Una matacía tradicional inaugura las fiestas de San Antón en Albentosa

Menos de una hora ha durado la matacía tradicional que este sábado se ha organizado en Albentosa para dar comienzo a las fiestas en honor del copatrón, San Antón. Otro de los momentos más esperados será el encendido de la tradicional hoguera de más de seis metros de altura con leña de carrasca.

Albentosa.- Mientras que una charanga rompía el silencio por las calles del pequeño pueblo turolense de Albentosa, un cerdo de cerca de 150 kilos dormía tranquilamente en el mismo corral que ocupan los toros durante los festejos del verano. A su lado, un pequeño gorrín no se inmutaba ante los extraños que curioseaban por encima de la puerta y seguía placidamente sin saber el destino que podía esperarle.

A las 10.00 horas, las campanas de la iglesia parroquial comenzaban a repicar anunciando el inicio de las familiares fiestas de San Antón, copatrón de Albentosa. Y los más madrugadores comenzaban a llegar a la plaza del Barrio Alto, donde Joaquín Belmonte terminaba de preparar el material de la matacía. Él iba a ser el encargado de sacrificar y despiezar al cerdo, aunque tendría también un buen número de ayudantes.

Tres cuartos de hora después, los clavarios de las fiestas se acercaban al toril para soltar al cerdo y llevarlo, no sin dificultad, hasta una robusta mesa de madera. La misma donde a los pocos minutos quedaría inerte el animal ante la atenta mirada de muchas cámaras que no querían perder la oportunidad de inmortalizar el momento, ya que hacía ocho años que no se organizaba una matacía popular para san Antón. No en vano, aunque muchas familias continúan matando el cerdo todos los inviernos, algunos nunca habían visto nada similar.

Y algunos preferían no mirar lo que empezaba a suceder sobre la mesa de madera. Tras coger al cerdo con un gancho, un cuchillazo le ha atestado el corte mortal. Seguidamente, el calor de un soplete ha eliminado cualquier impureza y ha socarrado el pelo. Una acción que facilita el limpiado posterior con agua hirviendo y unas piedras especiales. Una vez limpio, el propio Joaquín Belmonte se ha encargado de despiezarlo paso a paso sacando a la luz todas las vísceras del animal, ante la atenta mirada de unos y el horror de algunas niñas que se tapaban los ojos.

En menos de una hora la matacía había terminado. Llegaba el turno para los más pequeños, que han podido disfrutar de lo lindo con un pequeño gorrino que corría asustado por la plaza. Primero todos querían acariciarlo y, después, una vez bañado en jabón, todos hacían lo imposible para intentar agarrarlo.

Los actos de San Antón de Albentosa pretenden ser unas fiestas familiares y como tales están organizadas por cuatro parejas (antes matrimonios), dos residentes en el pueblo y otras dos veraneantes, llamados clavarios. Por tanto, año tras año nunca son iguales y cada clavario impone su novedad y sus gustos. Hogueras con fuegos artificiales, carpas para resguardarse del frío o dulces en lugar de bacalao son algunas de esas modernidades.

Sí se repite la tradicional hoguera de san Antón con leña de carrasca. Más de seis metros de altura que arderán durante la noche del sábado antes de que empiece a sonar la música en el salón del Ayuntamiento. Sin olvidar un concurso de gachas previo a la comida del sábado y otro de guiñote, éste sí habitual en cualquier fiesta patronal de los pueblos de la zona.

Y este domingo, después de la misa en honor del copatrón y de la bendición de los animales (en la que no faltan los caballos que cada día abundan más en la zona), los clavarios invitan a todo el pueblo a degustar una típica paella para despedir los actos de las fiestas de San Antón, otra de las novedades impuestas desde Valencia.