Zaragoza.- Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) han descartado este martes que Inocencio L., de 58 años, actuara por un impulso cuando atacó a su exmujer y al amigo de esta en la cama con un cuchillo jamonero. Hechos que ocurrieron la madrugada del 20 de junio de 2015 en su vivienda de la urbanización de la Fuente de la Junquera, en Zaragoza.
"Habitualmente, en los trastornos de personalidad no se pierde la capacidad de comprender la cualidad de los actos", ha explicado uno de los forenses al tribunal que juzga a Inocencio L. en la Audiencia de Zaragoza. Y continúa: "No estamos hablando de una conducta plenamente impulsiva de que pierde el control, sino que es muy programada".
Esta ha sido su explicación después de que el magistrado Julio Arenere haya querido conocer su valoración del informe psiquiátrico que habían expuesto previamente los dos peritos propuestos por la defensa, que ejerce el penalista Enrique Trebolle. Estos peritos habían explicado que Inocencio L. presenta una personalidad paranoide que, en el momento de los hechos, "cabe la posibilidad de que estuviera agravada por la situación de estrés tan potente que estaba viviendo con una separación a cara de perro, por decirlo de alguna manera, en la que se sentía traicionado" y por "una ansiedad muy potente porque él sabía que si bebía alcohol podría calmar su situación de ansiedad, pero quería mantener la abstinencia".
Estos peritos han apuntado además que "sería obligado" que Inocencio L. se sometiera a un "seguimiento psiquiátrico" de modo que se garantizase la abstinencia de alcohol". Al respecto, los forenses del IMLA han explicado que, según han podido conocer a través de una conversación telefónica con la prisión de Zuera donde está ingresado este hombre, el acusado "no ha sido visto por ningún psiquiatra durante dos años, no ha precisado tratamiento fuera del centro penitenciario y no ha generado ningún tipo de conflicto".
Viva "de milagro"
Antes de su intervención, los forenses del IMLA han explicado el alcance de las lesiones que presentaba la exmujer del acusado -hasta cuatro puñaladas-. A preguntas del abogado de la mujer, Javier Notivoli, estos especialistas han admitido que está viva de milagro: "Estamos hablando de una lesión vascular muy importante. La hemorragia era gravísima y hubiera sido mortal si no hubiese sido atendida en un hospital".
En el caso del amigo de la mujer, al que asiste el letrado Antonio Jorge Torrús, los forenses han explicado que presentaba lesiones "superficiales" que no suponen un riesgo vital, si bien podrían haberlo sido por las zonas donde se produjeron.
La defensa plantea tres años de cárcel
Practicada toda la prueba, el fiscal ha mantenido su petición de 19 años de cárcel por dos delitos de tentativa de asesinato y ha retirado la petición de responsabilidad civil al reconocer que el acusado ha consignado más de 50.000 euros para indemnizar a las víctimas. La defensa, por su parte, ha reconocido un delito de tentativa de asesinato en el caso de la exmujer del acusado, pero ve un delito de lesiones en el caso del amigo de esta.
Ha pedido así que se apliquen las atenuantes de enajenación mental, confesión y reparación del daño y se le imponga una pena máxima de tres años de prisión.
El Gobierno de Aragón ejerce la acción civil en este juicio. El abogado que representa a la Administración ha lamentado, en el trámite de conclusiones, que se haya generado indefensión al impedirle actuar como acusación popular como estaba previsto cuando empezó la vista.
En su derecho a la última palabra, el acusado ha vuelto a pedir perdón a su exmujer, a la familia y al portero de la finca que "ha perdido su trabajo por mi culpa", ha apuntado. El juicio ha quedado visto para sentencia.