Miles de bombos y tambores han sacudido esta madrugada las plazas de siete localidades del Bajo Aragón, donde la Rompida de la Hora ha vuelto a vivirse con la solemnidad, la emoción y el estruendo que cada año marcan la Semana Santa más simbólica de Teruel.
Cuando el reloj marcaba las doce en punto de este Jueves Santo, el silencio se rompía con fuerza en un estruendo colectivo en el que bombos y tambores comenzaban a sonar al unísono, dando inicio a uno de los actos más esperados de la Semana Santa turolense.
La escena se ha repetido en siete de las nueve localidades que integran la Ruta del Tambor y el Bombo: Albalate del Arzobispo, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda y Urrea de Gaén, teñidas de azul, morado y negro con las túnicas y terceroles de cientos de cofrades y visitantes. Como cada año, vecinos y turistas han llenado las plazas para presenciar este momento único, cargado de simbolismo.
Solo Alcañiz permanece como excepción dentro de esta arraigada celebración, ya que es la única de las nueve localidades en la que no se rompe la hora ni se tocan bombos, lo que refuerza todavía más la singularidad de esta tradición en el resto de municipios.
La Rompida de la Hora vivirá este Viernes Santo otro de sus momentos clave con el acto central en Calanda, que se celebrará a las 12.00 horas. Este año, además, lo hará con una carga emocional especial: será Diego Buñuel, nieto del cineasta turolense Luis Buñuel, quien inicie el redoble. La cita coincide con el 125 aniversario del nacimiento del director, una efeméride que añade valor cultural y sentimental al acto.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, la Rompida de la Hora es uno de los momentos más esperados, emotivos y reconocidos de la Semana Santa aragonesa. Una cita que traspasa fronteras y que, con cada golpe de maza, sigue manteniendo viva la memoria, el arraigo y la identidad del Bajo Aragón.
