Fue un bastión militar y hoy es un Parador Nacional: así renació este castillo de Teruel
Repartidos entre valles, montañas y páramos, las fortalezas militares que suponen los castillos aragoneses son un testimonio del pasado convulso de la región, una tierra marcada por las guerras pasadas. Cada torre, cada muralla y almena, son lecciones de historia viva, una pieza cultural que nos conecta con nuestros predecesores.
Dentro del panorama que engloba a los castillos aragoneses, muchos de ellos localizados en distintos pueblos de Aragón, destacan patrimonios como el castillo de Loarre (Huesca), famoso por su presencia intimidante y por haber sido el escenario de inspiración de cineastas como Ridley Scott; o el castillo de Mora de Rubielos (Teruel), coronado como el castillo más grande de todo Aragón.
Y, precisamente, en este artículo vamos a volver a viajar a Teruel, concretamente hasta Alcañiz, para hablar de su majestuoso castillo, ubicado en lo alto del cerro Pui-Pinos, y que domina el casco antiguo del municipio. Un baluarte que permite a sus visitantes viajar por más de mil años de historia hasta unos tiempos en los que imperaban la guerra y el poderío de los reinos; y que hoy en día se ha convertido en un Parador Nacional de Turismo. Este es el legado del castillo de Alcañiz.
- ORIGEN DEL CASTILLO DE ALCAÑIZ
- DE FORTALEZA A PARADOR NACIONAL
- BELLEZA ARQUITECTÓNICA
- PRECIOS Y HORARIOS DEL CASTILLO DE ALCAÑIZ
- CÓMO LLEGAR A ALCAÑIZ
ORIGEN DEL CASTILLO DE ALCAÑIZ
Sobre el valle del río Guadalope, se alza imponente el castillo de Alcañiz, también conocido como el Castillo de los Calatravos. De origen islámico y transformado durante siglos por las distintas órdenes y poderes que lo habitaron, el castillo es uno de los principales símbolos patrimoniales de Alcañiz.
El castillo de Alcañiz se erigió en la época andalusí, en el siglo XII. Su ubicación estratégica, en lo alto de una loma, lo convirtió en un lugar idóneo para el control de caminos, vigilancia de la frontera y defensa del territorio. Aunque quedan pocos restos visibles de esa primera etapa islámica, su configuración inicial como “hisn” (fortaleza) tuvo un papel clave en la organización defensiva del valle.
Con la expansión cristiana hacia el sur, Alcañiz fue conquistada en 1157 por Ramón Berenguer IV, quedando el castillo de Alcañiz en mano de los cristianos. Finalmente, en el 1179, Alfonso II de Aragón entregó el castillo y la villa a la Orden de Calatrava, recién asentada en los reinos peninsulares. Con esta donación, la fortaleza islámica recibiría una profunda transformación arquitectónica que reflejaría tanto el auge de la orden como los estilos artísticos de cada época.
De esta forma, la encomienda calatrava de Alcañiz se convirtió rápidamente en una de las más poderosas del Reino de Aragón, y desde entonces, el castillo no solo actuó como un bastión militar, sino también como un centro de poder feudal y religioso.
DE FORTALEZA A PARADOR NACIONAL
Sin embargo, con el paso de los siglos, las órdenes religiosas fueron perdiendo poder militar, hasta que en el siglo XIX se quedaron sin ningún tipo de influencia en ese marco, por lo que el castillo de Alcañiz entró en una etapa de decadencia. Durante esta transición centenaria, en el siglo XVIIII se erigió el Palacio de los Comendadores, una construcción barroca que sirvió como residencia señorial de los administradores del castillo. Aun así, no sirvió para evitar el abandono de la construcción.
Sin embargo, debido a su importancia, nunca se desvaneció de la memoria local. De hecho, en 1925, fue declarado Monumento Nacional, reconociéndose su valor histórico y artístico. Es más, diferentes intervenciones trataron de consolidar sus estructuras, recuperar sus pinturas y preservar su integridad arquitectónica.
Fue así, cuando en el año 1968 el antiguo castillo se convirtió en uno de los primeros Paradores Nacionales de Turismo en Aragón, en el que se integraron estancias históricas en un hotel que combina modernidad y patrimonio. Este proyecto permitió no solo su rehabilitación, sino también su reapertura al público como un espacio vivo, donde los visitantes pueden dormir en habitaciones ubicadas en antiguos salones góticos, cenar en patios medievales y pasear entre muros que han resistido asedios, guerras y siglos de olvido.
El Parador de Alcañiz es, por tanto, un ejemplo paradigmático de cómo un espacio patrimonial puede reinventarse sin perder su esencia. La coexistencia entre la conservación histórica y el uso turístico ha permitido que esta fortaleza siga cumpliendo una función: ya no de defensa, sino de acogida, de difusión cultural y de memoria.
