La mujer del autor del disparo mortal en Ejea: “No puedo estar 6 meses en el mismo sitio por las amenazas"
Una sensación de constante tensión se ha adueñado de la sala de vistas número tres de la Audiencia Provincial de Zaragoza durante las casi seis horas que ha durado la segunda sesión por la reyerta mortal entre dos clanes que tuvo lugar en Ejea de los Caballeros hace casi tres años. Con familiares de un lado y del otro, la rabia por parte de algunos no se ha podido contener, y el magistrado Presidente del Tribunal del Jurado, Alfredo Lajusticia, ha llegado a echar de la sala a dos personas, además de pedir refuerzos al Cuerpo de la Policía Nacional para que estuvieran presentes el resto de la sesión y evitar más interrupciones.
La reanudación de la vista oral del juicio por la reyerta entre dos clanes en Ejea de los Caballeros que se saldó con la muerte de un joven de 21 años, se ha reanudado a las 10.00 horas de este miércoles. Después de posponer la declaración de todos los acusados para el próximo miércoles 22 de enero, esta mañana era el turno de las testificales de los guardias civiles que acudieron al lugar de los hechos y de aquellos que redactaron el atestado (Policía Judicial); de los tres agentes de la Policía Local de la capital de las Cinco Villas, quienes fueron los primeros en llegar a la casa donde se cometió el crimen; y por último y las más esperadas, las declaraciones de la mujer e hijas del autor del disparo que acabó con la vida de Manuel C. H.
Si en algo han coincidido todas las partes ha sido en la abundante sangre que había en la escena del homicidio. “Había un reguero de sangre que corría calle abajo desde la puerta de la casa”, ha explicado un agente de la Guardia Civil. “La pendiente inclinada de la calle Juliana Lanera y la humedad propia de la noche hicieron que la sangre corriera aún más rápido de lo normal”, ha apuntado un Policía Local de Ejea. El mismo que atendió la llamada de socorro sobre lo que estaba sucediendo. “Reconocí la voz desde el principio. Era Divina, la mujer de Alfonso Tomás”, ha sentenciado sin claudicaciones el agente de la Local, con más de 30 años de experiencia en la localidad ejeana.
“ME DIJERON QUE VENÍAN A REMATAR A MI MARIDO”
¿Pero qué sucedió realmente? Los hechos se precipitaron cuando al menos cuatro individuos, entre ellos la víctima mortal, se presentaron en la casa de Alfonso Tomás G. G. y su familia sobre las 1.30 horas del 25 de febrero de 2022. Con palos y varas en mano, comenzaron a gritar, amenazar e insultar a los habitantes del domicilio situado en la calle Juliana Lanera, en Ejea. “Estábamos durmiendo todos cuando los gritos nos despertaron y pusieron en alerta a toda la casa”, ha dicho la matriarca, Divina Hernández, esta mañana frente al juez. “Baja que te vamos a matar”, “No sabes quién soy, el Mikel”, “Puta Divina”, fueron algunas de las amenazas e insultos. Alfonso Tomás había sido operado apenas diez días antes del corazón. “Se lo dije a los chicos desde la ventana, que mi marido estaba débil, y me contestaron que habían venido a rematarlo”, ha continuado la esposa del patriarca.
En el momento de los hechos, dentro de la casa, estaban, al menos, Alfonso y su mujer Divina, su hijo de 19 años David, su hija Elísea de 18 años y otra hija menor de 13. “Encerré a mis hijas en una de sus habitaciones. Intenté llamar a la Policía pero fui incapaz. Estaba en pánico”, ha relatado Divina Hernández. No sin antes ser interrumpida por una asistente, presuntamente del bando contrario, que le ha comenzado a llamar mentirosa antes de ser echada de la sala por el magistrado, que ha tenido que pedir refuerzos policiales para que no se produzcan más interrupciones.
