Nueva batida con 40 voluntarios para buscar a Pablo Cebolla en Pastriz y La Alfranca
La búsqueda de Pablo Cebolla ha vuelto a reactivarse este sábado con una nueva batida en los galachos de Pastriz y La Alfranca, en Zaragoza, donde unos 40 voluntarios han rastreado sin éxito una de las zonas más complejas del entorno del río Ebro.
Según fuentes cercanas al entorno del joven, la jornada ha sido especialmente dura debido a la vegetación y a las condiciones del terreno, con áreas que hasta hace poco permanecían anegadas y que ahora presentan desniveles de hasta tres metros. A pesar de ello, los participantes han logrado avanzar y remover gran cantidad de maleza para mejorar la visibilidad.
La batida se ha centrado en zonas frondosas y con sedimentos donde ni drones ni helicópteros habían podido acceder con claridad. La intención de la familia es revisar de forma exhaustiva áreas concretas en cada jornada, ante la dificultad de abarcar grandes extensiones del cauce y sus márgenes.
La búsqueda de Pablo, desaparecido la noche del pasado 12 de febrero, continúa así más de mes y medio después, en un contexto marcado por la retirada del grueso del operativo oficial tras rastrear más de 60 kilómetros del río sin resultados. La principal hipótesis sigue siendo una caída accidental al Ebro a la altura del Club Náutico.
NUEVA BATIDA Y PRÓXIMOS PASOS EN EL EBRO
De cara a los próximos días, el entorno del joven ya trabaja en una nueva búsqueda prevista para el sábado 18 de abril, esta vez con embarcaciones a motor equipadas con sondas y sistemas de sonar para tratar de localizar posibles restos en el fondo del río.
Esta actuación, sin embargo, depende de la autorización de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), ya que en anteriores ocasiones las condiciones del caudal han impedido el uso de estos medios por motivos de seguridad.
UNA BÚSQUEDA QUE NO SE DETIENE
Las últimas semanas han estado marcadas por una mejora progresiva del estado del río, lo que ha permitido retomar parcialmente las labores a pie. “Seguimos y seguiremos. A Pablo Cebolla no se le olvida y no vamos a parar hasta encontrarlo”, aseguran desde su entorno.
Mientras tanto, la familia continúa movilizando a voluntarios y manteniendo viva la búsqueda en un terreno complicado, donde cada jornada supone un esfuerzo físico y emocional. La esperanza sigue puesta en poder acceder al fondo del río en condiciones seguras, el único punto que aún no ha podido ser revisado con detalle.