Dónde recoger setas en Teruel: las mejores zonas durante este otoño

Los níscalos o robellones, los boletus, la seta de cardo o las trompetas de los muertos son algunas de las joyas micológicas de la provincia de Teruel. Imagen generada por IA
Entre las variedades más buscadas en Teruel destacan varias especies de setas que han ganado popularidad tanto por su sabor como por su valor culinario

Teruel es uno de los destinos preferidos para los aficionados a la micología, gracias a la rica diversidad de hongos que albergan sus bosques y valles. En esta provincia aragonesa, se pueden encontrar cientos de especies de setas, de las cuales varias decenas son comestibles y de gran interés gastronómico.

Entre las variedades más buscadas en la provincia Teruel destacan varias especies de setas que han ganado popularidad tanto por su sabor como por su valor culinario. Los níscalos o robellones, los boletus, la seta de cardo o las trompetas de los muertos son algunas de las joyas micológicas más codiciadas por los aficionados y expertos.

  1. COMARCA DE MATARRAÑA
  2. EL MAESTRAZGO 
  3. COMARCA DEL JILOCA
  4. SIERRA DE ALBARRACÍN
  5. COMARCA GÚDAR-JAVALAMBRE

COMARCA DE MATARRAÑA

La Comarca de Matarraña, ubicada en el extremo oriental de Teruel, es uno de los destinos más prometedores para los entusiastas de la micología. Sus frondosos bosques de encinas y robles proporcionan el hábitat ideal para una variedad de especies de setas altamente apreciadas, convirtiendo esta región en un verdadero paraíso para los buscadores de hongos. 

Entre las joyas gastronómicas que se pueden encontrar en esta comarca, destaca el hongo negro (Boletus aereus), una especie muy codiciada por su intenso sabor y carne firme, que lo han convertido en uno de los manjares más buscados de la zona. Otra especie que merece especial atención es la trompeta de los muertos (Craterellus cornucopiodes). A pesar de su nombre poco atractivo y su apariencia peculiar, esta seta es muy valorada por su exquisito sabor.

EL MAESTRAZGO 

El Maestrazgo turolense, con sus vastos y frondosos pinares, se presenta como un escenario idílico para los aficionados a la recolección de setas. Esta comarca, que abarca los pintorescos montes de Mosqueruela, Fortanete y Cantavieja, se ha ganado una merecida reputación entre los micólogos por la abundancia y diversidad de especies que alberga. Entre las variedades más buscadas en estos bosques, destacan los níscalos (Lactarius deliciosus), fácilmente reconocibles por su característico color anaranjado y su presencia abundante en los pinares de la zona.

Además de los níscalos, otra especie que ha ganado popularidad entre los recolectores en el Maestrazgo son las llanegas. Estas setas, comunes en los bosques de la región, son muy apreciadas por los gourmets locales debido a su sabor suave y delicado. La combinación de estas dos variedades, junto con la belleza natural del paisaje del Maestrazgo, convierte a esta comarca en un destino imprescindible para los amantes de la micología, ofreciendo no solo una experiencia de recolección gratificante, sino también la oportunidad de sumergirse en la rica cultura gastronómica de la zona.

En esta provincia aragonesa, se pueden encontrar cientos de especies de setas de gran interés gastronómico

COMARCA DEL JILOCA

La comarca de Jiloca, con sus pintorescos montes de Cucalón, Bádenas, Fonfría y Torrecilla del Rebollar, destaca como un auténtico tesoro micológico en la provincia de Teruel. Esta comarca ofrece una impresionante diversidad de especies de setas, gracias a la variedad de sus ecosistemas que van desde prados abiertos hasta pequeños bosques y barbechos. La riqueza micológica de la zona atrae a aficionados y expertos por igual, quienes encuentran en estos parajes un verdadero paraíso para la recolección de hongos.

Entre las especies más buscadas en la comarca de Jiloca se encuentran las setas de prados y arbustos, que prosperan en las zonas abiertas y soleadas. Además, los hongos que prefieren las masas forestales abiertas son particularmente abundantes, aprovechando la luz filtrada a través del dosel arbóreo. No menos importantes son las especies que se desarrollan en los pequeños bosques y barbechos de la región, adaptadas a estos microhábitats específicos. Esta diversidad no solo enriquece la experiencia de los recolectores, sino que también contribuye significativamente a la gastronomía local y a la conservación de la biodiversidad en la comarca.

SIERRA DE ALBARRACÍN

Esta sierra turolense es uno de los destinos más populares para la recolección de setas en nuestra Comunidad. Sus extensos pinares y praderas son el hábitat perfecto para múltiples especies de hongos comestibles entre los que destacan los rebollones, también llamados níscalos, boletus o la seta de cardo, reconocible por color marrón grisáceo y sus láminas blancas.

También se pueden encontrar varias especies de boletus como el boletus edulis o el boletus aereus, oronjas o macrolepiota. La riqueza micológica de la Sierra de Albarracín no solo atrae a aficionados, sino también a expertos y científicos interesados en estudiar la diversidad fúngica de la zona. Esta combinación de biodiversidad y belleza natural hace de la Sierra de Albarracín un destino imprescindible para los amantes de las setas y la naturaleza en general.

COMARCA GÚDAR-JAVALAMBRE

La comarca de Gúdar-Javalambre, situada en la provincia de Teruel, es otra de las zonas de interés para los que quieren recolectar setas en Aragón. En sus bosques de pino silvestre y sabina albar es común encontrar la negrilla y el rebozuelo.

Otras de las variedades de hongos que podemos encontrar en esta comarca son el boletus edulis, el robellón o la macrolepiota. La comarca ofrece además la posibilidad de combinar la búsqueda de setas con otras actividades como el senderismo o la visita a pueblos con encanto como Rubielos de Mora o Mora de Rubielos.

En definitiva, Teruel se revela como un auténtico paraíso micológico, ofreciendo una diversidad impresionante de setas en sus cinco comarcas destacadas. Además, la riqueza de especies como el hongo negro, los níscalos, las trompetas de los muertos y los boletus, entre otras, no solo atrae a aficionados y expertos, sino que también contribuye significativamente a la gastronomía local y al turismo de la provincia.