El Miguel Catalán, de luto por el fallecimiento de su alumna atropellada por el tranvía
La ciudad de Zaragoza ha amanecido “más silenciosa de lo habitual”. Estas han sido las palabras de un vecino que esperaba al tranvía en la misma parada que ayer vivió uno de los sucesos más trágicos. El fallecimiento de una niña de 12 años en la tarde del martes como consecuencia del atropello del convoy, a la altura del Hospital Miguel Servet, ha conmocionado a la ciudad y, especialmente, al instituto donde estudiaba, el IES Miguel Catalán.
Los estudiantes y profesores del centro educativo se reunían en el patio en torno a las 11.00 de la mañana de este miércoles para realizar cinco minutos de silencio en recuerdo y respeto a la víctima, alumna de Primero de Educación Secundaria, y en apoyo a sus familiares. Precisamente, tanto docentes como estudiantes, han tenido a su disposición un servicio de atención psicológica, tal y como informaba el Gobierno de Aragón.
A tan solo unos metros del instituto, en Romareda, las flores y los mensajes de amor se agolpan ya en las vallas que rodean la parada del tranvía en conmemoración de la joven. “Descansa en paz, pequeña” o “recuerdos” de sus amigos son algunos de los escritos que poco a poco van llenando la zona.
Aquellos que esperan subir al tranvía, no pueden evitar tener en la mente el desenlace de lo ocurrido en este lugar. “No paro de darle vueltas porque como padre es una pena lo que ha pasado”, expresaba uno de ellos. Mientras, una mujer, visiblemente “muy impresionada”, manifestaba que “es una tragedia terrible”. “Es una pena muy grande. Era una niña a la que le falta toda una vida por delante”. Y así una lista larga de mensajes de tristeza y rostros que reflejan conmoción.