La forense del IMLA no ve justificado que el exjefe de la Oficina de Tráfico grabara a sus compañeras por miedo

Este martes ha quedado visto para sentencia el juicio contra el exjefe de la Oficina de Tráfico de la Policía Local de Zaragoza acusado de grabar a sus compañeras con dispositivos ocultos. Dijo que instaló las cámaras por "miedo", pero para una psicóloga forense del IMLA que ha declarado en el juicio esta "no es una justificación válida".

Zaragoza.- El exjefe de la Oficina de Tráfico de la Policía Local Jesús Javier V. R. cometió catorce delitos de vulneración de la intimidad al grabar a catorce compañeras con dispositivos ocultos en su despacho, en el año 2016. Así lo entiende la Fiscalía, que ha pedido este martes, en la última sesión del juicio contra este funcionario, cuatro años de prisión, 5.760 euros de multa, seis años de inhabilitación para empleo o cargo público y las indemnizaciones que correspondan a las víctimas.

La acusación particular, que ejerce la abogada Olga Oseira en nombre de ocho de las afectadas, se ha adherido a la petición de la fiscal, subrayando que Jesús Javier V. R. "ha grabado en contra de la voluntad de sus trabajadoras" con cámaras "dispuestas para grabar sus zonas íntimas".

Para las acusaciones no tiene credibilidad la declaración del acusado,

Vídeos con imágenes solo de mujeres

Antes, sus compañeros han explicado que en el despacho del acusado hallaron dos bolígrafos cámara -uno conectado al ordenador- y otro dispositivo. En total se lograron recuperar 244 vídeos, apreciándose en varias imágenes la entrepierna de varias mujeres y su ropa interior. "Todas las personas que salían eran mujeres", salvo la persona que manipula las cámaras y, en una ocasión, un policía local, ha explicado uno de los agentes.

También se localizaron otros 615 archivos que no se pudieron abrir, pero que tenían el nombre de algunas de las trabajadoras afectadas junto a términos como "culo" o "piernas" entre otros. 

La defensa, que pide la absolución del acusado, considera que no se ha podido determinar la fecha de esos vídeos lo que le lleva a considerar que "en caso de que hubiera delito, podría haber prescrito". Incide además en que "Ni tres de los vídeos incorporan materia que merezca un reproche".

A la investigación policial se suman los informes forenses. Por un lado, la psicóloga forense del Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) Cristina Andreu considera que la del acusado "no es una justificación válida": "Cuando uno tiene miedo a algo de verdad, lo primero que uno hace es afrontarlo con la persona, ponerlo en conocimiento de su superior, evitar determinadas situaciones...".

Su compañera en el IMLA Marisa Tomás añade además que el acusado no tiene ninguna enfermedad mental y no es alcohólico. No comparte así la valoración que ha hecho el psiquiatra forense José Carlos Fuertes Rocañín, propuesto por la defensa, que habla de trastorno por dependencia al alcohol, trastorno de personalidad por evitación y trastorno por ánimo deprimido. 

Al respecto de estos hechos, Rocañín ha calificado a Jesús Javier V. R. como "un pobre hombre" que actuó de forma "cobarde" instalando las cámaras por un miedo "desmesurado, absurdo y patológico", pero "no con un ánimo libidinoso".

El juicio ha quedado visto para sentencia, después de que el acusado, en su derecho a la última palabra, haya insistido en que actuó por "miedo": "Nunca ha habido ánimo ni libidinoso, ni contra los secretos ni contra la intimidad. Solo me quería proteger, tenía muchísimo miedo. Nunca, nunca he hecho nada en contra de mis compañeras ni de nadie. Por mi forma de ser, siempre me he dedicado a ayudar a los demás, es lo único que puedo decir".

Más en SUCESOS