La búsqueda de Pablo Cebolla vuelve a sufrir un nuevo revés. La batida prevista para este sábado en el río Ebro, en la que se iba a rastrear el agua con embarcaciones, ha quedado suspendida después de que no se haya autorizado su desarrollo en las condiciones planteadas por el entorno del joven desaparecido en Zaragoza el pasado 12 de febrero.
Según han trasladado fuentes de la familia a ARAGÓN DIGITAL, la decisión se ha producido tras una conversación con responsables de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), en la que se plantearon dudas sobre el uso de embarcaciones en el cauce. “Debido a los problemas y trabas que nos están poniendo, la batida por el agua de este sábado queda, de momento, suspendida”, lamentan, al tiempo que aseguran que la intención era contar con personas con experiencia y licencias, no con voluntarios sin preparación.
FRUSTRACIÓN POR LA FALTA DE AVANCES EN EL RÍO
Desde el entorno del joven apuntan que, pese a que el estado del río es ahora favorable, no se estén llevando a cabo búsquedas en profundidad. “Seguimos sin tener noticias de que Policía Nacional o Bomberos estén metidos en el agua ahora que la situación del río es óptima”, señalan. En este sentido, consideran que “sacar drones no es suficiente” y denuncian que “siguen desinformados y paralizados”.
Las mismas fuentes aseguran que llevan semanas insistiendo en la necesidad de actuar en el fondo del río, el único punto que, a su juicio, no se ha revisado con detalle. “Son tres semanas que se están perdiendo y vamos a contrarreloj”, explican, advirtiendo de que un nuevo episodio de lluvias podría volver a dificultar cualquier intervención en el cauce.
Pese a la suspensión de esta batida acuática, la familia mantiene su intención de continuar con las búsquedas por tierra. “Nosotros seguiremos insistiendo y realizando nuestras batidas a pie”, aseguran, al tiempo que expresan su “máxima frustración y sensación de abandono por parte de las autoridades”.
EL CASO DE ARES, UN DURO GOLPE EN MEDIO DE LA BÚSQUEDA
En los últimos días, el caso de Ares Miguel también ha estado muy presente en el entorno de la familia de Pablo. Según explican, la Policía Nacional les comunicó el mismo día del hallazgo que el cuerpo encontrado en el entorno de Movera no correspondía a Pablo, lo que evitó una mayor angustia en un momento ya especialmente delicado.
La búsqueda de Pablo Cebolla continúa así más de dos meses después de su desaparición, marcada por las dificultades del terreno y la falta de resultados. Mientras tanto, su entorno insiste en no detener los esfuerzos hasta lograr localizarlo.

