La hija de Eugenia, la mujer asesinada en Zaragoza: "Le quitó la vida a una mujer que solo sabía amar y trabajar"
Karol aún no puede quitarse de la cabeza lo que le han hecho a su madre. Todavía no se lo cree. A miles de kilómetros, al otro lado del Atlántico, intenta asimilar cómo ha podido pasar algo así. “Cuando me llamaron para decirme que habían matado a mi madre, pensé que era una pesadilla”, cuenta Xochilt Karolina Blandón desde Indianápolis (Estados Unidos), donde vive desde hace dos años. Su madre, Eugenia Mercedes Guevara, fue asesinada por su pareja el pasado martes en Zaragoza, sumando un nuevo trágico episodio en la violencia de género en España. En declaraciones telefónicas a ARAGÓNPRESS, Karol intenta verbalizar la impotencia y rabia que le invade mientras impulsa una campaña para repatriar el cuerpo de su progenitora a Nicaragua, su país natal.
Se enteró del crimen machista sobre las 12.30, hora local en EE. UU., mientras preparaba el desayuno de su hijo de año y ocho meses. “Me llamó mi abuela desde Nicaragua, pero quien contestó fue mi tío. Me dijo: hija, mataron a tu mamá. Sentí el cuerpo pesado, me quedé sin aire. Solo deseaba que fuera mentira”. Desde entonces, asegura, no ha podido dormir. “No lo asimilo, no puedo creer que alguien haya tenido el valor de hacerle eso”, lamenta entre sollozos.
“ERA MUY CELOSO, NO LA DEJABA NI IR SOLA A TRABAJAR”
Según relata Karol, su madre mantenía una relación desde hacía algo más de un año con Abel Martínez, un hombre de nacionalidad cubana que, según su percepción, “era extremadamente celoso”. “Mi madre me decía que la celaba con todo, que no la dejaba ir sola a ningún sitio. La llevaba al trabajo y la esperaba a la salida para volver juntos a casa”, explica en declaraciones a este medio.
Eugenia trabajaba en la cocina de un conocido bar de la capital aragonesa, aunque vivía desde hacía casi dos décadas en Zaragoza, donde era muy querida por vecinos y compañeros. “Era alegre, muy trabajadora, todos la conocían. No merecía morir así”, lamenta su hija, quien vivió con su madre en la zona de plaza Roma, antes de mudarse al otro lado del Atlántico.
NO HABÍA DENUNCIAS PREVIAS
La víctima fue asesinada en su vivienda de la calle Privilegio de la Unión, en el distrito de San José, tras recibir varias puñaladas durante una fuerte discusión con su pareja. El presunto autor fue hallado herido tras ingerir amoniaco y se encuentra ingresado en el Hospital Miguel Servet, bajo custodia policial. No existían denuncias previas y ninguno de los dos estaba incluido en el sistema VioGén. El detenido será enviado a prisión por orden del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n.º 2 de Zaragoza cuando sea dado de alta en el hospital, según ha informado Policía Nacional a última hora de este jueves.
Estoy pidiendo ayuda para poder repatriar su cuerpo. No pido más, solo quiero cumplir su deseo y que descanse en paz
Eugenia había construido una vida en España, pero soñaba con regresar a Nicaragua, donde residen sus padres y hermanos. “Ella siempre decía que quería descansar allá, junto a los suyos”, recuerda Karol. “Por eso estoy pidiendo ayuda para poder repatriar su cuerpo. No pido más, solo quiero cumplir su deseo y que descanse en paz”.
CAMPAÑA SOLIDARIA PARA REPATRIAR EL CUERPO
La familia calcula que el traslado del cuerpo puede costar entre 7.000 y 8.000 euros, aunque inicialmente se habló de hasta 20.000. “Una amiga mía en España ha abierto una página de donaciones para ayudarnos. No tenemos recursos, mi madre era una trabajadora humilde”, explica Karol. La joven espera que las administraciones locales o el Gobierno de Aragón “puedan aportar algo” para facilitar el proceso.
“Mi primo ha estado yendo con su madre a las funerarias, buscando opciones. Si la ayuda no llega, lo haré por mi cuenta. Pero no voy a rendirme”, asegura Karol.
“QUIERO QUE SE HAGA JUSTICIA, QUE NO VUELVA A SALIR NUNCA A LA CALLE”
Sobre el asesino, Karol no esconde su rabia ni su dolor. “Ese hombre no merece estar fuera. Él era quien debía haber muerto, no mi madre”, afirma. “No hay palabras para describir lo que siento. Quiero que le caiga todo el peso de la ley, que no vuelva a salir nunca”, sentencia Karol, con la voz rasgada al téfono.
Siguiendo sus palabras, se ha enterado por la prensa que el detenido la tenía amenazada, según el testimonio de una vecina del número 23 de Privilegio de la Unión. En los audios que me enviaba con ella todos los días, se le oye de fondo dándole órdenes, controlándola”, relata. “Ahora me doy cuenta de que estaba viviendo un infierno”, afirma Karol.
Karol, que posee también nacionalidad española, no descarta presentarse como acusación particular en el previsible juicio que se celebrará en Zaragoza. “No sé si puedo hacerlo desde aquí, pero si es posible, quiero declarar. Quiero mirarlo, aunque sea por videollamada, y decirle lo que ha hecho. Que le arrebató la vida a una mujer que solo sabía trabajar y amar”, mantiene.
Mientras tanto, en Nicaragua, la familia vive la tragedia con profundo dolor. “Mis abuelos están destrozados. Nadie puede creer lo que ha pasado. Mi madre era querida por todos, muy alegre, muy buena persona”, repite Karol, con la voz quebrada.