El informe clínico destapa meses de torturas a la joven retenida por su familia en Garrapinillos
Las imágenes y los informes médicos confirman la extrema violencia sufrida por la joven que fue rescatada esta semana tras permanecer encerrada y maltratada durante meses en una vivienda de Garrapinillos, en Zaragoza. La víctima, de 23 años, presenta quemaduras en distintas partes del cuerpo, heridas abiertas, lesiones en proceso de cicatrización y secuelas visibles compatibles con un largo periodo de agresiones físicas y privación, según consta en la documentación sanitaria.
La joven permanece ingresada y en proceso de recuperación después de que la Guardia Civil la localizara en estado muy deteriorado. Fue trasladada al hospital con fracturas en los dedos, contusiones múltiples, signos de desnutrición y quemaduras de diversa gravedad repartidas por extremidades, espalda y pies. Los médicos certificaron que algunas lesiones se encontraban en fases distintas de curación, lo que refuerza la hipótesis de un maltrato continuado en el tiempo.
LESIONES ACREDITADAS Y SECUELAS FÍSICAS
Según ha podido saber ARAGÓN DIGITAL, los informes clínicos detallan zonas de piel gravemente dañada, escoriaciones profundas y heridas compatibles con quemaduras repetidas. En varias áreas del cuerpo, la víctima presentaba dolor intenso, limitación de movilidad y riesgo de infección, lo que obligó a un seguimiento hospitalario estrecho y a tratamientos específicos para favorecer la cicatrización.
Más allá del daño físico, los profesionales sanitarios también han constatado un fuerte impacto emocional. La joven muestra un estado de ansiedad persistente, miedo y dificultades para descansar, coherentes con una experiencia prolongada de encierro y violencia. Aunque se encuentra consciente y orientada, los especialistas han recomendado atención psicológica continuada aunque ya haya recibido el alta médica.
Los hechos salieron a la luz tras la denuncia presentada el pasado 30 de diciembre por familiares de la víctima, lo que permitió a la Guardia Civil intervenir y detener a cuatro personas del entorno familiar. La investigación reveló que la joven había sido aislada, golpeada, privada de alimento y castigada cuando intentaba huir, llegando incluso a ser rapada como represalia.
El procedimiento judicial sigue abierto en el Juzgado de Instrucción número 7 de Zaragoza. Los cuatro detenidos fueron puestos a disposición judicial y han quedado en libertad tras declarar, aunque continúan investigados por delitos de detención ilegal, lesiones y trato degradante. La acusación particular, ejercida por la abogada Marina Ons, ha anunciado nuevas solicitudes de diligencias ante la gravedad de las lesiones acreditadas.