“Creo que hubiera hecho las oposiciones de abadesa de haber vivido en la época de los Amantes”
Teruel.- Raquel Esteban es una persona “capaz de aunar voluntades”, como ella misma explica, y la culpable de que Teruel se transforme del siglo XXI al XIII dentro de pocas semanas. El impacto de “los medievales” es impresionante en sectores como la hostelería y mueve cifras de vértigo: más de 50.000 visitantes, decenas de grupos medievales creados, más de 400.000 entradas en el buscador Google o miles de turolenses en las calles recreando este drama. A pesar de haber revitalizado a los Amantes, no se considera el Hartzenbusch de este siglo.
Pregunta.- ¿Dónde vive usted más tiempo, en el siglo XIII o en el XXI?
Respuesta.- Realmente creo que vivo en tierra de nadie, en un lugar donde los tiempos se tienen que unir. Es verdad que pienso mucho en el siglo XIII ya que la fiesta sugiere cosas que voy ideando y pensando; pero también es verdad que está muy consolidada y me deja energía para viajar por otros lugares y posibilidades. Yo creo que si todavía existiera, viviría en el limbo.
P.- La historia de Los Amantes de Teruel gira, en definitiva, en torno a dos muertos. ¿Esto le da morbo?
R.- Eros y Tánatos siempre son atractivos y el amor y la muerte van juntos en muchas ocasiones. Antes de interesarme por el Amantismo una de las cosas que no me gustaba era que todo estuviera relacionado con dos momias y con la muerte, y no me parece atractiva su adoración. Por eso, el mismo nombre de la fiesta le da la vuelta al contenido secular de la tragedia y hablamos de festejos.
P.- ¿Cuánta gente a la que usted le pidió ayuda al principio, y no le hicieron ni caso, cree que estará ahora tirándose de los pelos?
R.- Hay gente que al principio no entró pero con el paso del tiempo sí lo han hecho, pero otros no ha sido así y tampoco sé por donde pueden ir sus sentimientos. Al principio hubo mucha gente que cuando contaba esto me miraba con absoluta extrañeza. A lo largo de estos años ha habido muchas idas y venidas y ha dado tiempo para enfadarse, desenfadarse, enfadarse, etc.
Hartzenbusch del siglo XXI
P.- Hartzenbusch popularizó los Amantes en el siglo XIX con una novela sobre el drama. ¿Es usted el Hartzenbusch del siglo XXI?
R.- No, y en todo caso la “Hartzenbuscha” puesto que soy mujer. Soy el resultado de una memoria histórica que me llega en la generación de mís padres y del Centro de Iniciativas Turísticas. En todo caso, más que un romántico como Hartzenbusch, me considero alguien del Renacimiento por la forma que tenemos de hacer las cosas. Las Bodas no es una obra de teatro, es algo más, tiene muchas connotaciones sociológicas y un gran trabajo detrás. Me veo más como una generalizadora que tiene la capacidad de aglutinar diferentes voluntades y poner un marco propio para que la gente pueda entrar en él.
P.- ¿Qué siente cuando escucha las cifras que rodean a Las Bodas? 50.000 visitantes, todos los hoteles llenos meses antes, la web más conocida de Teruel (450.000 entradas aparecen en el Google) o las calles llenas, entre otras muchas.
R.- Ha habido momentos en los que sí he sentido vértigo, ya que de alguna manera la responsabilidad de todo caía sobre mí. Poco a poco he ido cediendo responsabilidades y ahora hay cosas que las sugiero, pero ya no dependen al cien por cien de Raquel Esteban. A estas alturas he aprendido a no sentirme responsable de lo que no me toca.
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Raquel Esteban en uno de los actos de Las Bodas del año pasado |
P.- ¿Usted piensa que algún día Teruel sabrá agradecerle lo que ha hecho por la ciudad?
R.- Me da igual, no creo que haya nada que pagar. Esto no es un mercado. Yo he hecho lo que he hecho porque he querido y he sabido; y a partir de aquí cada uno lo percibe de una manera diferente. Para mí es más importante una señora mayor que me para por la calle y me comenta algo que un premio, que también es significativo. A mí me gustaría que la gente fuera consciente de la repercusión de la fiesta, de lo que cuesta organizarla, de la necesidad de locales, almacenes o sitios donde ensayar, ya que se trata de una gran producción. Esa sí es una buena manera de agradecer las cosas.
Vestirse o disfrazarse
P.- ¿Qué siente usted cuando alguien dice que “se disfraza” para Las Bodas?
R.- Hay gente que sí se disfraza, y cada vez más, tristemente. Hoy por hoy se puede hablar de gente que se viste y gente que se disfraza, depende de cómo cada uno tome la fiesta. Considero que hay un porcentaje muy alto de personas que se visten, pero también hay otras que se disfrazan. En unas ocasiones equivocan el término, pero en otras es su realidad de vivencia de Las Bodas.
P.- ¿De haber vivido en la época de Los Amantes que hubiera sido?
R.- Creo que abadesa, ya que dependían directamente del Papa y no de los obispos, por lo que tenían una cierta independencia, capacidad de crear, de estudiar. Creo que hubiera hecho las oposiciones de abadesa.
P.- Imagine que estamos en la Edad Media y podemos quemar a alguien en la hoguera. ¿A quién echamos?
R.- Más que a personas, ya que éstas pueden cambiar y así lo he constatado en estos doce años, quemaría situaciones críticas o los momentos más difíciles que han atravesado Las Bodas. En especial cuando se acercaba diciembre y todo estaba un poco en el aire, sin tener una organización sólida, una estructura como la actual.
P.- Convénzame de que la historia de los Amantes es mejor que la de Romeo y Julieta.
R.- Es muy fácil. Morir por envenenamiento no tiene mérito. ¡Cuántas veces habrá ocurrido! Pero morir de amor es otra cosa. De hecho, si los Amantes han llegado hasta donde están es por eso, por el dilema de si se puede morir de amor o no.
P.- ¿Qué recreamos, una leyenda o una historia de amor?
R.- No tiene importancia ya que la realidad psicológica es bestial. Los arquetipos que se mueven son tan grandes: antropología, religión, amor, muerte, resurrección, lealtad, etc. que restan importancia a eso. Se trata de una fiesta que toca aspectos existenciales del género humano.