Okupas en el barrio Delicias de Zaragoza: “No todos somos violentos, solo queremos un hogar”
La calle Montañés protagoniza de nuevo el foco de la okupación en el barrio Delicias después de un episodio sucedido durante el pasado 28 de abril durante el apagón
La calle Montañés en el barrio Delicias de Zaragoza suma un historial de okupación cuyo punto más álgido se produjo en febrero del año pasado cuando la Policía Nacional tuvo que desalojar a 22 personas que vivían en un garaje calcinado bajo condiciones insalubres. Más de un año después, los problemas por la cantidad de pisos okupados continúan y el pasado 28 de abril nueva vivienda fue okupada aprovechando el apagón. “No somos violentos, somo familias normales con hijos y no nos facilitan un piso”, manifiestan algunos de ellos.
“Yo hice todos los trámites para poder pagar el alquiler y no obtuve respuesta”, explica a ARAGÓNPRESS la vecina de uno de los pisos okupados entre los números 4, 6 y 8 de la calle Montañés del barrio Delicias. El número de domicilios okupados ilegalmente podría ascender a la decena y mientras algunos pertenecen al Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), otros son de titularidad privada.
“QUEREMOS PAGAR PERO NO NOS QUIEREN ALQUILAR”
“Nosotros queremos pagar, pero ellos no nos quieren alquilar”, cuenta otra vecina en referencia a los propietarios del inmueble en el que vive desde hace varios años con su marido e hijos. “Somos okupas sí, pero no somos malos ni violentos, solo familias normales”, insiste esta mujer anónima ante “la constante estigmatización de los okupas”.
“Yo llevo aquí dos años con mi mujer y pago la luz y los gastos”, expresa otro hombre residente en el número 8 de la citada calle. “No me meto con nadie e intento evitar problemas”, añade este vecino al ser preguntado por los nuevos inquilinos que entraron en uno de los bajos el pasado 28 de abril, aprovechándose del apagón a nivel nacional. Reconoce que “existen algunos okupas más agresivos a los que procura no acercarse”.
EL PORTAL ESTÁ COMPLETAMENTE DESTROZADO
El cristal de la puerta del portal está fracturado y repleto de carteles pidiendo que se mantenga limpio. El interior del rellano, sin embargo, está mugriento, rebosante de basura y carritos de bebé. “Aquí entra y sale quien quiere, está el portal roto y no lo quieren arreglar”, se queja la okupa anónima.
Ella misma detalla cómo las quejas de algunos propietarios se centran en los niños que juegan en las escaleras o bien en la propia calle. “Los niños no fastidian, son niños y quieren jugar”, se defiende ella. Habla incluso, que durante un episodio con el arrendador, la Policía le aconsejó "no abrir la puerta a nadie".
El número 8 de la calle Montañés, con alrededor de 15 puertas, también cuenta con algunos pisos vacíos. “Queremos vivir como cualquier otra familia y aquí hay casas vacías que no nos alquilan”, asegura una de las moradoras que sí paga un alquiler y afirma que al menos uno de los domicilios “está catalogado como trastero cuando en realidad es una vivienda”.