Los peritos del juicio por el atropello mortal en Zaragoza: “Les arrolló como si de muñecos se tratara”

El acusado de un doble atropello que causó la muerte de un joven de 19 años de Zaragoza, durante la vista oral del juicio en la Audiencia Provincial
El atropello se produjo el 27 de febrero de 2022, cuando un grupo de cuatro jóvenes salía de la discoteca Supernova de Zaragoza

“Nunca he visto un caso como este en 30 años de carrera”, ha dilucidado uno de los peritos durante el juicio por el atropello mortal cerca de la discoteca Supernova, en Zaragoza, sucedido en febrero de 2022 y que acabó con la vida de Álvaro, un joven de 18 años. El acusado, Luigi A. V. M., había consumido alcohol antes del accidente, y aunque algunos de los peritos hayan declarado que “pese a la cantidad ingerida, sus sentidos de la vista y el tacto eran íntegros como para haber podido evitar el atropello”, otros alegan que en las cámaras de grabación se puede observar “cómo el conductor no se enteró de nada” cuando embistió a los dos jóvenes, a la altura de la gasolinera de la avenida José Atarés, “circulando a una velocidad entre 40 y 45 km/h” en el momento del siniestro.

Tras lo sucedido, el conductor huyó, siendo detenido minutos más tarde por la Policía Local mientras aparcaba el coche a apenas 500 metros del lugar de los hechos. El procesado, que será juzgado por un jurado popular, se enfrenta a penas de hasta 20 años de cárcel. Defendido por el letrado José Luis Melguizo, el acusado ha alegado “no acordarse de nada, ni siquiera de haber cogido el coche”, después de haber tomado tres copas en una discoteca de plaza Salamero, donde le robaron la cartera y la gabardina en las horas previas al atropello.

AMNESIA DISOCIATIVA, LOS EFECTOS DEL ALCOHOL O ATROPELLO INTENCIONADO

Esta mañana, durante la celebración de la tercera sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, los peritos forenses del IMLA han concluido que la amnesia disociativa alegada por el acusado, Luigi A. M. V., “es incompatible con la conducción, además de no ser atribuible a ser causada por la ingesta de alcohol o drogas”. Asimismo, los forenses han sostenido que, en el momento de los hechos, el procesado se encontraba en la “fase hipnótica o de confusión de la embriaguez”, concebida hasta que el alcohol en sangre no supere los 2 gramos por litro, y acompañada de síntomas como irritabilidad, somnolencia, ataxia, náuseas o vómitos. El acusado presentaba una tasa de 1,02 gramos por litro.

En cuanto a si el acusado iba bajo el efecto de otras sustancias estupefaciente, su defensa ha recordado que el Juzgado de Instrucción se negó a hacerle las pruebas pertinentes horas después de los hechos: “Se negaron a realizarle la prueba capilar de drogas y la de análisis de orina”, ha apuntado el letrado Melguizo. En conclusión, los peritos forenses han determinado que si el acusado hubiera sufrido una amnesia disociativa, “le hubiera sido imposible conducir el coche como lo hizo”.

Los mismos peritos también han ratificado que el peor golpe que se llevó la víctima fallecida fue “un traumatismo craneoencefálico severo en la base y el lado izquierdo del cráneo”, sin que se pudiera hacer nada para salvar su vida. Aún así, los forenses del IMLA no han sabido decir si ese fuerte impacto se produjo contra el parabrisas del vehículo o contra el asfalto de la vía tras ser proyectado por el turismo.

“TUVO 8 SEGUNDOS PARA EVITAR EL ACCIDENTE, Y NO LO HIZO”

La acusación particular, en manos de los abogados José Enrique Villén y Antonio Torrús, han presentado a dos peritos que, tras un estudio detallado de los fotogramas correspondientes a las tres cámaras que grabaron el atropello desde diferentes ángulos, han determinado que el acusado “no frena, es consciente de lo que va realizando y vio al grupo de cuatro jóvenes, no haciendo nada para evitar el atropello”. Luigi A. V. M. tuvo 7,76 segundos para reaccionar y según los peritos, “podría haber tomado alternativas como frenar, echar las luces, tocar el claxon o apartarse, ya que no venía nadie en dirección contraria”.

La velocidad a la que iba el acusado ha sido otro punto de fricción entre la defensa y las acusaciones, partiendo de la imposibilidad de obtener la cifra exacta en el momento del atropello, según han alegado los peritos presentados por ambas partes. Aún así, según el estudio de los expertos, la velocidad fue de entre 40 y 45 km/h., en una vía limitada a 50 KM/H. Los peritos presentados por la defensa, además, han situado la distancia entre el turismo y el autobús que iba detrás suyo y cuyo conductor vio l atropello, en 20 metros.

“EN LA GRABACIÓN SE OBSERVA CÓMO EL CONDUCTOR NO SE ENTERA DE NADA”

Los peritos de la acusación también han apuntado a que pese a la influencia del alcohol, “el conductor era consciente” y han situado la causa del atropello en “un desprecio a las lesiones, incluso a la integridad de la vida de los peatones que atropelló”. “Los embistió como si de muñecos se trataran, como si fueran dos objetos que molestaran en su trayectoria”, ha sentenciado el experto en reconstrucción de accidentes de tráfico. Los peritos de la defensa no han refrendado esta tesis, y creen que en las grabaciones de vídeo se puede observar “cómo el conductor no se enteró de nada propio de alguien que actúa distraído y bajo los efectos del alcohol ingerido”.

El acusado no conocerá su destino el próximo lunes, cuando el jurado haga público su veredicto. El Ministerio Fiscal pide 14 de años de prisión para Luigi A. V. M., mientras que la acusación particular, a cargo de los letrados José Enrique Villén y Antonio Torrús, eleva las penas hasta 20 años de cárcel por homicidio doloso, lesiones y omisión de socorro.

No se reclama responsabilidad civil ya se que la compañía de seguro del vehículo ya indemnizó a la familia de la víctima, aunque Karen, una de las jóvenes que presenció el atropello y amiga de Álvaro, reclama una compensación por los daños morales y psicológicos, alegando “el estrés postraumático” que lleva sufriendo desde hace más de dos años.El atropello también dejó herida de levedad a Paula, amiga del fallecido.