“Era una escena caótica, donde había habido una gran violencia”, ha descrito el responsable del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional sobre el asesinato en un piso del barrio de Las Fuentes de Zaragoza ocurrido en octubre de 2023. El cuerpo sin vida de la víctima, un hombre de mediana edad, fue encontrado varios días después de que se cometiera el crimen tras no responder a las llamadas de Servicios Sociales del Ayuntamiento ni tampoco abrir la puerta a la Policía Local. Semidesnudo y rodeado de un charco de sangre seca, se iniciaron las pesquisas hasta que su asesino, un hombre de 29 años y de origen colombiano, confesó los hechos seis días después, lo que facilitó el esclarecimiento de lo sucedido.
“Llevaba varios días sin contestar llamadas y le habían dejado la bolsa de la compra colgada en el pomo de la puerta”, ha manifestado uno de los agentes de Policía de Zaragoza que descubrió el cadáver en la segunda sesión del juicio por Tribunal del Jurado. Tras un aviso a Bomberos para tirar abajo la puerta del domicilio situado en la última planta de un edificio situado en la calle Jaime Herrerín, fue hallado el cuerpo sin vida de este vecino de Las Fuentes, quien vivía en la casa de sus padres, ya fallecidos.
LA ESCENA DEL CRIMEN: GELES, PRESERVATIVOS Y LATAS DE CERVEZA VACÍAS
El cuerpo estaba boca arriba y en calzoncillos, en una habitación pequeña y dispuesta de una camilla para masajes, la cual estaba tirada en el suelo. Tras la llegada de Policía Nacional y el Grupo de Homicidios la escena hablaba por sí sola, y una serie de relevantes vestigios comenzaron a dar forma a lo que pudo haber pasado. “La habitación estaba como si hubiera habido una pelea, con mucha sangre”, ha relatado un agente, quien también observó manchas de sangre en todo el reguero de las escaleras y barandillas que conducen a la calle, lo que apuntaba a la huida del agresor.
“La situación era caótica”, ha esgrimido el responsable de Homicidios. “En el cuarto, de unos 10 metros cuadrados, había gran cantidad de geles y preservativos, latas de cerveza y bebida energética vacías, y al lado derecho, el cadáver”, ha continuado. De esta primera inspección también se dedujo que el crimen había sido cometido varios días antes. “Se veía que la sangre estaba ya seca, con costra, con la mayoría de lesiones en el cuello”, ha declarado el mismo agente ante los miembros del jurado popular.
“UN ATAQUE BESTIAL, CON LA MAYORÍA DE LAS HERIDAS EN EL CUELLO”
Aunque será mañana cuando hablen los forenses, los policías han vaticinado que la víctima, de 48 años, no pudo defenderse tras caer al suelo y después de un primer forcejeo. “Tenía muchas heridas de carácter defensivo en manos y brazos, pero una vez en el suelo, la ventaja del agresor debió de ser superior y de ventaja, un ataque bestial”, ha asegurado el mismo agente. Asimismo, se hallaron restos o pequeñas marcas de sangre en otras estancias de la casa, lo que apuntaba a que el atacante había deambulado por allí.
La falta del móvil de la víctima (uno de los tres operativos que tenía) centró la atención de las pesquisas en el ordenador que había en el domicilio, lo que puso rumbo a la identificación del autor del crimen. De los tres terminales del difunto, este los usaba para usos diferentes: citas y encuentros sexuales, otro para venta de perfumes, y otro de uso particular. De hecho, uno de ellos, fue vendido días después por el ahora acusado en una tienda de Zaragoza. En la estancia también desapareció una caja con perfumes y un patinete eléctrico.
La investigación dio un giro cuando el 27 de octubre de 2023, seis días después del asesinato, el autor confesó todo. Fue su padrastro acompañado de una abogada quienes acudieron a la Policía para contar lo sucedido. "En el momento de la confesión no teníamos la identidad del acusado, pero hubiéramos llegado igualmente”, ha expresado el responsable del Grupo de Homicidios.
PIDEN 12 AÑOS DE CÁRCEL PARA EL ACUSADO
El atacante, Jhojan A. A., vertió el relato de lo que había pasado en dependencias policiales, y las pruebas halladas y estudiadas con posterioridad no hicieron más que confirmar sus palabras. Este lunes, el acusado volvió a verbalizar lo que sucedió aquella tarde de octubre: “Me invitó a subir a su casa a beber cerveza y escuchar música, y comenzó a insinuarse, y como creí que me iba a agredir sexualmente, cogí un cuchillo y se lo clavé”. Ambos se conocían de vista, y él terminó asestándole 85 cuchilladas. “Dijo que la víctima hacía posturas como si se le estuviera insinuando constantemente”, ha dicho la policía que tomó la primera declaración al acusado.
Su defensa, en manos del abogado Carlos Estremera, ha acordado con la Fiscalía pedir una pena conjunta de doce años y cinco meses de cárcel por los delitos de asesinato con alevosía y hurto, teniendo además en cuenta la atenuante muy cualificada de confesión. No hay acusación particular en el procedimiento, ya que la víctima no estaba casado ni tenía hijos, y su pariente más próxima es una tía de avanzada edad. La madre del acusado finalmente no declarará y este miércoles el juicio llegará a su ecuador con la declaración de los peritos forenses. El jurado popular deliberará y tomará una decisión el próximo lunes.



