La sorprenden en Zaragoza usando una tarjeta de aparcamiento de movilidad reducida de una persona muerta hace 11 años
La madrugada del pasado 2 de octubre, una patrulla del Sector Sur de la Policía Local detectó un coche estacionado en una plaza reservada para personas con movilidad reducida en la calle Andrés de Uztarroz, en el barrio Torrero de Zaragoza, sin la tarjeta obligatoria visible, y al identificar a la conductora, Aroa C. G., encontró una autorización de estacionamiento a nombre de otra persona que presentaba signos de posible manipulación.
Según el atestado al que ha tenido acceso ARAGÓNPRESS, el vehículo era un Ford Focus y, al comprobar la documentación, los agentes observaron que la tarjeta carecía de fotografía y mostraba datos presuntamente alterados, además de una fecha de caducidad que no encajaba con los registros municipales. En las diligencias se hace constar que el nombre impreso en la tarjeta no figuraba como titular en la base de datos del Ayuntamiento y que el número de tarjeta correspondía a una persona cuya autorización constaba con baja definitiva desde 2014, es decir, de hace 11 años y perteneciente a una persona que ya había muerto. La tarjeta fue intervenida y se incorporó un informe fotográfico a la causa.
A esa intervención se sumó otro elemento que terminó de tensar la actuación policial. Según el mismo atestado, Aroa C. G. se sometió a la prueba de alcohol y arrojó un resultado positivo de 0,52 miligramos por litro de aire espirado, por lo que se activó el protocolo correspondiente y el vehículo quedó inmovilizado a la espera de que acudiera otra persona habilitada para retirarlo.
Con ese material, el Juzgado de Instrucción número 11 de Zaragoza incoó diligencias previas por un presunto delito de falsificación de documento público u oficial y citó a la investigada para declarar este miércoles, 17 de diciembre, a las 11.15 horas. La causa se ha tramitado como procedimiento abreviado y el juzgado también reclamó a la Policía Local que remitiera la tarjeta intervenida y activó la designación de asistencia letrada.
En esa comparecencia, Aroa C. G. estaba citada para dar cuenta de lo ocurrido, pero, asistida por los abogados Carmen Sánchez Herrero y Luis Ángel Marcén, se acogió a su derecho a no declarar ante la magistrada. El procedimiento sigue ahora pendiente de la evolución de la instrucción y de las decisiones que adopte el juzgado con las diligencias ya incorporadas.