Tres policías salvan la vida a un bebé que llegó con convulsiones a una comisaría de Zaragoza
Ismael, Rubén y Kike, tres agentes de la Policía Nacional, consiguieron salvar la vida de un bebé de apenas un año que llegó a la comisaría del Actur de Zaragoza en brazos de su padre, semiconsciente y convulsionando, la noche del lunes. La rápida y coordinada actuación policial fue decisiva hasta la llegada de los servicios sanitarios del 061, que trasladaron al menor al Hospital Infantil Miguel Servet, donde recibió atención médica urgente.
Los hechos sucedieron alrededor de las 21.30 horas de este lunes, cuando un hombre irrumpió desesperado en la comisaría suplicando auxilio con su hijo en brazos. Dos agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) que se encontraban en el exterior acudieron inmediatamente, y uno de ellos tomó al pequeño en brazos para colocarlo en posición de seguridad, mientras el otro solicitaba una ambulancia de manera urgente.
APLICARON MANIOBRAS DE PRIMEROS AUXILIOS HASTA LA LLEGADA DEL 061
El jefe de la Oficina de Denuncias también se sumó a la intervención y, entre los tres agentes, comenzaron a aplicar maniobras de primeros auxilios para estabilizar al menor. Según detalla la Jefatura Superior de Policía de Aragón, el bebé perdió el conocimiento por completo, lo que obligó a intensificar las técnicas de estimulación. Finalmente, el menor consiguió recuperar la respiración por sí solo antes de ser atendido por el equipo sanitario.
Al mismo tiempo, otros agentes prestaban apoyo emocional a los padres, que se encontraban completamente desbordados por la situación. Tras ser estabilizado en la comisaría, el bebé fue trasladado en ambulancia al hospital, donde permaneció en observación varias horas y recibió finalmente el alta médica.
EL PADRE DEL BEBÉ: “SABÍA QUE ALLÍ PODRÍAN SALVARLE LA VIDA”
El padre del niño, visiblemente emocionado, ha agradecido públicamente la intervención de los agentes, asegurando que cuando vio a su hijo comenzar a convulsionar en la calle, corrió directamente a la comisaría porque “sabía que allí podrían salvarle la vida. Y así fue”, ha afirmado.
Desde la Policía Nacional han querido destacar la entrega y profesionalidad del personal actuante, cuyo temple en una situación de extrema urgencia fue clave para evitar una tragedia. Y es que los ángeles existen y tienen nombres y apellidos. Ellos son Ismael, el jefe de Oficina de Denuncias, y Rubén y Kike, agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).
“EL BEBÉ ESTABA DE COLOR GRIS Y SEMIINCONSCIENTE”
“El bebé estaba de color gris, con la respiración pausada y la temperatura alta, semiinconsciente y con su padre diciéndonos que tenía problemas de corazón pero que no sabía que le pasaba”, relata el agente Kike. Coordinados en apenas segundos, uno de ellos llamó a la ambulancia mientras otro intentaba reanimarle. “Fue una situación caótica, los padres estaban muy nerviosos y llorando mientras su hijo estaba convulsionando”, cuenta Ismael, el jefe de Oficina de Denuncias.
“Lo primero que hicimos fue comprobar las vías respiratorias por si tenía algo pero tras comprobar que no, el bebé dejó de moverse, sin estímulos”, continúa el agente Ismael en el relato de unos hechos agónicos. Fue entonces cuando entre los tres agentes comenzaron a darle leves estímulos en mitad de una situación de nervios hasta que respondió, poco antes de que llegara la ambulancia y fuera trasladado al hospital. Se cierra así una nueva hazaña por parte de la Policía Nacional que estos padres contarán a su hijo dentro de unos años.