Detrás de cada uniforme recién estrenado hay meses de esfuerzo, alguna que otra renuncia y una meta clara. La nueva promoción de Policía Local en Aragón, formada por 71 hombres y mujeres, ha cerrado este lunes su etapa en la Academia con una mezcla de alivio, ilusión y algo de vértigo ante lo que viene. “El proceso ha sido largo, pero a la vez emocionante”, asegura Victoria Borisova Ivanova, agente destinada en Monzón, mientras reconoce que el balance final “es bueno” y que ahora llega lo que más esperaban, empezar a trabajar.
La jornada de clausura en el Palacio de Congresos de Zaragoza ha puesto fin a cerca de tres meses de formación intensiva, enmarcados además en la primera convocatoria unificada impulsada por el Gobierno de Aragón. Un sistema que, como explica Jorge Vázquez Jordán, futuro agente en Sabiñánigo, ha supuesto “una oportunidad para elegir destinos” y también “una formación muy completa, dura y larga”, con jornadas de mañana y tarde.
VOCACIÓN, SACRIFICIO Y FUTURO EN MUNICIPIOS PEQUEÑOS
Compaginar oposiciones, academia y vida personal no ha sido sencillo. “Como todas las oposiciones, es largo, es duro, es tedioso”, admite Victoria, que ha optado por Monzón por cercanía y por facilitar su proyecto personal. Jorge, por su parte, destaca el papel clave de su entorno. “Fundamental el apoyo de la familia, porque requiere muchas horas”, explica, recordando que tiene una hija pequeña y que este paso también supone “una oportunidad de crecimiento familiar”.
Ambos coinciden en que su destino marcará el tipo de policía que quieren ser. Jorge ha elegido la montaña porque en localidades pequeñas “tienes que saber de todo” y puedes desarrollar una labor más completa. Victoria pone el foco en la cercanía con el ciudadano. “Somos policía de proximidad, la gente nos pone cara y ojos”, señala, convencida de que estas incorporaciones ayudarán a reforzar la seguridad, especialmente en municipios con falta de efectivos, donde además se ha reportado un repunte de delitos como robos con fuerza y que generan una sensación de inseguridad en los ciudadanos que estos nuevos agentes pretenden paliar.
Y es que el fin de este curso no es un punto final, sino el inicio de una vida laboral al servicio de los ciudadanos que ambos afrontan con responsabilidad y altura. “Estamos todos muy contentos de por fin terminar y poder empezar a trabajar”, dice Victoria. Jorge, rodeado de familiares que le miran con ilusión tras el trabajo logrado, siente que toda su promoción “está preparada para la calle”.

