Excompañera de cárcel de “La Diabla”: “Vive con privilegios y al resto nos tenía la vida amargada”
A falta de una sesión para concluir el juicio contra Leudis Isaac Corro Camacho, conocida como “La Diabla” o “Donatella”, y doce acusados más, por presuntamente liderar una red de explotación sexual de mujeres en Caspe, Barcelona e incluso Alemania, una excompañera de cárcel de la principal imputada ha hablado sobre su experiencia conviviendo con ella en el módulo 13 del Centro Penitenciario de Zuera. “La Diabla”, quien se enfrenta a una pena de hasta 57 años de cárcel, está siendo juzgada esta semana en la Audiencia Provincial de Zaragoza, en un proceso que se lleva a cabo a puerta cerrada, sin que los medios de gráficos y escritos puedan acceder a la sala de vistas.
En declaraciones a ARAGÓNPRESS, esta excompañera de prisión, que prefiere mantenerse en el anonimato, explica cómo es convivir con “La Diabla” en el módulo de mujeres de Zuera, el único de la prisión. “Es un bicho, nos tiene la vida amargada a todas, súper protegida por las funcionarias”, comenta. Según su testimonio, “La Diabla” gozaría de un trato privilegiado por parte de algunos funcionarios, quienes la “protegen” por ser “la alcahueta y la chivata” del módulo, ejerciendo una notable influencia dentro de la cárcel.
LA ACTITUD DE “LA DIABLA” EN EL CENTRO PENITENCIARIO DE ZUERA
La testigo también describe a “La Diabla” como una mujer con un carácter fuerte y arrollador, mencionando cómo ha llegado a pelearse con otras reclusas. “La hemos visto pelearse con la fuerza de un hombre, tirar y revolcar a compañeras, insultarlas y meterse con ellas”, señala. La acusada, además, disfrutaría de “beneficios exclusivos”, como un sueldo como peluquera, pero “solo peina a sus amigas y a su clan”, lo que generaría un aparente trato desigual con el resto de las internas. “Yo voy a misa, pero como ella también iba, dejé de ir”, comenta la excompañera, quien denuncia el trato de favor que recibe la acusada.
“Ella piensa que su juicio se va a suspender porque ya lleva mucho tiempo en preventiva, cree que todo se va a quedar en agua de borrajas”, comenta la excompañera, quien asegura que “La Diabla” “nunca mostraba arrepentimiento por sus hechos”. Esta actitud reflejaría su presumible confianza de que el juicio no tendrá consecuencias graves. Además, la testigo afirma a este medio que “La Diabla” hablaba abiertamente de su vida fuera de prisión, jactándose de sus negocios en Barcelona y Alemania, lo que consolidaba su imagen de líder dentro del centro penitenciario.
ESTATUS Y “PRIVILEGIOS” EN LA CÁRCEL: “MUCHA ROPA Y ABRIGOS BUENOS”
“Ella tiene un chabolo para ella sola que parece una suite, con mogollón de ropa, buenos abrigos y deportivas caras”, recuerda la excompañera, añadiendo que “La Diabla” es la única que disfruta de ciertos privilegios dentro de la cárcel. Este estatus, según su testimonio, está basado en su influencia sobre el personal y las reclusas, lo que la convierte en una figura temida y respetada en el módulo.
En esa línea, esta excompañera relata que la imagen actual de esta mediática acusada dista mucho de la foto policial por la que es conocida. “Está mucho más delgada y con el pelo más largo y pelirrojo, siempre pintada y tiene sus hormonas allí”, explica, en referencia a la condición de mujer transexual de Leudis. “Yo he tenido alguna enganchada con ella, pero a mí no me intimida”, asegura esta declarante.
JUICIO POR UNA PRESUNTA RED DE TRATA Y PROSTITUCIÓN ILEGAL
El juicio contra Leudis Isaac Corro Camacho y los demás acusados continúa esta semana en la Audiencia Provincial de Zaragoza. El proceso, que se celebra a puerta cerrada, tiene como objetivo esclarecer las dimensiones de una red de explotación sexual de mujeres, la cual operaba desde Caspe y se extendía a Barcelona y Alemania. Durante la sesión de este jueves, los doce acusados han comenzado a declarar, y todo parece indicar que la defensa de “La Diabla” podría haber incidido en la presunción de inocencia de su representada, argumentando que no existen pruebas suficientes para demostrar su responsabilidad en los crímenes que se le imputan.
El juicio no solo servirá para esclarecer la responsabilidad de Leudis Isaac Corro Camacho, sino también para exponer la magnitud de esta supuesta red de trata y blanqueo de capitales, que fue desmantelada tras el cierre de un club de alterne en Caspe, así como de dos negocios que habrían actuado como tapadera, un gimnasio y una pizzería. A medida que avance el proceso, se espera que se ofrezcan más detalles sobre la operación y las víctimas dentro de la presunta red.