Teruel.- La ciudad de Teruel ya está de nuevo a las puertas del siglo XIII. Faltan pocas horas para que la villa dé un salto en el tiempo y todo sea de la época de la Edad Media. Desde primeras horas de esta mañana decenas de personas trabajan en sus diferentes jaimas para acondicionarlas, todos los ornamentos modernos se han sustituido o retirado y las gentes pasean ataviadas de época. Los balcones están llenos de pendones y banderas, las decenas de puestos del mercado instalados, las carpas y campamentos militares montados y el drama a punto de comenzar.
El número de grupos ha vuelto a crecer en 2008, llegando a los 125 que se distribuyen por todo el centro histórico, el primer Ensanche de Teruel y los barrios de San Julián o San León. El poder de convocatoria es tan alto que las jaimas de los grupos se instalan en lugares muy alejados del centro, donde tiene lugar toda la dramatización. Este año, el crecimiento de la fiesta ha sido tan considerable que el desfile de grupos se ha modificado y solamente saldrán una parte de los mismos. El resto descansarán y lo harán al año que viene, estableciendo así un turno rotatorio, según explica el responsable de la Federación de Grupos, Juan Carlos Cruzado.
Como en años anteriores, a Las Bodas les ha precedido un variado número de actos culturales, como la exposición “Los Guerreros del siglo XIII. Ropas y máquinas de batalla de la época de los Amantes”, a cargo de Rubén Sáez y el grupo de recreación “Fifelis Regi”. Este mismo autor ha presentado también la publicación “Artillería y Poliorcética”. Además, se han presentado los libros “El Caballero del Alba”, de Sebastián Roa, y se ha reeditado “La Promesa del Almogávar” de Francisco Oliver, record de ventas en Aragón el año pasado.
Por otra parte, el periodista Iker Jiménez será nombrado caballero hospitalario y la afluencia de medios de comunicación es masiva. Jiménez realizará su programa de radio desde Teruel, y Onda Cero Aragón emitirá el viernes su programa regional “Gente de Aragón” desde la carpa de los actores de Las Bodas.
En esta XII edición se recupera el escenario de la plaza del Torico para el momento central de la fiesta: la muerte de Diego, mientras que el resto de emplazamientos se mantienen: Cuesta de la Andaquilla, Plaza del Seminario, Plaza de la Catedral y Plaza de Pérez Prado; aunque en realidad todo el centro es un gran escenario donde se desarrollan hasta un centenar de actuaciones (incluidas en el programa) y la ambientación propia de las jaimas: canteros, peleteros, herreros, carpinteros, miembros de numerosas órdenes religiosas, y así hasta un variado crisol que forman todos los estamentos del siglo XIII.
Seguridad
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La fachada del Ayuntamiento también se engalana |
Para el alcalde de Teruel, Miguel Ferrer, esto pone de manifiesto la relevancia que poco a poco van alcanzado Las Bodas de Isabel, en especial al convertirse en un medio que pone a la vista de todos el valor patrimonial e histórico que posee la ciudad de Teruel. Ferrer ha explicado que para que se pueda disfrutar la fiesta por parte de todos, y dada la afluencia de gente que se mueve durante esos días, la seguridad será el tema primordial para el consistorio.
Tal es así que unos 500 efectivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado ( Guardia Civil, Policía Local, Policía Nacional, 061 y Bomberos), junto a responsables de otras entidades, trabajan en el buen desarrollo de esta fiesta, que va camino de ser declarada de Interés Turístico Nacional. La subdelegada del Gobierno en Teruel, María Victoria Álvarez, ha destacado la coordinación de los más de quinientos efectivos que velarán por la seguridad de los turolenses y visitantes que durante estos cuatro días participarán en la fiesta medieval. Por su parte, la Fundación Bodas de Isabel ha contratado como refuerzo los servicios de una empresa privada para que se ocupe de la seguridad de las jaimas y del mercado medieval.
Este año se ha mejorado la planificación y previsión de posibles emergencias gracias a la colaboración de todas las fuerzas de orden público, así como por parte de la Fundación de Las Bodas de Isabel, mediante el establecimiento de carpas alternativas o la disposición de las jaimas, al ubicarlas únicamente a un solo lado de la calle para poder facilitar la entrada de bomberos, ambulancias o de los cuerpos de seguridad.
Comienza la fiesta
Todo gira en torno a la historia o leyenda de Juan de Marcilla e Isabel de Segura, los Amantes de Teruel, que este año están representados por Salomé Abril y Manuel Fernández, dos jóvenes de 23 y 29 años respectivamente que, junto a unos cien actores más ponen en marcha una maquinaria teatral enorme. Los actos comienzan el jueves con el anuncio de la muerte de Diego en el frente de batalla. Al día siguiente la Boda de Isabel marcará un antes y un después.
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Aspecto la calle San Juan, mientras la ciudad se torna medieval |
A partir de entonces, danzas y juglares, desfiles de grupos, cuentacuentos, conciertos (como el de los “Dulzaineros del Bajo Aragón”), demostraciones de los distintos gremios y artesanos, concursos como el tiro de soga y torneos como “La Crida de los Adalides” se desarrollaran a lo largo de cuatro intensos días, destaca la gerente de Las Bodas de Isabel, Raquel Esteban.
Además, los turolenses y visitantes, se calcula que hasta unos 60.000 pueden venir, disfrutarán de los juegos con los niños pobres de la villa, combates entre los partidarios del Rey Jaime I y los rebeldes de la Corona, juicios de amor de Isabel de Segura, danzas de damas y caballeros o el Toro Nupcial, que este año se recupera tras la interrupción de este acto por las obras de la plaza del Torico.
Hoteles hasta la bandera
Todos estos actos y la popularidad de la fiesta hacen que no haya plazas hoteleras en la ciudad y en muchos kilómetros a la redonda desde hace meses. Según el presidente de la Asociación de Hosteleros de Teruel, Fernando Cánovas, las cifras de ocupación hotelera en la ciudad de Teruel el fin de semana de “Medievales” alcanzan el cien por cien.
Este responsable de la hostelería turolense ha explicado que cada vez son más las personas que visitan por primera vez la ciudad en este fin de semana y que suelen dejar reservada la habitación ya para el año siguiente, siendo muchos de ellos familiares de gente de Teruel, que deciden venir a visitarlos y al mismo tiempo, disfrutar de esta fiesta. De esta manera, a últimos de septiembre principios del mes de octubre, el número de plazas ofertadas está prácticamente reservado, sobre todo en los hoteles del centro histórico de la ciudad. Además la tendencia de ocupación hotelera es que una vez que ya no queda sitio disponible en los hoteles de la capital, la gente suele recurrir a los establecimientos de los pueblos de alrededor de Teruel, como Calamocha, Mora de Rubielos o Albarracín.
Del mismo modo, el presidente de la Asociación de Empresarios Hosteleros de Teruel, ha declarado la importancia de esta fiesta para el sector turístico turolense, ya que gracias a este fin de semana, se remonta una de las temporadas más bajas para este sector, ya que según Cánovas, esta fiesta contiene muchos ingredientes que favorecen la afluencia de familias, dado que es un evento cultural tranquilo, en el que tanto los padres como niños pueden disfrutar del ambiente, integrándose perfectamente.