Desmantelada en Valderrobres una plantación de marihuana con 1.700 plantas y dos detenidos
La Guardia Civil de Teruel ha desmantelado una plantación de marihuana con 1.700 plantas en Valderrobres y ha detenido a dos personas como presuntas autoras de un delito de tráfico de drogas con cultivo y elaboración de estupefacientes. La actuación forma parte de la segunda fase de la operación “Carrasca” y consolida la presión policial sobre este tipo de cultivos en el medio rural aragonés, proliferantes en el último año.
La intervención tuvo lugar a principios de este mes de septiembre, cuando agentes del Equipo ROCA de Alcañiz confirmaron que en una plantación ya desmantelada con anterioridad había vuelto a detectarse actividad. Los dos arrestados, de 32 y 23 años y nacionalidad marroquí, ejercían como cuidadores de las plantas. Ambos fueron puestos a disposición del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 1 de Alcañiz, que decretó su ingreso en prisión.
PLANTACIONES DE MARIHUANA EN EL MEDIO RURAL DE ARAGÓN
En el operativo participaron efectivos de varias especialidades de la Guardia Civil, entre ellas el Seprona de Alcañiz, la Usecic de la Comandancia de Teruel, el puesto de Valderrobres y la Unidad de Helicópteros (UHEL) de Valencia. Se trata de un despliegue conjunto que busca frenar la proliferación de grandes cultivos de cannabis en zonas rurales, donde organizaciones criminales aprovechan la extensión del terreno y la dificultad de vigilancia.
Este caso no es aislado. En los últimos meses la Guardia Civil ha realizado otras operaciones de calado en Aragón contra el cultivo ilegal de marihuana. El pasado 28 de julio, por ejemplo, se desmanteló en en mitad del monte en Arcos de las Salinas (Teruel). La plantación constaba de nueve invernaderos de grandes dimensiones que albergaban alrededor de 7.700 plantas. Semanas antes, en junio, se golpeó a una red albanesa en Calatayud, donde se localizaron dos cultivos “indoor” con casi 2.000 plantas y cinco detenidos. Todos estos golpes policiales refuerzan la idea de que el fenómeno se ha extendido por distintas comarcas aragonesas.
La Guardia Civil recuerda que estas plantaciones no solo suponen un delito contra la salud pública, sino que también conllevan riesgos para el medio ambiente y la seguridad de los vecinos en áreas rurales, donde en ocasiones se emplea electricidad enganchada de forma ilegal y sistemas de riego improvisados, lo que también supone otro tipo de delitos recogidos en el Código Penal.