Patrullar Zaragoza desde el cielo: así trabaja el helicóptero de la Unidad Aérea de la Policía

A bordo de su "Ángel-28", los pilotos y efectivos de la Policía Nacional vigilan desde el aire que eventos como el Pregón o la Ofrenda de Flores transcurran con normalidad en estas Fiestas del Pilar 2025

El helicóptero de la Policía Nacional despega de la Base Aérea de Zaragoza y a unos 600 pies de altura, la ciudad cambia radicalmente. Se transforma en un mapa legible visto desde arriba, compuesto por casas y edificios que parecen cuadrículas, miles de coches, aparcados o en movimiento, como si ellos fueran los verdaderos habitantes de la ciudad. La tripulación la componen un piloto, un copiloto y un operador de cámara en el aire, así como un mecánico en tierra. Ellos y una supercámara anclada a la aeronave y capaz de transmitir en directo una imagen nítida de dos personas teniendo una conversación en casi cualquier punto de la ciudad, suponen un apoyo indispensable para las patrullas terrestres, sobre todo en eventos como el reciente Pregón de las Fiestas del Pilar o la Ofrenda de Flores que tendrá lugar este domingo. Así es la Unidad Aérea de la Policía Nacional en Aragón, capaz de recorrer de punta a punta la ciudad en apenas un minuto.

La preparación antes de cada vuelo es indispensable, y especialmente técnica. Así lo explica Jonathan Jiménez, jefe de la base territorial en Aragón. “Preparamos el vuelo en función del servicio, salimos, hacemos lo requerido y regresamos para analizar qué mejorar”, resume. Es importante una comunicación constante, y en pleno vuelo pueden llegar a acercarse a apenas 50 metros del suelo si así lo requiere la situación. La coordinación de las diferentes unidades de la Jefatura Superior de Policía en Aragón es constante.

LOS DRONES SE SUMAN A LA CÁMARA DE LARGO ALCANCE Y VISIÓN TÉRMICA

Eso sí, la mayor parte del trabajo es seguridad ciudadana, desde patrullas aéreas preventivas, seguimiento de incidentes en tiempo real y apoyo en grandes dispositivos. “Los operativos complejos llegan con Pilares o San Fermín, donde hay muchísima gente y coordinación con prácticamente todas las unidades”, explica Jiménez, quien subraya el valor de la mirada panorámica cuando los riesgos se concentran en pocos metros.

En eventos como el Pregón de las Fiestas del Pilar el helicóptero de la Policía Nacional es indispensable

La cámara giroestabilizada, con óptica de largo alcance y visión térmica, emite señal en directo al puesto de mando, lo que permite regular flujos, anticipar embudos y actuar con precisión. “Desde arriba damos apoyo y trasladamos la imagen que el mando necesita en cada momento”, detalla Jiménez. En el aire, drones y helicóptero suman, y el dron se acerca y dibuja el detalle; el helicóptero cubre distancia, altura y contexto para unir todas las piezas del puzle que pueden suponer ciudades como Madrid o Pamplona, donde también han operado.

El aparato tiene indicativo “Ángel-28” y un régimen de vuelo pensado para convivir con el resto del tráfico, puesto que el cielo está estratificado por capas y cada aeronave opera en su cota para ordenar rutas y evitar encuentros no deseados. Sobre Zaragoza suele patrullar a baja altura operativa, la suficiente para ver sin invadir espacio ajeno, y, si el servicio lo exige, puede bajar todavía más para fijar una matrícula, seguir un vehículo o guiar a un equipo a pie. La velocidad de crucero y la autonomía le permiten cubrir Aragón en minutos y reforzar, cuando se les requiere en otra Comunidad Autónoma, ya que no todas cuentan con Unidad Aérea. La disponibilidad es de 24 horas al día, siete días a la semana; y el mantenimiento marca las pausas, con inspecciones cortas y periódicas que lo mantienen listo y seguro.

AVES, RESCATES A PERSONAS DESAPARECIDAS Y CAZA A LADRONES

La seguridad empieza antes del despegue y sigue en cabina y a veces, el enemigo menos previsible no es tecnológico, sino del reino animal: las aves. En aproximaciones urbanas o sobre riberas, la tripulación se mantiene alerta para esquivarlas y los años de experiencia de pilotos de la Unidad Aérea se aseguran de ello.

La eficacia del “ojo en el cielo” se entiende en la práctica. Gabriel Rodríguez, piloto y miembro de Unidad en Aragón, guarda un rescate en su memoria con especial cariño. Se trata del hallazgo de un hombre mayor y que padecía Alzheimer el cual llevaba dos noches a la intemperie, ileso pero exhausto, en una zona imposible de ver desde tierra. “Si no es por el helicóptero, posiblemente habríamos tardado mucho más en encontrarlo”, recuerda.

La tripulación del helicóptero de Policía Nacional la forman dos pilotos, un operador de cámara y un mecánico

La herramienta sirve también para perseguir a delincuentes y cerrar vías de fuga. Rodríguez lo vivió en Zaragoza, con el seguimiento aéreo a un vehículo implicado en un robo, guiado de patrullas y interceptación final en el polígono Plaza. La coordinación entre aire y tierra fue el diferencial.

“TRANQUILIDAD, ORIENTACIÓN… Y MUCHA FORMACIÓN”

El servicio de la Unidad Aérea se sostiene en personas con una profusa formación a sus espaldas. Su jefe, Jiménez desgrana los distintos perfiles. Los pilotos deben contar con licencia civil convalidada, los operadores cuentan con varios certificados y, por último, los mecánicos, con habilitación aeronáutica y conocimientos en ingeniería. La tecnología también ayuda, pero la clave es el criterio. “No es un plan extenso; es un plan técnico: aeronave, meteo, combustible, altitudes, puntos y distancias”, resume Jonathan Jiménez, jefe de la Unidad. Su compañero Rodríguez añade dos requisitos que no vienen en los manuales, tales como la tranquilidad y la orientación. “Un buen piloto debe ser una persona tranquila… y saber “leer” el espacio en zonas congestionadas”, afirma.

El helicóptero de la Policía Nacional está dotado con una cámara muy potente a la que pueden acompañar drones

En la superficie terrestre, la ciudad vibra distorsionada; desde arriba, se ordena y mengua. Con la señal de vídeo en directo, la Plaza del Pilar se divide en cuadrículas, los movimientos de masa se anticipan y los compañeros en tierra reciben instrucciones para abrir o cerrar accesos antes de que el problema exista, especialmente en eventos como el Pregón de las Fiestas del Pilar. Esa es la diferencia entre reaccionar y gobernar el escenario. “Nosotros indicamos dónde se aprieta la gente para que eviten avalanchas”, explica Rodríguez antes de subirse al “Ángel-28” y patrullar desde el cielo una vez más.


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