Juicio por la muerte de un bebé de cinco meses en Zaragoza: acusan a la madre de asfixiarle
La primera sesión del juicio por jurado popular contra la madre acusada de asesinar a su bebé de cinco meses en Zaragoza ha dejado más dudas que certezas. Los hechos enjuiciados se remontan a octubre de 2021, cuando el menor llegó al hospital Materno Infantil de Zaragoza derivado por su pediatra al presentar un perímetro encefálico inusual. Ante las sospechas de haber sufrido un síndrome del niño zarandeado y en vistas a procurarle más pruebas médicas, fue ingresado. Una parada cardiorrespiratoria días después le causó daños cerebrales graves y un mes y medio después falleció al contraer el Covid. La Fiscalía acusa a su progenitora de haber intentado ahogar a su bebé en el hospital y pide prisión permanente revisable. Su defensa califica lo sucedido de un caso fortuito y que poco tiene que ver con la calificación del Ministerio Público.
La acusada, Amna A., una mujer de 34 años y de origen paquistaní, emigró a España en 2014 para reunirse con su marido, quien había venido unos años antes para encontrar trabajo y con quien además comparte dos hijos más, de 10 y 6 años. En 2016 perdió una hija por muerte súbita a causa de un edema pulmonar.
EL BEBÉ FUE INGRESADO POR UNA MACROCEFALIA
A Adil, nacido en mayo de 2021, le fue detectada una macrocefalia (perímetro cefálico mayor que la media para su corta edad) y bajo la necesidad de realizar un estudio más detallado, fue ingresado en observación en el Hospital Infantil, donde se le realizarían pruebas complementarias. Fue durante esa estancia cuando se produjo el episodio de parada cardiorrespiratoria el cual, bajo los ojos de la fiscal, fue motivado por la intencionalidad de la acusada para intentar causarle la muerte por asfixia.
“Amna le estaba dando el biberón y el niño vomitó, y cuando ella se fue al baño exterior a la habitación para limpiarse y regresó, se encontró al niño con un mal color, avisando inmediatamente a los facultativos”, ha explicado el abogado defensor, Enrique Esteban Pendás, dirigiéndose a los nueve miembros del jurado en las cuestiones previas. Sea como fuere, ese episodio causó un cuadro neurológico sumamente grave, lo que forzaría su ingreso en la UCI y salvando esa parada cardiorrespiratoria. Amna y su marido fueron detenidos el 10 de noviembre, quedando sus otros dos hijos bajo la tutela del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS).
LAS DECLARACIONES DE TRABAJADORES DEL IAAS Y EL "NO ME ACUERDO"
La abuela materna de los menores vino desde Italia, y tras el transcurso de diez días, un jurado autorizó al padre para poder estar con sus hijos tras una orden de alejamiento. El bebé, aún en el Servet, se contagió de Covid y falleció el 7 de diciembre. La acusada permaneció en la cárcel de Zuera hasta el 21 de ese mismo mes, pero se le ha prohibido aproximarse o comunicarse con sus descendientes.
Precisamente las primeras testificales han recaído sobre los trabajadores del IASS que estuvieron con los dos vástagos del matrimonio durante esos diez días cuya tutela estuvo a cargo de la DGA, así como de la maestra de primaria del hijo mayor. Todo ello con la intención de discernir un presunto maltrato por parte de su madre. “Es un niño muy querido en el colegio”, ha señalado la profesora al tiempo de contar un acontecimiento que tuvo lugar mientras estaban contando un cuento sobre un oso gruñón en clase y el niño manifestó espontáneamente que “su madre le pegaba con un zapato y luego se puso a llorar hasta que sus compañeros le abrazaron”.
El resto de comparecientes (educadores, una psicóloga y trabajadores sociales) poco o nada han aportado para poder determinar la relación entre la acusada y sus hijos más allá de pinceladas y un sinfín de “no recuerdo”. “Uno de los niños verbalizó que la mamá les había pegado tras un incidente con la tablet”, ha relatado una funcionaria del IAAS sobre una escena descontextualizada. “¿Dijeron que su madre les pegaba frecuentemente?”, ha llegado a insistir la fiscal a la testigo. “No, frecuentemente no”, ha respondido la educadora.
"MI MAMÁ ESTÁ EN LA CÁRCEL POR LO QUE HEMOS CONTADO"
En ese corto intervalo temporal a cargo de los servicios sociales, los menores terminaron por expresar su tristeza por la ausencia de su progenitora, y siendo perfectamente conocedores de que su madre se encontraba en la cárcel, pedían que volviera con ellos. “Mi mamá está en la cárcel por mi culpa, porque hemos contado que nos pega a veces”, llegó a decir uno de los hijos según ha asegurado otro educador en un vestigio de memoria sobre algo que ocurrió hace casi cuatro años.
Otra educadora, además, ha constatado una “instrumentalización” por parte de la abuela para que los menores verbalizaran esa “demanda de su madre”. “Estábamos jugando y después de que su abuela les hablara en urdu, decían querer que volviera su madre”, ha sostenido la misma trabajadora del IASS. “Llegó un momento que la intervención y acompañamiento a los menores dejó de tener sentido porque los niños ya no querían jugar, solo reclamaban a su madre”, ha asegurado.
Tras una primera sesión algo extraña y posiblemente con más interrogantes que respuestas, la vista se reanudará este martes y se prolongará toda la semana. Sin una acusación particular más allá que la representada por el Ministerio Público, que junto con la defensa ejercida por el letrado Esteban Pendás han pedido al jurado “centrarse solo en los hechos”, se avecina un juicio sobre un conjunto de sucesos comprendido entre claroscuros, y que de una forma u otra, concluyeron con la trágica muerte de un inocente de apenas cinco meses de vida.