Juicio por el crimen de Figueruelas: dos versiones opuestas y las "tremendas dudas" de la defensa
La primera sesión del juicio por el crimen en Figueruelas se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza entre gran expectación, medios de comunicación, estudiantes de derecho y público. Ni un solo asiento se ha quedado vacío y aunque la mayoría esperaba escuchar las primeras palabras de los acusados de asesinar y torturar a un hombre de 61 años (ya que ninguno ha llegado a declarar en fase de Instrucción), no será hasta el último día cuando lo hagan, ya que se les ha concedido hablar en último lugar como viene siendo ya habitual en los juicios. Mientras la acusación particular y Fiscalía describen el fallecimiento de la víctima como “una muerte lenta y agónica”, las dos defensas han anticipado “las tremendas dudas” respecto a la autoría del crimen, además de describir a la víctima como “un traficante”.
Será un jurado popular quien decida la culpabilidad o no de los delitos imputados a Miguel A. J., de 24 años y origen ucraniano, y Daniel S. G., de 27 años de edad. Ambos se encuentran en prisión provisional por los crímenes de los que se les acusa, aunque su detención no se produjo hasta más de un año después de los hechos, tal y como ha subrayado el abogado defensor del primero, Enrique Esteban Pendás, “eso es porque en las investigaciones de la Guardia Civil había dudas”. La Acusación Particular, que representa al hermano y a la sobrina del fallecido, se encuentra en manos de la letrada Marina Ons, quien considera que los acusados “causaron un dolor inhumano a la víctima, una completa tortura”.
LA DETENCIÓN DE LOS ACUSADOS NO SE PRODUJO HASTA UN AÑO DESPUÉS
Una tesis que también ha refrendado la fiscal, que ha explicado a los jurados los 58 golpes que recibió la víctima con una barra de una cortina y un destornillador. También ha avanzado las pruebas sobre las que se sostiene la acusación de asesinato que interesa para ambos procesados, como los móviles de Miguel y Daniel así como el del fallecido, las grabaciones de las cámaras de seguridad de la casa asaltada y la prueba de ADN de uno de los acusados encontrada en la escena del crimen. “Fue una investigación laboriosa y que duró meses hasta poder dar con los dos detenidos”, ha reconocido el Ministerio Fiscal a los nueve miembros del jurado.
De ellos se espera que impartan justicia, y ayudados por el Magistrado Presidente de este Tribunal del Jurado, Mauricio Murillo, resolverán el objeto del veredicto el próximo lunes 17 de febrero. A no ser, como ya ocurrió en el último juicio por jurado por el crimen de la reyerta en Ejea de los Caballeros, se extienda la deliberación un par de días hasta conocer la decisión final.
“LAS PERSONAS QUE LO HICIERON IBAN A ROBAR, NO A MATAR”
La acusación particular solicita una pena de 26 años de prisión tanto para Miguel como para Daniel, la cual desglosa en 22 por asesinato y 4 por robo con violencia. La Fiscalía apuesta por un solo delito, el de asesinato con alevosía y ensañamiento, y pide 25 años de cárcel para cada uno. El abogado defensor de Daniel S. G. Bartolomé Luis Arranz, no ha refutado que su representado estuviera en la casa de la víctima cuando sucedieron los hechos, aunque niega el homicidio. El letrado de Miguel A. J., Enrique Esteban Pendás, cree que “solo hay indicios, no certezas” sobre la presencia de su cliente en Figueruelas cuando el hombre de 61 años fue brutalmente asesinado. No obstante, ha manifestado que “las personas que cometieran tal crimen, iban a robar y no a matar”.
Los hechos se remontan a la madrugada del 3 de mayo de 2022, entre las 00.30 horas y las 1.30 horas, según reza el escrito de la Fiscalía. Percatándose de la presencia de Luis Antonio G. I., la víctima que estaba en su propio domicilio de la localidad zaragozana de Figueruelas, los acusados lograron entrar en la vivienda escalando por un muro y accediendo a una terraza de un piso superior. Ambos lo hicieron cubriéndose el rostro con una braga, además de llevar guantes y gorra, siendo conocedores de que en la vivienda existían cámaras de videovigilancia.
UNA MUERTE VIOLENTA: ASFIXIA Y 58 GOLPES EN TODO EL CUERPO
Una vez dentro, los agresores abordaron al sexagenario de manera sorpresiva, atándole las muñecas a su espalda y colocándole una bolsa en la cabeza. Asimismo, le golpearon violenta y reiteradamente por todo el cuerpo, sin que el tuviera la posibilidad de defenderse. Según el escrito de la acusación particular que representa a los familiares del fallecido y la autopsia, fueron contabilizados un total de 58 lesiones en la víctima, “algo que evidenciaría un claro ensañamiento en la conducta de los agresores”. Uno de los abogados defensores, sin embargo, ya ha avanzado que según las pruebas periciales la mayoría “fueron leves y cometidas para sonsacarle a la víctima dónde ocultaba la droga en su casa”.
A consecuencia de la brutal paliza, Luis Antonio G. I. falleció sobre las 1.30 horas por un shock mixto asfíctico y traumático como causa inmediata, y el politraumatismo como causa inicial. Después de esto, los acusados sustrajeron el teléfono móvil personal de la víctima, cinco tablets, cuatro móviles más que la víctima no usaba y 10.000 euros en efectivo. Acto seguido, abandonaron la escena del crimen y cogieron un taxi hasta Utebo, donde vivía uno de ellos. Las investigaciones también han apuntado a que los autores del asesinato conocían a su víctima, la cual presuntamente estaba relacionada con la venta de sustancias al menudeo desde su propio domicilio. “Era un traficante y consumidor de drogas que hacía de su casa un negocio, un fortín lleno de cerrojos y cámaras porque sabía que le podían robar”, ha señalado de manera contundente el letrado Esteban Pendás, quien representa a Miguel, en su informe preiliminar.
El juicio se reanuda mañana con las declaraciones de los primeros testigos y no será hasta el jueves o viernes cuando declaren los dos acusados, que aunque uno de ellos ya haya hablado para el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón (IMLA), ninguno lo ha hecho delante de un juez.