Vídeos con imágenes solo de mujeres
Antes, sus compañeros han explicado que en el despacho del acusado hallaron dos bolígrafos cámara -uno conectado al ordenador- y otro dispositivo. En total se lograron recuperar 244 vídeos, apreciándose en varias imágenes la entrepierna de varias mujeres y su ropa interior. "Todas las personas que salían eran mujeres", salvo la persona que manipula las cámaras y, en una ocasión, un policía local, ha explicado uno de los agentes.
También se localizaron otros 615 archivos que no se pudieron abrir, pero que tenían el nombre de algunas de las trabajadoras afectadas junto a términos como "culo" o "piernas" entre otros.
La defensa, que pide la absolución del acusado, considera que no se ha podido determinar la fecha de esos vídeos lo que le lleva a considerar que "en caso de que hubiera delito, podría haber prescrito". Incide además en que "Ni tres de los vídeos incorporan materia que merezca un reproche".
A la investigación policial se suman los informes forenses. Por un lado, la psicóloga forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) Cristina Andreu considera que la del acusado "no es una justificación válida": "Cuando uno tiene miedo a algo de verdad, lo primero que uno hace es afrontarlo con la persona, ponerlo en conocimiento de su superior, evitar determinadas situaciones...".
Su compañera en el IMLA Marisa Tomás añade además que el acusado no tiene ninguna enfermedad mental y no es alcohólico. No comparte así la valoración que ha hecho el psiquiatra forense José Carlos Fuertes Rocañín, propuesto por la defensa, que habla de trastorno por dependencia al alcohol, trastorno de personalidad por evitación y trastorno por ánimo deprimido.
Al respecto de estos hechos, Rocañín ha calificado a Jesús Javier V. R. como "un pobre hombre" que actuó de forma "cobarde" instalando las cámaras por un miedo "desmesurado, absurdo y patológico", pero "no con un ánimo libidinoso".
El juicio ha quedado visto para sentencia, después de que el acusado, en su derecho a la última palabra, haya insistido en que actuó por "miedo": "Nunca ha habido ánimo ni libidinoso, ni contra los secretos ni contra la intimidad. Solo me quería proteger, tenía muchísimo miedo. Nunca, nunca he hecho nada en contra de mis compañeras ni de nadie. Por mi forma de ser, siempre me he dedicado a ayudar a los demás, es lo único que puedo decir".