Las últimas horas de Alejandro, un joven de Zaragoza cuya desaparición en Valladolid “no es algo usual”
La noticia sobre la desaparición de Alejandro Aranda Lasheras, un hombre de 30 años y natural de Alcalá de Moncayo, un pueblo de Zaragoza, hizo que el pasado martes se dispararan todas las alarmas. Visto por última vez en Valladolid, donde trabajaba como guía turístico del Imserso, un altercado en el hotel donde se alojaba necesitó la intervención de la Policía Nacional para tranquilizarle ante una actitud agresiva a última hora del domingo 23 de marzo. Su familia, preocupada por la salud mental de este joven desaparecido, ruega que la búsqueda se extienda a zonas rurales de la ciudad vallisoletana.
Fuentes de la Jefatura Superior de Aragón de Policía Nacional, coordinadas con la de la capital de Castillo y León, han informado sobre la última hora de la desaparición de este hombre, natural de un pueblo de Zaragoza, a pocos kilómetros de Calatayud hace tres días. SOS Desaparecidos, a petición de la familia de Alejandro, también ha revelado algún dato más sobre sus últimas horas en Valladolid de las que se tiene conocimiento. “Alejandro sufre de esquizofrenia y podría haber dejado de tomar la medicación, además no conoce Valladolid y de ahí que nuestra preocupación incremente”, manifiesta su hermana Isabel.
LA HISTORIA DEL JOVEN DESAPARECIDO
Tal y como ha difundido SOS Desaparecidos y se supo ayer, Alejandro Aranda es historiador de profesión y en el momento de su desaparición, se encontraba en Valladolid trabajando como guía del Imserso gracias a la empresa MundoSenior, y que según ha podido saber ARAGÓNPRESS, su labor encomendada era de recorrer diferentes ciudades españolas para compartir su conocimiento y datos curiosos con los participantes de las
excursiones.
El joven y su grupo llegaron a Valladolid en torno a las 14.00 horas del domingo 23 de marzo. Se alojaron en el Hotel Olid, y a media tarde, algunos testigos observaron cómo Alejandro parecía encontrarse alterado, aunque sin mostrar comportamientos agresivos. Sin embargo, fuentes policiales han afirmado que sí hubo un episodio en el que el desaparecido se mostró algo nervioso y violento, pero que finalmente se quedó en nada. Las mismas fuentes señalan que miembros del hotel fueron los que avisaron a Policía Nacional, llegando a presentarse una patrulla para identificarle y tranquilizarle. Aún así, miembros del hotel manifestaron que no querían que Alejandro pasara la noche en sus instalaciones, siendo esto alrededor de las 23.00 horas del mismo día.
SUS MALETAS FUERON ENCONTRADAS EN LA CALLE DESPUÉS DEL ALTERCADO
Este punto de inflexión culmina cuando una hora y cuarto después, aproximadamente sobre las 00.15 horas del 24 de marzo, un ciudadano da un aviso a la Policía sobre la presencia de dos bolsas, a modo de maletas, que había en medio de una calle indeterminada y sobre las que nadie reclamaba su pertenencia. Ante la llegada de una patrulla, los agentes comprobaron que se trataban de las maletas de Alejandro Aranda, en cuyo interior estaba escrito el teléfono de su padre, al que llamaron de inmediato.
Fue el padre quien alertó a las Fuerzas de Seguridad sobre la sospechas de desaparición de su hijo y también la confirmación de que Alejandro sufre esquizofrenia, una enfermedad mental que le obliga a tomar una medicación habitual y por la que ya habría sufrido alguna situación similar. Su padre y parte de su familia se desplazaron ese mismo día desde Zaragoza hasta la ciudad vallisoletana, interponiendo la denuncia sobre la desaparición este lunes por la mañana.
SU TELÉFONO MÓVIL FUE ENCONTRADO EN EL HOTEL DE VALLADOLID
“No se trata de una desaparición inquietante, pero no es una al uso”, han manifestado fuentes policiales. El teléfono móvil de Alejandro y una cadena a modo de colgante fueron encontrados en su habitación del Hotel Olid y se han entregado a sus familiares. El dispositivo de búsqueda se extiende por el momento al área urbana de Valladolid, aunque se ha dado aviso al resto de fuerzas (Guardia Civil, Bomberos) en caso de encontrar alguna pista que ayude a dar con el paradero de Alejandro.
Alejandro es una persona vulnerable. Su hermana Isabel ha expresado la inquietud de la familia, indicando que Alejandro “podría haber dejado de tomar la medicación” que tenía recetada para su enfermedad mental. Destaca de él que es amante de la naturaleza y los espacios abiertos, por lo que solicita que las labores de búsqueda se centren en las zonas rurales. “Necesitamos tener noticias suyas y que los dispositivos de búsqueda sigan buscándolo, especialmente en las zonas rurales y de monte, que son los lugares donde se siente más a gusto", ha dicho su hermana.
Alejandro mide 1,88 metros, es de complexión normal, tiene el pelo castaño y ojos verdes. La colaboración ciudadana es clave para localizarlo y cualquier pista puede ser determinante en estos momentos. Cualquier persona que pueda aportar información se ponga en contacto con los teléfonos 649 952 957 o 644 712 806.