Roban cupones a una vendedora de la ONCE en pleno centro de Zaragoza
Belén Robles, una vendedora de la ONCE que vino a Zaragoza desde Sevilla hace unos meses porque necesitaba un cambio de aires, se ocupa de vender boletos todos los días en la esquina de calle Alfonso con el Coso Alto, al lado de la tienda Fnac. Este pasado sábado 17 de agosto, alguien quiso aprovecharse de ella y le robó varios cupones mientras ella estaba distraída trabajando. Belén, aún con el susto en el cuerpo, se pregunta quién pudo hacer algo así.
Lo que iba a ser un día tranquilo de trabajo para Belén en pleno puente de agosto, cuando las calles del centro de Zaragoza sucumben a un tránsito de personas más bajo que el habitual, terminó siendo una tarde triste y dura de asimilar para esta vendedora de cupones de la ONCE. Su puesto de venta, aquel que carga con sueños y buena suerte para quien compra sus boletos, se encuentra a pie de calle, cerca de Plaza España, junto a la esquina de calle Alfonso con Coso, al lado de la Fnac y una conocida tienda de ropa y calzado.
“Siento como si me hubieran robado a mí personalmente”, ha expresado Belén. Los hechos se remontan a última hora de la mañana de este sábado 17, cuando alguien robó a Belén hasta 9 cupones de la ONCE para el sorteo del próximo martes. Belén tiene un 2% de resto visual, lo que significa que en el ojo derecho no ve absolutamente y en el izquierdo, como si estuviera viendo a través de una pajita, sin llegar a ver lo que hay a los laterales.
Sin embargo, Belén si que recuerda el momento en el cual estaba hablando con una clienta, algo distraída, y alguien pasa por detrás, acercándose al stand donde Belén guarda los cupones, sin cerrojo ni ningún otro mecanismo de seguridad. Belén no le dio más importancia, y hasta que no recogió el puesto de venta sobre la hora de comer, no se dio cuenta de que faltaban nueve boletos, valorados en 20 euros.
Después de comprobar que no se habían traspapelado ni los había guardado en otro sitio, Belén empezó a sospechar y a plantearse la idea de que posiblemente había sido víctima de un hurto en pleno centro de Zaragoza. Inmediatamente, llamó a su jefe. “Nunca me había ocurrido algo así, por lo que me sentía asustada y sin saber qué hacer”, expresa esta vendedora de la ONCE.
Después de interponer una denuncia a la Policía en la comisaría de Delicias, cerca de su casa, se ha abierto una investigación para determinar qué pasó realmente, y aunque simplemente se considere un delito de hurto de poca cantidad de dinero, se van a comprobar las cámaras de seguridad de la zona para saber si se trata de una persona reincidente.
“Voy a hablar con mis jefes para ver si me pueden poner dentro de una cabina de cristal y así estar más segura”, ha señalado esta entusiasta vendedora de cupones, que pese al calor y las fechas de trabajo, no ha perdido las ganas por alzar y defender su voz por la entidad para la que trabaja y las personas que la componen, así como de vender pedacitos de sueños en forma de cupones.