La Guardia Civil de Teruel ha abierto una investigación a una persona como presunta autora de un delito contra la fauna y otro de maltrato animal tras interceptar un vehículo que transportaba más de un centenar de conejos en condiciones extremas en el término municipal de Mora de Rubielos. Cuando los agentes detuvieron el turismo en la autovía A-23, 17 de los animales ya habían muerto por asfixia debido al hacinamiento y la falta total de ventilación.
Los hechos se remontan al pasado mes de noviembre, cuando una patrulla de seguridad ciudadana de la Guardia Civil de Mora de Rubielos detectó un vehículo que circulaba cargado con 106 ejemplares de conejo vivos, distribuidos en varias cajas de madera y plástico, sin ventilación adecuada. Según ha informado el Seprona, los animales se encontraban en un estado de estrés severo y en condiciones incompatibles con la normativa de bienestar animal, lo que provocó la muerte de parte de ellos incluso antes de la intervención policial.
Al ser requerido por los agentes, el conductor no pudo acreditar la procedencia ni el destino de los conejos, ni aportar ningún tipo de documentación. Ante esta situación, los ejemplares fueron intervenidos y trasladados a dependencias municipales. Posteriormente, el Servicio Provincial de Medio Ambiente y Turismo del Gobierno de Aragón determinó que debían ser sacrificados, al no poder garantizarse su origen ni sus condiciones higiénico-sanitarias, lo que suponía un riesgo de transmisión de enfermedades a la fauna silvestre. Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Teruel.