BELLEZA ARQUITECTÓNICA
Dentro de lo que respecta la evolución arquitectónica y artística del castillo de Alcañiz, desde su primera fase islámica hasta su evolución románica, existen varias piezas clave que hacen de la visita de este castillo algo increíblemente memorable. Uno de los elementos más destacados es, por supuesto, la capilla románica de Santa María Magdalena, datada entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.
Adosado al muro sur de la capilla, se encuentra el claustro gótico, una galería porticada con arcos apuntados que se construyó en el siglo XIV para servir de espacio de tránsito y meditación. En sus muros aún pueden apreciarse restos de pinturas murales con escenas funerarias y escudos heráldicos, probablemente relacionados con miembros de la orden que fueron enterrados allí.
Sin embargo, el elemento primordial del castillo es, sin duda, la Torre del Homenaje, construida a mediados del siglo XIV y destinada a funciones representativas más que defensivas. En su interior se conservan unas notables pinturas murales góticas que representan escenas religiosas, caballerescas y cortesanas, entre las que se incluye un espectacular Juicio Final. Estas pinturas convierten la torre en un verdadero ejemplo de arte mural medieval, comparable a los conjuntos de Teruel o Daroca, y reflejan la cultura cortesana y teológica de la época.
De hecho, hay versiones populares que sostienen que estos frescos fueron realizados como advertencia a los caballeros de la orden, para que se mantuvieran fieles a sus votos y evitaran caer en la tentación.
PRECIOS Y HORARIOS DEL CASTILLO DE ALCAÑIZ
Hoy en día, el castillo de Alcañiz es un importante atractivo turístico y cultural, que se puede visitar por libre o con visitas guiadas. El horario de apertura del castillo es del 10.00 a 13.30 horas y de 16.00 a 19.00 horas, de lunes a domingo y abierto durante todo el año.
En cuanto al horario de visitas guiadas, hay disponibilidad tanto de mañana como de tarde, y se realizan concretamente a las 12.30 horas y a las 16.15 horas todos los días. Eso sí, es necesario hacer reserva previa el día de antes.
Finalmente, en cuanto a sus precios, la entrada general cuesta alrededor de 5,70 euros, mientras que la reducida oscila alrededor de los 3,70 euros.
Precios del Parador de Alcañiz
Si no deseas “conformarte” con visitar el castillo, sino que además quiere pasar la noche entre sus paredes, puedes hacerlo a través de una amplia gama de habitaciones disponibles: desde habitaciones estándar hasta dobles o superiores.
Los precios de estos servicios pueden oscilar entre los 70 y los 130 euros, pero esta es una oportunidad que puedes encontrar en muy pocos lugares y que te garantiza una experiencia inmersiva e inolvidable.
CÓMO LLEGAR A ALCAÑIZ
En el caso de la magia y la historia del castillo de Alcañiz te haya cautivado y desees visitarlo, te mostramos las rutas que puedes seguir desde las tres principales ciudades aragonesas.
Alcañiz es una localidad bien conectada y se puede llegar desde las capitales aragonesas en vehículo privado o autobús.
Desde Teruel
- En turismo o motocicleta: La distancia entre Alcañiz y Teruel es de, entre una hora y 45 minutos- dos horas dependiendo de la ruta. Se puede seguir la N-420 y N-211 o la A-23 y la N-211.
- En autobús: Se puede coger un autobús de HIFE en Teruel para llegar hasta Alcañiz. Tiene una duración de algo más de dos horas.
Desde Zaragoza
- En turismo o motocicleta: La forma más cómoda y rápida de llegar a Alcañiz es en turismo o motocicleta. La distancia entre Zaragoza y Alcañiz es de aproximadamente 105 kilómetros, y el trayecto dura entre una hora y 15 minutos y una hora y 30 minutos. Hay que coger la A-68 dirección Castellón y después tomar la carretera N-232 que lleva directamente a Alcañiz.
- En autobús: Desde la Estación Delicias se puede coger un autobús destino Alcañiz, de la compañía HIFE. El trayecto dura entre una hora y 45 minutos y dos horas.
Desde Huesca
- En turismo o motocicleta: El trayecto dura entre dos horas y 15 minutos y dos horas y 30 minutos, dependiendo del tráfico y de la ruta elegida. Hay que coger la A-23 hasta Zaragoza y luego tomar la N-232 en dirección a Alcañiz.
- En autobús: No hay una conexión directa desde Huesca a Alcañiz en autobús. Hay que ir a Zaragoza desde Huesca y desde allí coger el autobús Zaragoza-Alcañiz.
Desde su origen islámico hasta su reconversión en Parador Nacional, el castillo de Alcañiz ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su identidad. Caminar por sus estancias, contemplar sus pinturas medievales o simplemente admirar las vistas desde su torre del homenaje es vivir, aunque sea por un instante, el legado de una tierra que nunca ha olvidado su pasado. ¡Atrévete a descubrirlo!