Roba un móvil en Zaragoza, pega a un agente y es pillado consumiendo Rivotril en los calabozos

Se trata de un joven de tan solo 20 años al que ya han detenido cuatro veces en Zaragoza durante los últimos meses
La joven acudió a la comisaría de Policía Nacional Actur-Rey Fernando para denunciar los hechos. Foto de Archivo
photo_camera El detenido fue descubierto consumiendo Rivotril en los calabozos de la Policía Nacional de Zaragoza Actur-Rey Fernando

Curioso y reincidente cuanto menos. Así podrían definirse las peripecias delictivas de este joven de origen argelino de tan solo 20 años que ha sido detenido hasta tres veces en Zaragoza durante los últimos 10 días. El último arresto se produjo la noche del pasado sábado, cuando la Policía Nacional le apresó tras haber robado un teléfono móvil en Conde de Aranda. Horas después, ya en los calabazos del Actur, otro preso con quien compartía celda manifestó “tener miedo” cuando le pilló consumiendo por la nariz restos de lo que parecía cocaína y finalmente resultó ser Rivotril, un medicamento del grupo de las benzodiacepinas utilizado normalmente para prevenir temblores y convulsiones.

Con más de 10 antecedentes a sus espaldas, este joven nacido en Argelia y que vino a la capital aragonesa desde Barcelona hace un par de meses, sorprende por su corta edad, tan solo 20 años, y un ya extenso historial policial. Su última andadura data del pasado 12 de enero, cuando se vio envuelto en el presunto robo de un teléfono móvil a un hombre en la esquina de la calle Conde de Aranda con calle San Martín.

Según la denuncia a la que ha tenido acceso ARAGÓN DIGITAL, los hechos tuvieron lugar sobre las 4.10 horas, cuando la víctima y sus amigos fueron rodeados por un grupo de jóvenes de origen magrebí. Uno de los amigos vio cómo uno de ellos introducía la mano en el bolsillo de la víctima logrando hacerse con su teléfono móvil. Acto seguido y tras percatarse del robo, la tensión aumentó por momentos cuando le pidió varias veces que se lo devolviera. El joven ladrón resultó ser S. R., el protagonista de la historia. Horas más tardes y ya en una comisaría, la víctima también denunciaría la falta de una cadena de oro valorada en 1.000 euros.

Una patrulla de la Policía Nacional que pasaba por Conde de Aranda y se percató del barullo formado a tales horas de la madrugada intervino en la situación. En un intento de huida, el joven tiró al suelo el teléfono robado, siendo finalmente identificado y detenido por un presunto delito de hurto. Los agentes, al tomarle los datos, comprobaron que el mismo varón había sido detenido una semana antes en circunstancias parecidas.

INSULTOS Y PATADAS A LOS POLICÍAS AL SER DETENIDO

La cosa no quedó aquí y cuando los agentes estaban metiendo al joven en el coche de camino a comisaría, éste comenzó a insultarles, llegando incluso a pegar una patada a uno de los Policías, lo que obligó a engrilletarlo. Ya con el coche en marcha, S. R. comenzó a escupir y dar golpes con la cabeza a la mampara del vehículo policial.

El joven detenido pasó el día en la Comisaría del Actur-Rey Fernando, y a eso de las 19.30 horas, el encargado de seguridad informó de su última peripecia. Su compañero de celda manifestó “sentir miedo” porque su compañero de celda estaba consumiendo cocaína en el calabozo.

Al ir a comprobar lo sucedido, se dieron cuenta que S. R. había tirado la supuesta droga aunque habían quedado restos de ella en la colchoneta, guardando el resto en su puño. Al abrir la mano, los agentes se dieron cuenta de que se trataba de una bolsita con hachís en su interior y un blíster con dos comprimidos del medicamento Rivotril, el cual habría esnifado en el interior de la celda.

Ante lo sucedido, la Policía decidió interponer otro acta de denuncia a la que se sumarían la anterior por el presunto hurto y el delito de atentado contra la autoridad. Asistido por los abogados Carmen Sánchez Herrero y Luis Ángel Marcén, este joven de 20 años ha quedado en libertad poniendo punto y aparte a un día entero cometiendo delitos en su ya dilatado historial policial.

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