Una pelea con una muleta de aluminio, puñetazos y amenazas de muerte en la calle Ramón Pignatelli, en el barrio de El Gancho, terminó la noche del pasado 22 de marzo con un joven de 19 años detenido y dos hombres heridos, uno de ellos con una luxación de hombro y una brecha en la frente. La intervención de la Policía Nacional se produjo después de que varios viandantes alertaran de una reyerta en la zona y de que una multitud comenzara a abandonar el lugar a la llegada de las patrullas.
Según ha podido saber ARAGÓN DIGITAL, los hechos sucedieron sobre las 23.15 horas, cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana que realizaba labores preventivas por la calle Ramón Pignatelli fue requerida por varios peatones a la altura del número 2 de José Zamoray. Allí los agentes localizaron a dos varones y una mujer, de entre 28 y 31 años, y comprobaron que los dos hombres presentaban lesiones visibles. Uno sangraba por la frente y refería un fuerte dolor en el brazo izquierdo, mientras que el otro mostraba un fuerte hematoma con hinchazón en el ojo izquierdo. Los tres relataron que poco antes estaban en un bar de la zona cuando el ahora arrestado, S. B., de origen argelino, entró en el local, y “golpeó a uno de ellos en la cara y le amenazó de muerte”.
GOLPES CON UNA MULETA Y UNA LUXACIÓN DE HOMBRO
Siempre según el atestado policial, después de esa primera agresión el sospechoso se marchó y se dirigió a la calle Pignatelli, donde se encontró con el hermano del hombre al que acababa de atacar. Allí comenzó una nueva discusión y, de acuerdo con las manifestaciones recogidas por la Policía Nacional, “lo golpeó en repetidas ocasiones con una muleta de aluminio mientras le decía que lo iba a matar”. Ese segundo herido fue trasladado primero al Hospital Nuestra Señora de Gracia y después al Miguel Servet, donde los médicos le apreciaron una luxación de hombro izquierdo, además de una herida incisa en la región frontal de unos dos centímetros y traumatismos faciales.
Mientras una parte de los agentes permanecía con los heridos, el resto peinó el portal contiguo al lugar de los hechos. Tras escuchar gritos en árabe procedentes de la segunda escalera del edificio, subieron hasta el rellano de la cuarta planta y allí encontraron al detenido frente a uno de los heridos, observando cómo éste le propinaba un puñetazo en la cara. En ese momento la Policía Nacional procedió al arresto del joven, que había entregado una muleta y que presentaba después contusiones en la muñeca y el tobillo izquierdos, sin fracturas. En dependencias policiales se acogió a su derecho a no declarar.
En una de las denuncias incorporadas al procedimiento, uno de los implicados añadió además que un vecino les había advertido de que horas antes había visto al arrestado y a otro hombre entrar en el edificio con machetes buscándoles, y sostuvo también que ese segundo varón habría participado después en la agresión con una barra metálica. Ese extremo, sin embargo, no figura corroborado en la intervención inicial de los agentes, que únicamente detuvieron a S. B. por los hechos ocurridos aquella noche. Tras pasar a disposición judicial y asistido por los abogados Carmen Sánchez Herrero y Luis Ángel Marcén, el joven quedó en libertad provisional.

