La Salve, el nombramiento del Vaquillero del Año y la subasta de palcos, mantienen viva la tradición en la Vaquilla

Aproximadamente a las 11.20 horas comenzaban los actos en el salón de plenos del Ayuntamiento de Teruel. La Salve bendecía a los presentes, testigos de la imposición de la casaca al Vaquillero del Año. A continuación, la subasta de palcos repartía un lugar en la plaza de toros para los mayores pujadores, que pujaban en pesetas.

Teruel.- Cerca del mediodía, la Salve en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, daba comienzo a los actos del día más intenso de todas las fiestas. A continuación, se nombraba al Vaquillero del Año y se pasaba a la tradicional subasta de palcos.

La Salve, cantada por todos los asistentes, era sólo el principio del día más importante de toda la Vaquilla. Tras recibir la bendición, en el salón de plenos del ayuntamiento, han hecho presencia los representantes de Interpeñas. Tras el saludo del alcalde, Miguel Ferrer, Miguel Ángel Marco ha recibido el nombramiento de Vaquillero del Año 2007. Como símbolo de este nombramiento, ha sido vestido con la casaca portadora de todos los escudos de las peñas de Teruel. Durante un año, Marco representa en las calles, la fidelidad y los años vividos en la fiesta más importante de la ciudad.

Como manda la tradición, ha comenzado la subasta de palcos. En dicha subasta, los pujadores luchan por el lugar preferido para ocuparlo en la plaza de toros, durante la tradicional merienda del domingo. Se han subastado 38 palcos y como es costumbre, se ha hecho en pesetas. Los precios han rondado entre las 22.000 pesetas y las 27.000. No obstante, los palcos más peleados, de hecho, tradicionalmente han superado las 200.000 pesetas en una puja muy reñida aunque igual de divertida.

De público asistente, además de los curiosos de las pujas, estaba en consistorio al completo, además del mantenedor de las fiestas Francisco de Asis Pizarro y un fiel de la Vaquilla como José Ángel Biel.

Alrededor de las 13 horas, no quedaba ningún palco libre. La tradición se había mantenido. Como dato curioso, los últimos cinco palcos en subastarse, han doblado el precio pagado el año anterior. Parece que en 2007 nadie quiere quedarse fuera de la plaza de toros el domingo de la merienda.