De vuelta a la noche de los hechos, los golpes en la puerta se intensificaron hasta que finalmente los asaltantes lograron entrar en la casa de Alfonso Tomás y su familia. Fue en ese momento cuando el padre, escopeta en mano, y el hijo decidieron bajar a la planta calle y vérselas con los allanadores de su morada. “Le dije que no disparara, y él me aseguró que solo la llevaba para asustarles”, ha sostenido la matriarca ante las preguntas de la fiscal sobre la escopeta que portaba su marido. “Íbamos a huir por la puerta trasera de casa pero los asaltantes ya estaban dentro de la casa cuando íbamos a hacerlo”, ha señalado también Divina en una declaración testifical que ha dejado varios titulares.
La tirantez de la situación terminó por desbordarse y dos balas de escopeta fueron disparadas por parte de Alfonso. Una se incrustó en el pecho de Manuel C. H., uno de los asaltantes, que murió prácticamente en el acto. El segundo proyectil hizo lo propio en el hombro de Ángel C. C. que quedó herido. Ante los disparos, los asaltantes huyeron de la casa. El cuerpo del fallecido, tendido en mitad del salón de la casa, fue arrastrado, según han relatado todas las partes, hasta el exterior de la casa por David, el hijo mayor, quedando tendido boca abajo y ladeado hasta que llegaron los agentes de la Policía Local.
“ALFONSO, ¿QUÉ HAS HECHO? LO HAS MATADO”
La Policía Local de Ejea fue la primera en llegar, ya que el cuartel se encuentra a apenas 500 metros de la casa de Alfonso y su familia. Al llamar a su puerta, los agentes fueron recibidos por padre e hijo, éste último empuñando otra escopeta, la cual bajó al percatarse de que se trataba de los agentes. “A mí hacerme lo que queráis, pero sobre todo proteged a mi familia”, dijo Alfonso, según ha manifestado uno de los Policías, que también ha señalado cómo el patriarca se confesó como autor de los disparos.
“Cuando yo le dije que el chico estaba muerto, él se sorprendió”, ha manifestado el mismo agente. “Alfonso, ¿qué has hecho? Lo has matado”, ha insistido el agente a la fiscal, “a lo que él me dijo que los asaltantes les querían matar, habían entrado en casa, y terminó disparando dos veces”. Otro agente de la Local de Ejea ha admitido que, tras lo sucedido, la vigilancia policial en la zona se extendió casi 10 horas.
EL MOTIVO DE LA TRIFULCA TAMBIÉN HA SALIDO A COLACIÓN EN EL JUICIO
“A mi hija la rechazaron porque con 14 años tuvo una relación y no llegó virgen al matrimonio”, ha señalado también Divina Hernández durante su declaración. Este sería el motivo detrás de toda la trifulca y que terminó con la muerte de una persona. Una de las hijas del matrimonio entre Alfonso y Divina mantenía una relación con el hermano de la víctima. “La despreciaron desde el principio por esa razón”, ha apuntado también la mujer del autor de los disparos, que también ha reconocido a los otros tres acusados en la sala como los asaltantes de su domicilio. “Después de lo sucedido me han quemado el coche y la casa, no puedo estar seis meses en un mismo sitio ante las amenazas constantes que recibo”.
En el juicio, que se extenderá hasta el día 27 cuando el jurado popular delibere, aún quedan por declarar los expertos en balística, forenses del IMLA, expertos en Química y Biología del Servicio de Criminalística, más testigos del entorno de los dos clanes y, por último, los cinco acusados. Para Alfonso Tomás G. G. la Fiscalía pide ocho años de prisión por homicidio y lesiones agravadas. La acusación particular, en manos de la letrada Jennifer Gil en representación de la familia del fallecido, pide 20 años de prisión por asesinato y también pide la misma cantidad para su hijo David, al que considera coautor de los hechos.
La defensa de Alfonso y su hijo corre en manos de la abogada Marina Ons, que sostiene la absolución de sus representados. En el caso del hijo por su “nula implicación en los disparos” y para Alfonso porque considera que lo que hizo debería tratarse como “legítima defensa”.
Los tres acusados restantes, defendidos por Felipe Lafuente y Javier Elía, son el resto de asaltantes que actuaron junto a Manuel C. H., la víctima mortal. El Ministerio Fiscal pide para ellos un año de prisión para cada uno por un delito de amenazas, órdenes de alejamiento respecto a Alfonso y su familia, y multas por delitos de lesiones leves.