Empotran una máquina de obras contra una empresa de Encinacorba y roban 600 jamones: “Es devastador”

Los ladrones hicieron un butrón con maquinaria pesada de una obra para entrar en la nave de Jamones de Encinacorba.
No es el primer robo que sufren en Jamones de Encinacorba, una empresa de Campo de Cariñena, ya que a principios de septiembre asaltaron la misma nave y se hicieron con otras 400 piezas que se suman a las 150 de el pasado fin de semana

Un nuevo robo ha sacudido a Jamones de Encinacorba, una pequeña empresa familiar del Campo de Cariñena, que ha vuelto a sufrir un asalto apenas dos meses después del anterior. La noche del domingo al lunes, varios ladrones empotraron una maquinaria pesada contra la fachada del secadero, abrieron un butrón de más de un piso de altura y desaparecieron en menos de media hora con alrededor de 150 jamones, según confirma la dueña del negocio, Mari Mar Bayona. El robo con fuerza ocurre en plena campaña navideña, el periodo de mayor actividad y ventas del sector.

Según ha contado Bayona, la administradora única de la empresa, en declaraciones a ARAGÓNPRESS, la alarma saltó a las 00.50 horas del pasado 16 de noviembre, cuando la central detectó un impacto contra una de las paredes de la nave. La Guardia Civil tardó unos 22 minutos en llegar desde Daroca, tiempo que los asaltantes aprovecharon para cargar los jamones y huir. “Es alucinante, han usado una máquina enorme, la han estampado contra la nave y han hecho un agujero que parece un boquete de demolición”, describe la duela de Jamones de Encinacorba. Los amigos de lo ajeno habrían utilizado un vehículo de la empresa “Manitou” dejada en las obras ferroviarias del entorno, en la línea Zaragoza–Sagunto, donde se está instalando la electrificación.

UN BUTRÓN GIGANTE Y UN PERJUICIO QUE SUPERA LOS 15.000 EUROS

El botín ronda los 150 jamones, con un valor de mercado de entre 90 y 100 euros por pieza. Solo en producto sustraído, el perjuicio podría superar los 15.000 euros, a lo que se suman los daños en la estructura, una pared aislada con hormigón cuyo arreglo todavía no tiene presupuesto definitivo por parte del seguro. “Todavía no sabemos cuánto costará repararlo, pero sé que será mucho. Las fotos lo dicen todo. Es devastador”, lamenta la propietaria en conversaciones con este medio.

El botín ronda los 150 jamones, aunque otro robo en septiembre supuso la pérdida de 400 jamones más.

Este golpe llega además sin que la empresa haya recuperado todavía las pérdidas del anterior robo, ocurrido a finales de septiembre, cuando los ladrones irrumpieron utilizando todoterrenos robados en el pueblo y se llevaron casi 450 jamones y diverso material agrícola. “En aquella ocasión, los ladrones entraron a varios garajes de Encinacorba, forzaron otra puerta lateral del secadero y regresaron incluso después de que la Guardia Civil se retirara”, asegura Bayona.

“TODO RECAE SOBRE NOSOTROS, ES INSOSTENIBLE PARA UNA EMPRESA TAN PEQUEÑA”

Bayona admite que la situación es límite para una empresa familiar con ocho trabajadores y sus respectivas familias a sus espaldas. “Somos una empresa pequeña, y hasta que los seguros responden lo tenemos que cubrir todo nosotros. Del robo de septiembre aún no hemos visto nada. Claro que tengo miedo de que vuelva a pasar, porque cada golpe recae directamente sobre mi familia y sobre las siete familias más que viven de esto”, asevera la dueña de esta empresa aragonesa.

La Policía Judicial ha realizado ya la inspección ocular y continúa investigando aunque no hay detenciones todavía.

La dueña cree, además, que la coincidencia temporal no es casual. “Creo que lo están vendiendo en estas fechas. Los jamones robados acaban en manos de gente que quiere pagar menos, pero la realidad es que están destruyendo negocios de pueblos que sobreviven como pueden”. Por eso, hace un llamamiento claro: “Que nadie compre productos robados y sospechosamente bajos de precio. Que si alguien los ve, lo denuncie”.

La dueña del negocio en Encinacorba lamenta un gran perjuicio económico como consecuencia del robo.

En este último robo, la Policía Judicial ha realizado ya la inspección ocular y continúa investigando si otros asaltos registrados en la zona podrían estar relacionados. La falta de efectivos en la comarca complica la reacción ante intrusiones rápidas. “Hay solo una patrulla por cada puesto. A veces vienen Cariñena, otras de La Almunia o Daroca. Esta vez, llegaron en 22 minutos, que no es mucho, y aun así ya se lo habían llevado todo», explica Bayona.

“EN LA ESPAÑA VACIADA RESISTIR ES UNA FORMA DE VIDA”

Para la empresaria, el daño es doble, causando un perjuicio económico y moral. “Es una contradicción que se diga que hay que llenar los pueblos y luego no haya apoyo para empresas pequeñas. Pagamos lo mismo que una gran empresa, pero no tenemos sus recursos. Todo recae en nosotros”, manifiesta Bayona en un comunicado que ha difundido. Asegura que incluso se ha planteado el cierre. “Le doy vueltas, claro que sí, porque duele mucho. Pero no puedo decidir solo por mí, aquí dependen siete familias más. Hay que respirar hondo y seguir luchando”, aclara a este medio

“En Encinacorba, mantener un negocio es un acto de resistencia”, concluye Bayona, quien subraya que “No queremos salir en las noticias por los robos, sino por seguir aportando empleo, vida y productos de calidad a un pueblo pequeño y a la España vaciada”.