Todo parece indicar que fue una concatenación de desgraciados infortunios que, ligados a una desacertada decisión, casi cuestan la vida de Killian, el niño de cinco años herido grave tras un incendio en la vivienda donde vive junto a su madre en la calle Jaca, situada en el barrio Delicias de Zaragoza. El fuego, que se declaró en la cocina del domicilio sobre la una de la madrugada, sorprendió al menor solo, sin la vigilancia de su madre ni ningún adulto. Apenas habían pasado diez minutos desde que su progenitora y su novio habían salido al supermercado, a menos de 200 metros del inmueble.
Pero esos diez minutos bastaron para que se produjera este desgraciado accidente cuyo final, ya sea por un milagro o por la heroica y profesional labor de Bomberos y sanitarios, pudo haber tenido unas consecuencias fatales. Según el atestado policial que recoge lo sucedido en la capital aragonesa cuando ni siquiera había pasado una hora desde la medianoche del miércoles al jueves, fueron también diez minutos agonizantes los que se vivieron en el interior de la ambulancia del 080 hasta que Killian, en parada cardiorrespiratoria, logró recuperar el pulso gracias a las maniobras de reanimación practicadas por los sanitarios.
“Mi hijo, mi hijo está dentro”, gritó la madre de Killian en llanto desbordado y con la bolsa de la compra aún en la mano tras darse cuenta del humo que salía de la ventana de su casa, con los efectivos de Bomberos entrando por la ventana para sofocar las llamas. Hasta ese momento, nadie pensaba habría alguien dentro del piso, pero los gritos de la madre pusieron en alerta a todos los allí presentes. Llegando incluso a desobedecer las indicaciones de Policía Nacional y Bomberos, la madre subió por las escaleras hasta llegar a la puerta del domicilio.
“Ayudad a mi hijo, entrad en la casa y sacarlo, tiene cinco años y está en la habitación. Hemos salido a comprar y lo hemos dejado en su habitación solo”, manifestaron tanto la madre del pequeño, como su pareja, mientras intentaban acceder al inmueble incendiado. Poco después de que ambos lograran ser retenidos por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, uno de los Bomberos localizó a Killian tumbado en la cama de una de las habitaciones, inconsciente y en parada cardiorrespiratoria. Antes de ser salvado en la ambulancia, tuvieron que sacarlo por la misma ventana por la que los bomberos estaban accediendo con el camión autoescala de 30 metros, ya que el origen del fuego, en la cocina, estaba localizado junto a la puerta de entrada.
Tras extinguir el incendio y los vecinos pudieron volver en sus casas, la madre de Killian y su pareja fueron detenidos por presuntos delitos de abandono de menor y lesiones imprudentes. Aún con el susto, tras una noche en los calabozos y sin haber podido ver a su hijo, ambos han pasado a disposición judicial esta mañana al Juzgado de Instrucción número 12 de Zaragoza. Asistidos por los abogados Carmen Sánchez Herrero y Luis Ángel Marcén, L. D. G. G., la joven madre de 26 años y nacida en colombiana, y su pareja, M. O. Z. S., de 29 años y de origen hondureño, no han declarado, quedando en libertad con cargos a última hora de la mañana de este viernes.
“Lo importante ahora es que el niño esté bien”, ha dicho a medios el novio de la madre de Killian tras salir del juzgado de guardia. El niño, con pronóstico incierto, permanece ingresado en la UCI pediátrica del Hospital Materno Infantil. “Se trata de una desgracia, de algo fortuito”, ha reiterado su abogada, la letrada Carmen Sánchez.
Una desgracia que pudo haber sido una tragedia sin vuelta atrás para Killian. Por el momento, su madre podrá verle en el hospital, donde al menos permanecerá al menos una semana hasta que le hagan todas las pruebas necesarias. Comienza ahora un largo proceso judicial que dirimirá la responsabilidad de la progenitora, aún con el susto y la culpa en el cuerpo.