Teruel.- Tras las malas noticias traídas por un soldado que acompaño a Diego en sus batallas, que afirmó que el Marcilla había muerto, Isabel de Segura se ve obligada a casarse con el señor de Azagra. El hombre más rico de la villa y que la pretende desde hace cinco años.
Los padres de Isabel han tenido que ceder y cumplir su palabra. Mientras la rabia de Isabel se palpa y se siente en su rostro, al unísono las campanas de boda se escuchan por toda la ciudad. Esta mañana, tras el Ángelus y en la iglesia de nuestra Señora de la Media Villa se han celebrado los esponsales.
Nunca un novio había estado tan ufano, se casa con una de las mujeres más pretendidas de la villa; ni altivo, ha humillado a la familia Marcilla. Por otra parte, nunca una novia ha estado tras triste, y pese a los lujos de la boda, su rostro es serio y su pensamiento está en Diego, pero acepta su destino con resignación. Sabe que jamás será feliz, pero tiene que hacer valer la palabra de su padre a los Azagra.
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Las niñas de la villa de Teruel han obsequiado a Isabel con versos |
El señor de Azagra se muestra ufano, pues ya tiene a su amada Isabel, el vino y la fiesta se ha instalado por toda la ciudad y a la dote, la Baronía de Escriche y el Molino de Castralvo, se ha sumado una boda fastuosa al son del baile, abundancia de comida y vino, limosna para los pobres y diversión entre los gentiles. Toda la ciudad está de fiesta, salvo la familia de Diego, que llora en silencio la muerte de su hijo en el frente de batalla.
No obstante, un rayo de esperanza se ha avistado el horizonte, pues en plena boda un joven ha asegurado que Diego está vivo y viene de camino a Teruel a cumplir su promesa de amor. De todas formas, el odio entre los Azagra y los Marcilla va en aumento, mientras que la familia de los Segura acepta con resignación su destino.
El siglo XIII estalla en Teruel