Un empresario admite que estafó más de cuatro millones de euros al Ayuntamiento de Gallur y a otros inversores
Zaragoza.- Este lunes se ha sentado en el banquillo Enrique I.S., un empresario que presentó un proyecto al Ayuntamiento de Gallur con el que pretendía dar empleo a 350 personas. El proyecto resultó ser una presunta estafa de 4,3 millones de euros que dejó como principales damnificados, además de al Consistorio, a los particulares y empresas que invirtieron su dinero en él.
El principal acusado, Enrique I.S., que ha llegado a la Audiencia de Zaragoza desde prisión, ha mostrado su conformidad con los hechos de los que le acusa el Ministerio Público, pero no con la pena que pide para él: 16 años y 8 meses de cárcel por los delitos de estafa, falsedad, creación e integración en grupo criminal y blanqueo de capitales.
El mismo proceder han tenido Elsa A.A. y Jesús F., para quienes el fiscal pide, respectivamente, 13 años y 3 meses y 9 años y 6 meses de prisión. Estos dos acusados han consignado en el juzgado, junto con Enrique I.S., un total de 300.000 euros. En cuanto al resto de imputados, Fiscalía solicita 5 años de cárcel para Antonio Y. y Elisabeth M.C. y 3 años y 6 meses para Antonio Y. y José Miguel C.C. Todos los presuntos estafadores están relacionados con la multinacional Scinet-Corp.
Los hechos comenzaron en el año 2006, cuando Scinet-Corp presentó un proyecto al Ayuntamiento de Gallur que consistía en la construcción de miniplantas productivas transportables para países en vías de desarrollo. Para ello, el Consistorio puso a disposición de Enrique I.S. 31 hectáreas de suelo en las que, supuestamente, se iniciaría el proyecto que daría empleo a 350 personas de la zona. Sin embargo, el entonces alcalde de la localidad, Antonio Liz, incluyó una cláusula en el contrato que le permitiría recuperar la inversión si el proyecto no salía adelante, tal y como ocurrió. Por este motivo, el Consistorio no se ha personado como acusación en el proceso.
Los principales perjudicados de la presunta estafa fueron los inversores particulares y empresas –como Mainfer o el Grupo Empresarial Lapesa– que aportaron capital al proyecto bajo la promesa de que beneficiaría a países del tercer mundo al mismo tiempo que les permitiría obtener rentabilidad.
Al parecer, algunos de los acusados se dedicaban a captar a estos inversores, supuestamente bajo las órdenes de Enrique I.S. Así lo ha manifestado Antonio Y., que ha asegurado que su función era “hablar con personas que yo conocía” para comentarles la posibilidad de unirse a un proyecto “muy interesante en el tema social” y que contaba con “buenas referencias”. Ha descrito, además, al principal acusado como una persona “muy potente intelectualmente” y que “tenía conocimientos técnicos” sobre los temas de los que hablaba, lo que le hizo pensar que aquel “era un buen proyecto que iba a salir adelante”.
Antonio Y. también ha afirmado que “durante seis años no cobré nada”, sino que se metió en el proyecto “de manera altruista”, contando con la ayuda de su mujer y su padre –también imputado por esta causa– para cubrir los costes de los viajes que realizaba para conseguir inversores.
Fue de hecho su padre, Antonio Y., quien puso en contacto al alcalde de Gallur con Enrique I.S., debido a que el edil y él eran viejos conocidos. Ambos acusados han manifestado que desconocían las actividades ilegales a las que se dedicaba el principal imputado y que se unieron al proyecto “pensando que todo era legal”.
Otra de las acusadas, Elisabeth M.C., cuyo cargo era el de “embajadora” del proyecto, ha reiterado que este le pareció “non-profit”, es decir, que no esperaba obtener ningún beneficio con su participación en el mismo, sino que se unió “por echar una manita”. Su función, según ella, era la de investigar quién mandaba dentro de las empresas para poner en contacto a los directivos con Scinet-Corp, pero ha negado toda actividad relacionada con la captación de inversores.
En la misma línea se ha expresado José Miguel C.C., quien ha asegurado que fue contratado como un “asesor externo” que se dedicaba a realizar informes de las empresas que le asignaban. Sin embargo, ha recalcado que él no tenía nada que ver en la captación de dichas empresas y ha puesto como ejemplo una ocasión en la que, pese a realizar él un informe negativo de una entidad, Scinet-Corp la invitó a entrar como socia inversora.