La joven de Zaragoza que fue drogada y violada en una fiesta de Tecnocasa y despedida al día siguiente
Ha pasado ya más de un mes cuando en junio la inmobiliaria Tecnocasa celebró una gran convención en Santander a la que acudieron unos 4.000 trabajadores. Esta historia sucedió concretamente la noche de antes a este congreso del grupo inmobiliario y financiero. Un 14 de junio que la protagonista de esta historia, María, nombre para proteger su identidad, nunca olvidará.
Pero no todo comenzó con el recuerdo nítido de esa noche. Dicho de otro modo, fue todo lo contrario. Y ha sido poco a poco, y con un gran esfuerzo y dolor, cómo María ha ido recordando y atando hilos sobre qué sucedió realmente aquella noche de mediados de junio.
María no suele beber alcohol, pero esa noche, aprovechando una fiesta que la propia empresa organizó en una discoteca de la capital cántabra a modo de previa al congreso, decidió tomarse una copa, acompañada de un compañero de trabajo. No bebió nada más en toda la noche. Ni siquiera le dio tiempo, pues es lo último que recuerda hasta primera hora del día siguiente.
Según ha publicado El País, al despertarse en su cama a la mañana siguiente, María se encontraba desnuda en la cama del hotel, con dolor vaginal y marcada en las muñecas y en uno de sus muslos, como si hubiera sido sujetada en contra de su voluntad. Asustada, y después de contárselo a su compañero, ambos preguntaron al resto de sus compañeros si habían visto o sabían de algo. Todos negaron saber algo, y a su regreso a Zaragoza, María acudió a una farmacia para hacerse un test rápido de detección de drogas acompañada por su amigo.
Según informa el citado periódico, los test de la farmacia arrojaron resultados positivos en cocaína y benzodiacepinas, un resultado que se repetiría días después en el hospital. Todo apuntaba a una terrible pero certera conclusión, y el protocolo de violencia sexual fue activado, abriéndose una investigación en la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de la Policía Nacional de Zaragoza.
FUE DESPEDIDA DE LA INMOBILIARIA AL CONTÁRSELO A SU JEFE
Rebobinando unos días, el 17 de junio, según ha informado El País, María acudió junto a su compañero a contarle a su jefe lo sucedido durante la fiesta previa al congreso de la empresa en Santander. Le contó lo mismo que más tarde contaría a la Policía Nacional de Zaragoza y en su posterior denuncia, según ha confirmado una de las abogadas de esta joven zaragozana, Vanesa Fernández Vila.
La respuesta de su jefe fue fría e insensible, pues no quiso saber nada, alegando que no quería enterarse de escándalos y que se estuviera “quietecita”. Al día siguiente, tanto ella como su compañero fueron despedidos de Tecnocasa. Los motivos de su despido se hicieron saber en dos cartas con seis días de diferencia, alegando “razones económicas” en la primera, y “faltas graves, abuso de confianza o deslealtad” en la segunda.
Con una laguna en su memoria de casi siete horas y una carta de despido en mano, María acudió a varias oficinas preguntando a sus compañeros en busca de alguna pista para dar con su supuesto agresor. Algún detalle que arrojara algo de luz. Alguien dijo que la vio al salir de la discoteca de Santander “en perfectas condiciones”, pero nada más. Nadie sabía nada ni querían involucrarse.
Poco a poco, María ha ido recordando pequeños charcos de memoria. Oyó cómo la puerta de su habitación de hotel se cerraba y cómo una persona salía de la misma. Cuatro días después de lo sucedido, unas imágenes de alguien tirándola sobre la cama y pegándola vinieron a su cabeza. Nada más.
EL PERFIL DEL SUPUESTO AGRESOR, UNA PERSONA “CONOCIDA” EN ZARAGOZA
Finalmente, la UFAM le comunicó a María que habían localizado al hombre con quien ella había subido al hotel la noche del 14 al 15 de junio en Santander. No solo eso, sino que le habían tomado declaración y él había afirmado “que todo fue consentido”, y que había posibilidades de que el caso se archivara. Pero María, con pocas ganas de tirar la toalla y sí de esclarecer lo sucedido, ha interpuesto una denuncia por sumisión química y agresión sexual, además de una demanda a Tecnocasa por despido improcedente.
Muchos son los rumores que circulan acerca de la identidad del agresor. Por el momento, se sabe que es un hombre de entre 30 y 40 años, alto y musculado, además de ser relativamente conocido en Zaragoza y tener un pasado en el mundo del modelaje.
Por el momento, y como se ha conocido hoy, el Juzgado de Instrucción número 3 de Santander ha interpuesto una orden de alejamiento al presunto agresor de María de 200 metros, además de prohibirle la comunicación con la víctima. Se trata de un hombre que también trabajaba en una empresa franquiciada de Tecnocasa despedido recientemente.
“El próximo paso es que el Juzgado ponga una fecha para tomar declaraciones tanto a la víctima, al presunto agresor y a los testigos”, ha explicado la abogada que se encarga de la parte penal del caso desde Santander, Vanesa Fernández.
Asimismo, el abogado de la víctima que se encarga del despido improcedente, Sergio Atarés, considera que la empresa de Tecnocasa ha vulnerado los derechos fundamentales de su cliente y le pide una indemnización de 200.000 euros. La empresa, por su parte, ya ha cerrado temporalmente la franquicia donde trabajaba María. Desde la inmobiliaria aseguran que el despido no tiene nada que ver con la denuncia de agresión sexual y sumisión química, y han lanzado un comunicado en el que “condenan cualquier tipo de violencia, abuso o acoso sexual, así como su tolerancia cero con este tipo de comportamientos”.