Escapa a Francia tras un intento de robo en Zaragoza y no es juzgado hasta cinco años después

El bazar donde se produjo el intento de robo en Zaragoza se ubica en la calle Casto Méndez Núñez.
El intento de robo se produjo en un bazar del Casco Histórico durante el verano del 2020

Sucedió en el verano de 2020, con las calles de Zaragoza casi vacías por las restricciones de la pandemia y el calor sofocante en pleno Casco Histórico. En la madrugada del 19 de agosto, un grupo formado por tres personas (dos de ellas menores) intentaron robar en un bazar de la calle Méndez Núñez. El plan era forzar la caja registradora y llevarse móviles, carcasas y auriculares, pero fueron sorprendidos por la Policía antes de salir. Uno de ellos huyó a Francia y no ha sido juzgado hasta este martes, casi cinco años después, cuando ha aceptado una condena por tentativa de robo con fuerza aunque evitando la cárcel.

La vista oral se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Zaragoza, aunque el acusado, M. B., ha declarado por videollamada desde una cárcel fuera de Aragón. Durante el juicio, ha reconocido los hechos y se ha alcanzado un acuerdo de conformidad entre la Fiscalía y su abogado defensor, Alejandro Giménez Planas.

La Fiscalía pedía inicialmente un año y tres meses de prisión, al considerar que se trataba de un delito de robo con fuerza en grado de tentativa agravado por la participación de menores. El acusado no actuó solo: iba acompañado de otros tres jóvenes, dos de ellos menores de edad, y habían accedido al local “puestos de común acuerdo y con ánimo de lucro”, según el escrito de acusación.

El letrado defensor ha explicado que su cliente fue detenido en Francia tras ejecutarse una orden europea de busca y captura, y que fue trasladado a Madrid para responder ante la Justicia española. “Estaba ilocalizable para el tribunal, así que la causa tuvo que ser prorrogada hasta que pudo ser capturado”, ha indicado Giménez Planas.

SE HA COMPROMETIDO A PAGAR LOS DAÑOS CAUSADOS AL COMERCIO

La conformidad alcanzada por la defensa y el Ministerio Público evita el ingreso en prisión, algo posible porque en el momento de los hechos, el acusado no tenía antecedentes penales. La condena finalmente impuesta ha sido de ocho meses de cárcel y el compromiso de indemnizar con unos 160 euros los daños causados, que afectaron a la caja registradora y fueron cubiertos en su día por la aseguradora del local.

El abogado también ha detallado que los tres jóvenes fueron sorprendidos dentro del establecimiento por la Policía Local. El alijo consistía en un teléfono, 58 auriculares y hasta 83 carcasas de móvil, efectos valorados en 649 euros que introdujeron en bolsas. Antes de ser sorprendidos por los agentes, habían forzado la caja para apoderarse de dinero en efectivo. No llegaron a salir del local. “Era una tentativa, y el tribunal ha entendido que lo más razonable era cerrar con acuerdo”, ha concluido el letrado.