Los hijos del hombre asesinado en Ejea: “A mi padre le dijeron que había un marroquí que quería matarle”
La segunda sesión del juicio por la muerte de un hombre en Ejea de los Caballeros durante el verano de 2023 ha visto desfilar a la retahíla de guardias civiles y policías locales que participaron en la investigación de lo sucedido, así como los dos hijos del hombre de 64 años fallecido, un traficante de drogas de la zona. El acusado, Ahmed E. S., se enfrenta a 39 años de cárcel por delitos de asesinato, robo con violencia, tráfico de drogas y hurto de vehículo tal y como piden Fiscalía y acusación particular. La noche de los hechos acabó con la vida de su camello cuando éste presuntamente se negó a fiarle más droga. Tras matarlo a cuchilladas, volvió al domicilio de la víctima para hacerse con un botín de hachís y cocaína además de su coche, donde escondió el alijo antes de confesar el crimen y entregarse.
“Cuatro días antes mi padre me dijo que un marroquí que había estado en su casa le había advertido que otro marroquí quería matarle”, ha declarado este martes el hijo del fallecido ante los miembros del jurado popular, quienes decidirán la culpabilidad o no del acusado. “No estaba para pelar con nadie, era una persona con problemas respiratorios, enferma”, ha mantenido la hija de la víctima en la Audiencia Provincial de Zaragoza, donde se celebra la vista oral del pleito presidido por su presidente, Alfonso Ballestín. Aunque estaba previsto que declarara la supuesta pareja del fallecido y quien coincidió con el homicida horas antes de los hechos, finalmente no se ha presentado.
"LA MUERTE FUE PARA FACILITAR EL ROBO", DICE LA GUARDIA CIVIL
Antes de la declaración de los vástagos del finado, quienes ejercen la acusación particular a través del letrado Rafael Ariza, ha sido el turno de los agentes de la Guardia Civil y Policía Local de Ejea que participaron en las pesquisas del caso. “La muerte fue para facilitar el robo”, ha dicho convencido uno de ellos, tras mostrar en sala las grabaciones de una cámara de seguridad que constata cómo Ahmed E. S. acudió al piso de su camello hasta tres veces en el mismo día. La primera, para comprar 10 euros de cocaína, tal y como explicó ayer el acusado en su declaración.
La segunda, sobre las 00.40 horas del 26 de junio de 2025, para ir a pedirle más droga, motivo por el cuál y siguiendo el relato del imputado, el ahora difunto se negó e incluso “llegó a amenazarle con un cuchillo”, lo que más tarde derivó en el supuesto forcejeo que concluiría con la muerte del traficante a manos de su cliente, quien llevaba acudiendo a él desde hacía tres años. La tercera vez que las cámaras captaron al acusado acudir al domicilio de la víctima (ya fallecida), sería para hacerse con un alijo de droga (hachís y cocaína) valorada en más de 5.700 euros, así como varios relojes, una pulsera, el cuchillo y las llaves de su coche, con el que deambuló hasta que se entregó a las 9.00 horas de este mismo día.
“Tuvo que volver una tercera vez a la vivienda para llevarse todos los objetos y meterlos en la mochila que más tarde fue encontrada”, ha insistido el mismo agente de la Benemérita ante las preguntas del Ministerio Fiscal. Y es que una cámara captó como Ahmed se dirigía por una calle de la capital de las Cinco Villas con una pequeña bolsa de plástico a eso de las 2.26 horas, y menos de una hora después regresaba con una mochila gris que más tarde fue encontrada con todos los enseres robados, para después irse definitivamente, ya con el coche, a las 3.26 horas.
LA GUARDIA CIVIL CREE QUE FUE SU HERMANO MAYOR QUIEN LO OBLIGÓ A CONFESAR Y ENTREGARSE
Tras llamar a su hermana y contarle que se “había peleado con un español y no sabía si estaba vivo o muerto”, ésta se lo contó al hermano mayor de ambos, quien se puso en contacto con Ahmed para transmitirle que “debía entregarse a la policía”. “A mi entender es el hermano mayor quien obliga a entregarse al acusado, y a raíz de ahí, él ya declara que puede haber matado a alguien”, ha comentado otro agente del Instituto Armado ante las preguntas de la defensa, en manos del abogado Alejandro Sarasa. “Me dio la sensación de que estaba bien, tranquilo, aseado, aunque me llamó la atención que no tuviera heridas ni marcas en las manos”, ha señalado uno de los guardias civiles.
En cuanto al lugar donde se encontró el cuerpo del fallecido, se trata de una pequeña terraza o galería cerrada a la que se accede por una pequeña habitación de la casa. Fue en ese “habitáculo” donde la víctima fue encontrada de rodillas y boca abajo, con hasta nueve puñaladas perpetradas en abdomen y tórax por al menos dos objetos, uno de ellos un cuchillo. “Recuerdo restos de sangre en el salón, pasillo y en la habitación”, ha mencionado otro de los agentes de Policía Judicial que realizó la inspección ocular, lo que podría denotar un forcejeo o pelea que se sucedió en más de una estancia de la casa.
"UNA HABITACIÓN PEQUEÑA, LA VÍCTIMA NO PUDO ESCAPAR"
No obstante, respecto a la terraza donde fue encontrado el cadáver, algunos de ellos han testificado de que se trataba de una “habitación sin escapatoria, sin margen de defensa para la víctima”. Asimismo, varias habitaciones fueron encontradas desordenadas, lo que coincidiría con el posterior robo por parte del acusado para hacerse con droga que poseía el fallecido.
Y aunque apenas pasaron siete horas desde el crimen hasta que Ahmed se entregó acompañado de su hermano mayor, muchos de los agentes y policías han apuntado a la “no colaboración manifiesta por parte del acusado” en según que aspectos de lo sucedido, siempre a tenor de las preguntas de la Fiscalía, que no considera la existencia de la atenuante de confesión, un matiz que sí observa la defensa y que podría rebajar considerablemente la pena de cárcel solicitada.
Al delito de asesinato con alevosía por el que la fiscal interesa 25 años de prisión, se suman cinco más por el robo con violencia, otros seis por el de tráfico de drogas (contra la salud pública) y otros tres por el hurto de vehículo. Un computo de 39 años de cárcel al que también se suma la acusación particular. Se pide también una responsabilidad civil de 100.000 euros para cada uno de los hijos del fallecido y una multa de 17.228 euros. Mañana se reanuda el juicio con la declaración de los familiares del acusado y la prueba pericial forense.