Zaragoza.- Turismos con caletas, vehículos "lanzadera" y apodos. Son algunas de las medidas de seguridad que adoptaban los 22 integrantes de un presunto grupo de traficantes que se dedicaba a introducir y comercializar cocaína en Zaragoza. Así lo han destacado los nueve agentes de la Policía Nacional que han declarado este lunes en la segunda sesión del juicio contra esta supuesta banda.
El primer policía que ha prestado declaración ha explicado que los acusados empleaban "los códigos que suelen utilizar los grupos de personas que se dedican al narcotráfico"; es decir, palabras "encriptadas" como "café, bombilla..." para referirse a la droga. También usaban apodos o nicks para denominarse unos a otros, según entiende la Fiscalía (Toby, Tizza, La pesada...).
Para transportar la droga de Madrid a Zaragoza utilizaban vehículos con caletas, espacios ocultos donde se hallaron importantes cantidades de droga. Por ejemplo, en el vehículo que conducía el acusado Carlos Alberto G. L. los agentes localizaron casi un kilo de cocaína. "Estaba en un doble fondo practicado en el maletero a la altura de la rueda de repuesto", ha explicado otro agente, quien ha precisado que estaba "oculta" y "prácticamente hubo que desmontar el vehículo entero".
La matrícula trasera o uno de los faros del coche son otros dos lugares donde los agentes hallaron droga en las diferentes operaciones policiales que llevaron a la desarticulación de este presunto grupo criminal en 2015.
En sus pases, se empleaban en ocasiones "vehículos lanzadera", tal y como los ha denominado un tercer policía nacional. "Vienen dos coches y el primero avisa al segundo de si hay controles, etc.", ha explicado.
Precisamente este agente sufrió un esguince de tobillo que le supuso una baja de casi un mes durante la detención de una de las acusadas, María Eugenia C., "una de las principales distribuidoras", según entiende la fiscal.
Ésta fue detenida con una bolsa con alambre, una balanza y sustancias para cortar la droga así como con una mochila con su pasaporte y dinero. María Eugenia C. "estaba muy nerviosa" y logró quitarse la esposa y salir corriendo, según ha relatado este agente, que salió corriendo tras ella.
María Eugenia C. manoteaba, pegaba patadas y gritaba. Y fue una de esas patadas la que le causó el esguince al agente que, según ha relatado, tuvo que sacar el arma para "intimidarla" porque "continuamente se resistía a ser detenida".
El juicio se retomará este martes con las declaraciones de los peritos propuestos por las defensas, entre las que se encuentran los abogados José Cabrejas, José Luis Melguizo, Javier Notivoli, María Victoria Garnica o Carmen Sánchez.