por el espectro del viejo. No fue hasta la llegada de un misterioso peregrino que se rompió la maldición: solo con agua bendita, dijo, podrían sellarse aquellas piedras. Tras hacerlo, un rayo cayó del cielo, el alma condenada fue arrastrada al abismo... y del suelo brotó el agua. Así nació, según cuenta la leyenda, la Fuente de Cella.
CÓMO LLEGAR A LA FUENTE DE CELLA
La Fuente de Cella se encuentra a tan solo 21 kilómetros de la ciudad de Teruel, lo que la convierte en una excursión perfecta de medio día. Desde la capital se accede por la autovía A-23 en dirección a Zaragoza, tomando la salida hacia la carretera nacional N-234. A la altura del kilómetro 17, hay un desvío señalizado que conduce directamente hasta la localidad de Cella por carretera local.
Una vez en el casco urbano, la fuente está perfectamente indicada y dispone de zona de aparcamiento cercana. El entorno ha sido acondicionado recientemente con paseos accesibles, zonas ajardinadas y espacios para descansar, lo que facilita la visita para personas de todas las edades.



