Teruel.- Un soldado de la misma compañía de Diego, Tarsicio, trae malas noticias: “Cuando abandone la Titania tras la batalla de Muguet, algunos de mis hombres se quedaron allí, entre ellos Diego de Marcilla, se encontraba con otros hombres en Vesiers antes ser sitiada toda la ciudad y pasados a cuchillo toda la población, yo fui de los pocos que escaparon de aquel infierno con vida, y que yo fui quién lo vi morir”. Los rumores corren rápido se deslizan entre las calles del centro de la ciudad Teruel hasta que por fin llegan hasta su amo y su señor, Pedro Fernández de Azagra. Éste no duda ni un segundo para exigir a los padres de Isabel la mano de ésta, pues Diego no ha cumplido su promesa, pues tras sus cinco años de ausencia, ni ha traído riquezas ni ha vuelto de la contienda. Así pues y sin más que poder pensar, el padre de Isabel, ante tales noticias, se ve obligado a ceder la mano de su hija al señor de Albarracín.
Mientras la rabia de Isabel se oye, se palpa y se siente, al unísono las campanas de boda se escuchan por toda la ciudad, y es que el Teniente del Rey don Jaime I desde el balcón de la casa de los Segura, anuncia el casamiento de su hermano el señor de Azagra con la bella y joven Isabel de Segura, tras el canto del Angelus. Lleno de gozo y de gloria, el Teniente promete a ambos como regalo de bodas la Baronía de Escriche y el Molino de Castralvo.
|
|
Los padres de Diego, desolados por su muerte |
Pero como en todo, siempre hay una cara y cruz en la historia, pues Isabel no es la única que llora la muerte de Diego, sino que su familia los Marcilla tienen que afrontar la muerte de su hijo y luchar contra todos aquellos que lo acusan de cobarde, y les recuerdan que éste no ha sido capaz de cumplir con su palabra. Pero entre todo este desconcierto y sentimiento de tristeza, hay una voz que por debajo impugna la terrible noticia, se trata de Alonso, amigo y compañero de batalla de Diego. Éste, no se deja convencer fácilmente por el anuncio de la muerte, sino que se cuestiona y enjuicia si es más rumor que noticia, y por qué no pensar que aún sigue vivo, y hacer caso a los que quieren creer que ya yace en el reino de los muertos.
Sin embargo, esta alerta no es escuchada, más que por los hermanos de Diego, de hecho los guardias intentan apresar a Alonso para que no entorpezca los planes de Azagra, pero éste consigue escapar y convence a los hermanos de Marcilla, que éste no ha podido morir, pues las últimas noticias de un caballero que subía hacía Daroca, era que Diego andaba por Segorbe lleno de riquezas en sus bolsillos, y que estaba a la espera de hacer más fortuna para poder cumplir en condiciones con su promesa a la familia Segura y sobre todo con Isabel.
De esta manera, Alonso les ofrece un trato a los hermanos de Diego, el cabalgará toda la noche hasta llegar a Segorbe donde buscará y se hará con Diego, el cuál seguro que al enterarse de esta trágica jugada del destino, más bien de Azagra que del destino, cogerá el mejor caballo que tenga y volveremos a Teruel antes de que Isabel sea desposada y ceda su mano y su amor al señor de Azagra. Con esta nueva promesa, se cierra otra que se inició hace cinco años, y que durante estos tres días la ciudad de Teruel recreará esta historia de amor tomando como comienzo y acto que da nombre a este evento: “Las Bodas de Isabel de Segura”.
Entrevista con la directora de Las Bodas de Isabel