Dos personas han sido detenidas como presuntos responsables de un delito contra la intimidad por colocar cámaras ocultas, uno en las habitaciones de un hotel de la localidad lucense de Bóveda y el otro en un aseo de una farmacia en Tarazona. En la farmacia la cámara fue colocada por el detenido, que trabajaba allí como informático. Los dos delitos, en un principio, no tienen relación entre sí.
El detenido del suceso de Tarazona (Zaragoza) es un vecino de la localidad al que se le atribuye un delito contra la intimidad y otro de revelación de secretos. La investigación se inició a primeros de este mes de julio cuando se recibió la denuncia de una de las empleadas que había descubierto la cámara en los baños orientada hacia el inodoro. El número de denuncias presentadas por parte de estas empleadas asciende a siete.
La cámara de grabación incluía la electrónica necesaria para almacenar las imágenes en una tarjeta de memoria de 32 gigas y una 'power bank' que suministraba la energía suficiente a la cámara para que pudiera funcionar durante varias semanas. Los investigadores averiguaron que el detenido adquirió la cámara hace aproximadamente un año y que podría haber estado en funcionamiento en los aseos desde el pasado mes de mayo. El presunto autor ha quedado en libertad con cargos.
OTRA CÁMARA EN BÓVEDA (LUGO)
La investigación comenzó a finales del año pasado tras la denuncia de una pareja que se alojaba en un hotel de Bóveda y que encontró una cámara escondida detrás de un reloj colgado en la pared. Los denunciantes detectaron un reflejo justo detrás del reloj cuando apagaron la luz de la habitación, por lo que comprobaron lo que había detrás, encontrando en la parte trasera una mini cámara que enfocaba hacia la cama. Además, este dispositivo disponía de una tarjeta micro SD de grabación de imágenes.
La pareja avisó a los huéspedes de la habitación de al lado y comprobaron que también había otra cámara de características similares escondida en otro reloj. Cuando comunicaron estos hechos al propietario del establecimiento, este les indicó que las cámaras no funcionan y les devolvió el importe pagado por el alojamiento, así como otros 300 euros con la intención de que de esta forma no presentaran denuncia.
OPERACIÓN NORBATES
Los agentes iniciaron la operación “Norbates” y durante las investigaciones recibieron otra denuncia de otra persona de la misma naturaleza y en el mismo hotel, presentando incluso el reloj con la cámara. Tras un registro en el hotel de Lugo y también en el domicilio de su propietario, la Guardia Civil intervino dos ordenadores portátiles, una CPU, un disco duro externo, 15 pen drives, una mini cámara y tres relojes. La operación continúa abierta pendiente de realizar un estudio de las grabaciones intervenidas y verificar si estas imágenes estaban destinadas a uso propio, difusión online o para comerciar con ellas.